Patético... El doblaje al español se impone en los cines argentinos
| El avance de las funciones dobladas al español ya domina la cartelera de los cines argentinos y reaviva...
El avance de las funciones dobladas al español ya domina la cartelera de los cines argentinos y reaviva una vieja grieta cinéfila: idioma original vs. versiones en castellano. El fenómeno, que se consolidó en la última década, hoy deja a una porción de espectadores casi sin alternativas para ver películas subtituladas.
El debate volvió a encenderse en redes sociales a partir de la experiencia de una usuaria que, en el feriado del 25 de mayo, quiso ver la película Michael y se encontró con una oferta acotada.
El feriado del 25 de mayo quise ir a ver la película Michael y sólo tenía opciones para verla doblada al español. Ni en Cinemark ni en Cinépolis. Ni una bendita función, posteó en X la usuaria Ferci.
En la misma red, Solcito se quejó: Es un espanto la manera de hablar y la voz que le pusieron a Michael. Destruyeron la película, mientras que FanMovies aportó la mirada opuesta: Yo estoy de acuerdo con verla en español, me ayuda a no perderme otros detalles que se me pasarían si leyera los subtítulos.
Así, el intercambio virtual derivó en una discusión más amplia que volvió a poner en el centro una rivalidad conocida: películas dobladas vs. idioma original.
De país cinéfilo a salas copadas por el doblaje
Lo concreto es que, hoy, las funciones dobladas coparon la parada: son mayoría y se adueñaron de las salas de cine en casi todo el país.
Argentina, que durante décadas fue un faro en Latinoamérica por exhibir un alto caudal de cine europeo y por contar con una platea exigente, seguidora de las filmografías de Federico Fellini, Bernardo Bertolucci, Nikita Mijalkov, François Truffaut, Ingmar Bergman, Ken Loach o Woody Allen, atraviesa ahora un giro profundo que muchos se preguntan si es retroceso, decadencia, cambio cultural o simplemente nuevos hábitos de consumo.
Según estimaciones del sector, alrededor del 80 % de las películas que se proyectan en todo el país se ven dobladas al español. El idioma original quedó relegado a una minoría de funciones, algo que hace no tantos años hubiera sido considerado casi un sacrilegio cinéfilo.
Durante mucho tiempo, aquí se criticó con dureza que en España, por ejemplo, Sylvester Stallone o Clint Eastwood sonaran castizos. Hoy, en cambio, se calcula que no son más de una decena las salas o complejos en Argentina que mantienen una proporción significativa de funciones en versión original, aunque tampoco en su totalidad.
El impacto del cable, las plataformas y el hábito del castellano
La irrupción de la televisión por cable en la década del 90 fue el primer quiebre silencioso. Después vinieron otros, hasta que generaciones enteras crecieron con el castellano: desde las redes sociales, pasando por las plataformas, donde las películas, en su mayoría, ya vienen seteadas en español y si vos querés, podés poner el idioma original, explica Adrián Ortíz (47), programador de 200 salas de todo el país.
Y remarca: Las cosas cambiaron y hoy en día existe un hábito que nos fue implantado de manera paulatina.
Ortíz, programador de salas independientes a nivel nacional, calcula que por año se estrenan en Argentina unas 350 películas, de las cuales más del 80 % de las funciones se ve doblado. Pero también depende del género y del lugar donde se estrena.
En ese sentido, detalla: Por ejemplo, el 90 % de las películas subtituladas se ve en Buenos Aires, en salas específicas como el Multiplex Belgrano, Cacodelphia, Lorca, varios horarios del Cinemark Palermo y del Patio Bullrich, alguna sala del Unicenter y del Cinemark Abasto.
Prueba al azar: ganan las versiones en castellano
Para dimensionar el fenómeno, Ortíz acepta una prueba al voleo: se menciona una película y se revisa un complejo al azar para comparar cuántas funciones hay dobladas y cuántas en idioma original.
Con El diablo viste a la moda en Cinemark Quilmes, el resultado es elocuente: hay siete funciones, de las cuales cinco son dobladas. La versión subtitulada queda reducida a una minoría.
Luego se intenta con Michael en el complejo Hiper Libertad de la ciudad de Salta: hay cuatro funciones programadas y ninguna en su lengua original.
Algo similar ocurre con Backroom, film de terror recién estrenado, que según los programadores tendrá el 95 % de sus funciones con voces en español latino.
La mirada sociológica: comodidad, multitarea y nuevas formas de leer
A partir de estos números, se buscó la mirada de la sociología para entender el contexto de fondo. Joaquín Linne, sociólogo y especialista en jóvenes y tecnologías, propone correrse de la lectura catastrofista.
Si bien crece el porcentaje de películas dobladas, no lo leería como una señal de que ya nadie lee, ni como una caída automática de la cultura cinéfila. Me parece más interesante pensarlo como un cambio en las condiciones de atención, analiza.
Y desarrolla: Hoy, muchas prácticas audiovisuales se organizan alrededor de la comodidad, la disponibilidad y la menor fricción posible. En ese marco, el doblaje aparece como una opción más compatible con consumos cotidianos atravesados por la multitarea.
Linne aclara, además, que los subtítulos no desaparecen de la cultura visual contemporánea: En redes ocurre casi lo contrario: muchos videos de TikTok, Instagram o YouTube Shorts vienen subtitulados porque se consumen sin audio, en transportes públicos, oficinas, aulas o hasta en salas de espera.
Entonces no es que se deje de leer en pantalla, sino que se lee de otro modo: textos breves, veloces, integrados a microformatos y pensados para captar atención en pocos segundos, concluye.
Lo que dicen las cadenas: demanda, comodidad y segmentación
Consultadas por este cambio de paradigma, las grandes cadenas de cine prefirieron, en algunos casos, el silencio. Desde Cinemark, que concentra una porción importante del mercado, se limitaron a responder que se trata de una información sensible para la empresa y que los datos que manejamos no podemos compartirlos.
Desde Cinépolis, en cambio, ofrecieron un panorama general, aunque sin cifras concretas: Lo que venimos observando en los últimos años es un cambio en los hábitos de consumo que responde también a un cambio cultural.
En esa línea, explicaron: Las decisiones de programación respecto a los formatos e idiomas acompañan una demanda creciente del público por las funciones dobladas al español. Si bien el doblaje se asociaba al público infantil, hoy vemos que muchos adultos también eligen ver películas en castellano, muchas veces por comodidad.
Desde el área de marketing de la cadena agregaron que no se trata de un fenómeno aislado del cine, sino de un proceso que también se dio en otros medios de entretenimiento, como la televisión y las plataformas de streaming.
Y advirtieron: La demanda y el porcentaje de funciones dobladas varían según la zona y el complejo, ya que responden directamente a los hábitos y preferencias de cada audiencia y a la performance de cada película.
Echamos al público de subtítulos: el mea culpa de un exhibidor
Gabriel Feldman (57), CEO de Multiplex, pone el foco en los cambios de consumo a partir de la irrupción de las pantallas y las plataformas.
Nosotros tenemos 37 pantallas en cinco complejos que exhiben unas 170 funciones por día. Apuntamos a lo que demanda la gente, que hoy pide más películas dobladas que subtituladas y no tenemos opción, a pesar de que contamos con un cine como el Multiplex Belgrano, cuyas películas originales funcionan muy bien, describe.
Feldman incluso hace un mea culpa: La culpa es nuestra, porque se empezó a programar cada vez más funciones dobladas y dejamos a una porción de espectadores sin opción, que se fue a buscar en otro lado.
Y reconoce: Somos responsables por no ofrecer variedad, de alguna manera echamos al público que quiere las versiones subtituladas. Por eso estamos con el proyecto de apertura de doce salas más para recapturar a esa gente que se fue.
Interior del país: promociones para no perder al público subtitulado
La cadena Cinemacenter, con fuerte presencia en el interior, también se plegó a la tendencia de incrementar las funciones dobladas.
No es una decisión de la empresa, sino que se trata de una demanda del público. Una gran mayoría de las personas que van al cine prefieren no leer, afirma Gaby Zamora, gerente comercial.
Como ejemplo, recuerda: Hace poco la función de Rápido y furioso en castellano estaba agotada y la siguiente, con subtítulos, había no más de quince personas.
Zamora señala que este movimiento se empezó a notar allá por 2015 y fue incrementándose año a año, hasta que después de la pandemia la tendencia fue ampliamente mayoritaria.
De todos modos, admite que existe un público importante que, seguidor de los subtítulos, se sintió excluido, por lo que decidieron implementar promociones los jueves y los domingos, a mitad de precio, que están funcionando bien en plazas como Mar del Plata y Bahía Blanca.
Contribución a la estupidización o acceso democratizado
Nicolás Sebastián Mele (25), licenciado en Administración e instagramer con 420 mil seguidores en su perfil Nico habla de cine, también llevó el tema a sus redes, cuestionando la falta de opciones para quienes quieren ver cine a la vieja usanza.
Yo creo que esta tendencia está ligada a la comodidad extrema que nos dieron las redes sociales, las plataformas y la televisión. Es como que la sociedad se acostumbró a que todo sea fácil e inmediato y de pronto ver una película de dos horas en idioma extranjero se convierte en una pesadilla para gente que consume contenido automáticamente en español, plantea.
En uno de sus posteos, definió el virtual monopolio de funciones dobladas como una contribución a la estupidización.
Sin embargo, matiza: Estoy de acuerdo en que el doblaje democratiza el acceso a la cultura para gente que no sabe leer o tiene problemas de visión, pero no que el doblaje sea la opción por defecto y casi exclusiva en algunos mercados.
Y advierte: Se está quitando interpretación al actor, ya que muchas veces el doblaje también saca ruidos de fondo o altera la calidad de los efectos de sonido, y si bien se puede disfrutar no sé si estás viviendo la película como el director la armó y el editor la editó. Lamentablemente siento que esto que sucede es imparable.
Qué dice la neurociencia sobre doblaje, subtítulos y esfuerzo cognitivo
El fenómeno también tiene una lectura desde las neurociencias. Alejandro Andersson, director del Instituto Neurológico de Buenos Aires, explica que ver una película subtitulada implica un nivel de exigencia mayor para el cerebro.
Ver una película subtitulada exige más al cerebro que una doblada: hay que integrar imagen, audio y texto en simultáneo, con mayor demanda sobre la memoria de trabajo y la atención dividida. No es un esfuerzo enorme, pero es constante, y el cerebro que lo hace regularmente ejercita circuitos que el otro no usa, detalla.
Y agrega: Hay un principio bien documentado en neurociencia cognitiva: las redes neuronales que no se usan se debilitan. A eso se suma que leer subtítulos implica comprensión lectora activa en tiempo real, una habilidad que hoy está en retroceso entre los adolescentes.
Para Andersson, el tema excede al cine: Vivimos en un ecosistema diseñado para eliminar el esfuerzo cognitivo: interfaces que anticipan lo que querés, videos que explican en sesenta segundos lo que antes requería leer un artículo, algoritmos que seleccionan por vos. El resultado es un cerebro que gradualmente pierde tolerancia a la demora y a la dificultad.
De todos modos, llama a la prudencia: Hay que ser cuidadosos. No hay estudios longitudinales específicos sobre películas dobladas vs. subtituladas y rendimiento cognitivo. Lo que sí existe es evidencia sólida sobre los efectos del bilingüismo, la lectura intensa y el aprendizaje activo como factores protectores de la reserva cognitiva a largo plazo.
Y concluye: El cine doblado no arruina cerebros, pero es un síntoma más de una cultura que prioriza el acceso fácil sobre el esfuerzo cognitivo. Y eso sí tiene consecuencias.