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Diariovillaguayweb 29/05/2026 10:08 4 min de lectura

DISTROFIA MUSCULAR DE DUCHENNE: QUÉ ES LA ENFERMEDAD GENÉTICA QUE CAMBIÓ LA VIDA DE AGUS

Noticias de Villaguay, Entre Ríos, Argentina

DISTROFIA MUSCULAR DE DUCHENNE: QUÉ ES LA ENFERMEDAD GENÉTICA QUE CAMBIÓ LA VIDA DE AGUS
Foto: Diariovillaguayweb

Un diagnóstico que llegó de golpe, una ventana terapéutica que se cierra antes de los 8 años y una familia que aprendió a correr contra el tiempo. La historia de Agustín llegó a Todo Noticias.

Agustín Garnier

tiene 6 años, vive en Villaguay y el año pasado recibió un diagnóstico que

partió a su familia en dos: distrofia muscular de Duchenne.

Se trata de

una enfermedad genética, progresiva e incurable que, sin intervención, condena

a quien la padece a perder la marcha durante la primera o segunda década de

vida.

Por ahora,

Agus corre, patea una pelota y hace básquet dos veces por semana, pero detrás

de esa imagen de nene sano hay un organismo que trabaja en su contra desde

adentro, silencioso y metódico.

UNA ENFERMEDAD QUE

ATACA DESDE EL ADN

La distrofia

muscular de Duchenne es causada por mutaciones en el gen DMD, lo que

impide que el cuerpo produzca distrofina, una proteína esencial para

mantener la integridad de las fibras musculares. Sin ella, los músculos se

dañan de forma irreversible y son reemplazados progresivamente por tejido

graso y conectivo. El proceso no se detiene: compromete la movilidad, el

corazón, los pulmones y el hígado.

Afecta

principalmente a varones -está ligada al cromosoma X- y su prevalencia se

estima en aproximadamente 1 de cada 3.500 a 5.000 nacidos varones a nivel

mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud y organismos de

enfermedades raras como NORD (National Organization for Rare Disorders,

EE.UU.).

Con

Duchenne, los chicos dejan de caminar entre los 10 y los 12 años y ya empiezan

en silla de ruedas, explica Gladys Gómez, madre de Agustín. Entonces me tengo

que apurar a hacerlo todo ahora, razonó.

EN ARGENTINA, SOLO

PALIACIÓN

En el

Hospital Garrahan de Buenos Aires, donde Agustín es atendido, el tratamiento

disponible consiste en corticoides, calcio y vitaminas. Es el estándar

local: no cura, no frena la enfermedad, apenas morigera algunos síntomas y

ralentiza ciertos efectos.

Los

corticoides, en el caso de Agustín, redujeron los tropiezos frecuentes que

tenía antes del diagnóstico, pero su precio se paga caro: retraso en el

crecimiento, riesgo de diabetes, restricciones en la alimentación. El

corticoide le hace bien a Agustín porque antes tropezaba mucho y ahora no. Pero

se van viendo los efectos secundarios: no está creciendo de estatura,

cuenta Gladys.

Además del

tratamiento médico, Agustín tiene kinesiología tres veces por semana, terapia

ocupacional, psicología y psicopedagogía. Una agenda que podría ser la de un adulto,

pero que es la de un chico de 1º grado.

La

neuróloga me dijo que si tengo los medios para llevarlo a otro país, es lo

mejor que puedo hacer porque acá no entra nada, relata su madre.

LO QUE LA CIENCIA ESTÁ

PROBANDO

En los

últimos años, la terapia génica abrió una puerta que antes no existía

para la DMD. El fármaco delandistrogene moxeparvovec -conocido comercialmente

como Elevidys- funciona como un vector viral que introduce una versión

funcional y reducida de la distrofina en las células musculares.

Un estudio

de fase 3, doble ciego y controlado con placebo -el ensayo clínico EMBARK,

liderado por la Dra. Krista Vandenborne de la Universidad de Florida, EEUU-

evaluó el efecto de este tratamiento en 39 pacientes de entre 4 y 7 años

durante 52 semanas. Los resultados, medidos por resonancia magnética

cuantitativa, mostraron menor acumulación de grasa muscular y mejoras en

parámetros de relajación tisular en quienes recibieron el fármaco frente a los

que recibieron placebo.

Los

hallazgos sugieren que el tratamiento ayuda a estabilizar la enfermedad o

a frenar su avance, concluye el estudio, publicado recientemente. Sin

embargo, los propios investigadores son cautelosos: se trata de resultados

preliminares en un subgrupo acotado de pacientes y la eficacia a largo plazo

aún está siendo evaluada.

El

medicamento está aprobado condicionalmente por la FDA de Estados Unidos para

niños de entre 4 y 5 años, y solo se puede administrar en centros

especializados de ese país o de España.

UNA CAMPAÑA QUE PIDE

DIFUSIÓN, MÁS QUE DINERO

La familia

de Agustín lanzó la campaña Todos por Agus para visibilizar su situación.

Gladys está gestionando una videollamada con un centro en España, explorando

opciones y moviéndose -como dice ella- con lo que salga.

El costo del

tratamiento -4,5 millones de dólares- convierte la posibilidad de acceso en una

quimera para cualquier familia argentina. Pero la campaña apunta a que la

historia de Agus llegue a más ojos: a fundaciones, a organismos

internacionales, a quienes puedan orientar a la familia en este laberinto.

Quienes

deseen colaborar económicamente pueden hacerlo a través del alias unidosporagustin,

a nombre de Gladys Mabel Gómez Santander (TN).

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