Tormenta perfecta en la industria del calzado: de 120 empleados a solo 15 en una fábrica bonaerense
| La industria nacional del calzado atraviesa una tormenta perfecta, donde la caída del salario trae aparejado la del consumo
La industria nacional del calzado atraviesa una tormenta perfecta, donde la caída del consumo interno y la apertura indiscriminada de importaciones golpean duramente a las empresas, que se ven obligadas a ajustar, cerrar y, en consecuencia, despedir personal.
La firma Kioshi Footwear, cuyas operaciones y proveedores históricos se centran en Lanús y Esteban Echeverría, aparece como caso testigo del industricidio que, denuncian, provoca la actual política económica.
El fundador y dueño de la marca, Emmanuel Fernández, reveló las consecuencias que desató la grave crisis en el sector al repasar que llegamos a tener 120 personas y hoy somos 15. Y describió: Es terrible, la situación del calzado es casi terminal, lo hablamos con todos los colegas, remarcó.
Lanús, capital del calzado, bajo presión
Fernández profundizó cómo impacta este proceso en Lanús, distrito históricamente reconocido como la capital del calzado y la marroquinería bonaerense.
En ese contexto, el empresario detalló el entramado de talleres, aparadores y proveedores de suelas y matrices instalados en el Área Metropolitana de Buenos Aires y advirtió que todo ese ecosistema productivo está bajo una tormenta perfecta.
Al respecto, transmitió que el consumo de calzado en Argentina sufrió una caída histórica, al pasar de casi 4 pares por cápita al año a apenas 2. Sobre este punto, analizó que la falta de consumo es total. Todos los meses uno dice más abajo de esto no se puede estar y se sigue profundizando, lamentó.
Asimismo, mostró su preocupación por el incremento de las tarifas de los servicios públicos y el ingreso de calzado terminado desde el exterior, factores que, combinados, deterioran aún más la competitividad de la producción nacional.
Otro elemento que llena de incertidumbre al rubro es la devaluación del poder adquisitivo, que estiró los plazos de pago y, según describió, hace inviable el financiamiento diario para sostener las plantas abiertas.
De la expansión a la supervivencia
La actualidad de Kioshi Footwear es desoladora. Más allá de haber recibido beneficios de promoción industrial en municipios vecinos como Esteban Echeverría para ampliar líneas de montaje, en el presente la empresa solo trata de sobrevivir.
La crisis también genera un efecto dominó: por cada fábrica de calzado de primera línea que recorta personal o decide transformarse en importadora para no quebrar, cierran numerosos talleres familiares y comercios de barrio en Lanús que dependen exclusivamente de la costura, el pegado y hasta del diseño de piezas.
Cierres emblemáticos y golpe a las economías locales
En ese marco, cabe recordar que hace pocos días la histórica planta Gomas Gaspar, referente en la fabricación de suelas y bases para calzado con más de tres décadas de trayectoria, oficializó su cierre definitivo en abril de 2026.
La noticia impactó profundamente en la comunidad de San Vicente, provincia de Córdoba, donde la fábrica no solo era un pilar del empleo local, sino también un proveedor estratégico para la industria del calzado en todo el territorio nacional, según describen en la zona.
El final de la empresa fue el resultado de un proceso de deterioro que se agravó a finales del año pasado. En diciembre de 2025, la firma incumplió con el pago del sueldo anual complementario, medida que fue seguida por vacaciones forzosas y un vaciamiento gradual de las instalaciones productivas, hasta llegar al cierre.