Malvinas: el avión que atacó solo a la flota británica ya es patrimonio histórico en Santa Fe
El Aermacchi MB-339A, protagonista de la mítica hazaña del piloto Owen Crippa el 21 de mayo de 1982, recibió la máxima distinción provincial para garantizar su preservación y memoria.
El Aermacchi MB-339A, protagonista de la mítica hazaña del piloto Owen Crippa el 21 de mayo de 1982, recibió la máxima distinción provincial para garantizar su preservación y memoria.
SANTA FE. El legendario Aermacchi MB-339A, identificado con la matrícula 4-A-115, ha sido declarado oficialmente Patrimonio Histórico y Cultural de la provincia de Santa Fe. Se trata del avión de entrenamiento avanzado y ataque ligero que, el 21 de mayo de 1982, protagonizó una de las mayores hazañas de la aviación militar argentina durante la Guerra de Malvinas: el ataque en solitario contra la flota británica en el Estrecho de San Carlos.
La aeronave, que actualmente se encuentra custodiada en las instalaciones del Aeropuerto Sauce Viejo tras haber sido restaurada por entusiastas y veteranos, recibe este reconocimiento no solo por su valor material, sino por la extraordinaria carga histórica que lleva en su fuselaje.
La hazaña del “vuelo imposible”.
Aquel 21 de mayo de 1982, las fuerzas británicas iniciaban su desembarco en el Estrecho de San Carlos, una operación clave para el desarrollo del conflicto. Desde la Base Aeronaval de Puerto Argentino, el entonces teniente de navío Owen Crippa despegó en el modesto Aermacchi 4-A-115 para una misión de reconocimiento en solitario.
Lo que debía ser una patrulla de rutina se convirtió en una cita con la historia. Crippa se topó de frente con el grueso de la fuerza de tareas británica. Lejos de replegarse, el piloto argentino tomó una decisión audaz:
El ataque: Se lanzó en picada contra la fragata británica HMS Argonaut, atacándola con sus cañones de 20 mm y cohetes Zuni, provocándole daños de consideración.
La huida: Tras el ataque, para evitar ser derribado por los misiles enemigos, Crippa voló “a ras del agua”, esquivando las estructuras de los propios buques británicos que le disparaban desde todas las direcciones.
El reporte: Mientras escapaba, el piloto se tomó el tiempo de dibujar en una libreta de rodilla la disposición exacta de los navíos ingleses.
Ese croquis improvisado cambió por completo la lectura que el comando argentino tenía del desembarco, permitiendo que, horas más tarde, las oleadas de aviones de la Fuerza Aérea y de la Aviación Naval supieran con precisión dónde golpear a la flota invasora.
De Malvinas al cielo santafesino.
Tras el final de la guerra, el avión 4-A-115 tuvo un destino errático que incluyó su venta al exterior. Sin embargo, gracias al esfuerzo incansable de un grupo de santafesinos, amantes de la historia aeronáutica y asociaciones de veteranos, se logró repatriar la nave y trasladarla a Santa Fe, donde fue cuidadosamente ensamblada y puesta en valor.
“Este avión no es solo metal; es el testimonio vivo del coraje de nuestros pilotos y un símbolo de soberanía que ahora queda protegido para las futuras generaciones”, expresaron desde el comité que impulsó la declaración patrimonial.
Con esta distinción legal, el Aermacchi de Crippa queda blindado contra cualquier intento de abandono o alteración, consolidándose como un espacio de memoria y homenaje permanente a la gesta de Malvinas en el corazón de la provincia.
Redacción Nova Comunicaciones.