Científicos de la NASA descubrieron que China es capaz de ralentizar la rotación de la Tierra
Una investigación reveló que una represa china puede desplazar levemente el eje terrestre y aumentar la duración del día en 0,06 microsegundos. Aunque el efecto es mínimo, muestra hasta dónde puede llegar el impacto humano sobre el planeta.
La presa de las Tres Gargantas, la central hidroeléctrica más grande del mundo, ubicada en la provincia china de Hubei, sobre el río Yangtsé, puede modificar la rotación de la Tierra, según cálculos hechos por científicos de la NASA.
De acuerdo a un informe de la agencia, el llenado de esta megaestructura desplazaría levemente el eje terrestre y aumentaría la duración del día en 0,06 microsegundos.
El cambio sería imperceptible para la vida cotidiana. No alcanza para alterar relojes, calendarios ni sistemas tecnológicos de uso común, pero su importancia está en otro punto: muestra que una obra humana puede influir, aunque sea en una escala mínima, sobre el equilibrio del planeta, algo que se suponía reservado a fenómenos naturales como terremotos, glaciares, océanos o movimientos tectónicos.
La presa, inaugurada en 2012 después de casi dos décadas de obras se construyó para aprovechar el desnivel natural de una zona conocida como las Tres Gargantas: Qutang, Wu y Xiling. Con 2335 metros de longitud y 185 metros de altura, la estructura puede retener hasta 40 kilómetros cúbicos de agua. Esa cifra equivale a 40 billones de litros. La escala de esa masa acumulada es la clave del fenómeno físico que llamó la atención de los científicos.
Por qué una presa puede cambiar la duración del día
La explicación está en el momento de inercia, una magnitud física que describe cómo se distribuye la masa de un cuerpo respecto de su eje de rotación. Cuando esa distribución cambia, también puede cambiar la forma en que ese cuerpo gira.
En la Tierra, ese efecto no depende solo de grandes catástrofes naturales. También puede aparecer cuando una enorme cantidad de masa se desplaza o se acumula en una región determinada. En el caso de las Tres Gargantas, el llenado del embalse concentra una cantidad gigantesca de agua en un punto del planeta.
El geofísico Benjamin Fong Chao, del Centro Goddard de la NASA, calculó que ese movimiento de masa podría desplazar de forma leve el eje terrestre y ralentizar la rotación del planeta. El resultado sería un día 0,06 microsegundos más largo.
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La comparación habitual es la de un patinador sobre hielo: cuando acerca los brazos al cuerpo, gira más rápido; cuando los aleja, su velocidad cambia. Con la Tierra ocurre algo similar, aunque en una escala inmensamente mayor y con efectos mucho más pequeños.
Una megaobra que también marcó un récord energético
La Presa de las Tres Gargantas cambió el mapa de la generación hidroeléctrica mundial. Con una potencia instalada de 22.500 MW, superó a la central de Itaipú, compartida por Brasil y Paraguay sobre el río Paraná. En 2020, después de fuertes lluvias monzónicas, produjo casi 112 TWh de electricidad y superó el récord de 103 TWh que Itaipú había alcanzado en 2016.
La central cuenta con 32 turbinas de 700 MW y dos generadores menores de 50 MW que abastecen a la propia planta. También incluye un elevador de barcos para permitir la navegación en el río Yangtsé.
Aun así, su magnitud convive con otro dato revelador: pese a sus dimensiones, la presa produce cerca del 1% de la electricidad anual de China. La cifra muestra tanto la escala de la obra como la enorme demanda energética del país.
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Terremotos, agua subterránea y polos: otros factores que mueven el eje terrestre
La rotación de la Tierra no es completamente fija. El eje del planeta se desplaza de manera natural por cambios en la atmósfera, los océanos y la corteza terrestre. Desde 1900, ese eje se movió alrededor de 10 centímetros por año.
Por ejemplo, el tsunami de Indonesia de 2004, provocado por un terremoto vinculado a la interacción entre las placas tectónicas de India y Myanmar, desplazó el Polo Norte unos 2,5 centímetros hacia el este, aceleró ligeramente la rotación terrestre y redujo la duración del día en 2,68 microsegundos.
La actividad humana también aparece en otros procesos. Entre 1993 y 2010, la extracción de alrededor de 2150 gigatoneladas de agua subterránea para consumo, agricultura, ganadería e industria elevó el nivel del mar en más de seis milímetros y desplazó el eje de rotación de la Tierra 80 centímetros hacia el este.
El derretimiento de los polos suma otro factor. Al redistribuir agua hacia el ecuador, puede modificar la dinámica de rotación terrestre y compensar otros efectos diminutos asociados a cambios en la masa del planeta.