Irán endurece la represión y suma 6.000 detenciones y 39 ejecuciones - Informe Digital
Amnistía Internacional denuncia arrestos masivos, juicios sin garantías y un apagón de Internet para aislar a la disidencia.
Irán profundizó la persecución contra opositores y críticos en medio de la guerra, con más de 6.000 detenciones y al menos 39 ejecuciones políticas desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel, según Amnistía Internacional. La organización advierte que el Gobierno usa el conflicto como cobertura para acelerar la represión y cerrar el acceso a información independiente.
Los arrestos alcanzan a manifestantes, periodistas, abogados, defensores de derechos humanos, disidentes y miembros de minorías étnicas y religiosas. De acuerdo con el reporte, las autoridades recurrieron a detenciones arbitrarias masivas, juicios acelerados sin garantías, ejecuciones por motivos políticos y confiscación de bienes.
Grupos de derechos humanos señalan además que las fuerzas de seguridad reprimieron protestas con violencia y apuntaron contra quienes critican a la República Islámica, difunden datos sobre los bombardeos o intentan acceder a información independiente. El bloqueo de Internet, que se extendió durante cerca de tres meses, fue clave para impedir la comunicación y la circulación de datos sobre la situación interna.
El jefe de la Policía de Irán, Ahmadreza Radán, afirmó el 17 de mayo que más de 6.500 personas habían sido arrestadas por traición, espionaje o colaboración con potencias extranjeras desde el inicio de la ofensiva. Funcionarios y medios estatales las describieron como traidores, terroristas, mercenarios y agentes extranjeros.
Amnistía Internacional sostiene que entre los detenidos hay activistas, estudiantes, profesores y familiares de manifestantes. También documentó aislamiento, torturas, desapariciones forzadas, malos tratos, falta de acceso a abogados y confesiones obtenidas bajo coacción. Entre los casos mencionados figuran la abogada y activista Nasrín Sotudé, detenida el 1 de abril y desaparecida durante seis semanas, además de Astaré Ansari, Elham Zeraatpisé y la periodista Mary Mohamadi, cuyo paradero se desconoce.
Según el informe, las autoridades usaron confesiones de algunos detenidos como herramienta de propaganda y difundieron videos antes de las ejecuciones. La organización contabiliza 39 personas ajusticiadas desde el 28 de febrero: 16 manifestantes, nueve disidentes, diez acusados de espionaje para Estados Unidos o Israel y cuatro señalados por rebelión armada.
Erika Guevara Rosas, directora sénior de investigación y campañas de Amnistía Internacional, advirtió que las autoridades están aprovechando la crisis para erosionar aún más los derechos humanos de la población. La entidad pidió liberar a todos los detenidos arbitrariamente, proteger a la población frente a la tortura y otros malos tratos, revelar el destino de los desaparecidos y levantar las restricciones a Internet.
La organización también reclamó el cese inmediato de las ejecuciones y una moratoria oficial sobre la pena de muerte. Además, pidió a la comunidad internacional que no permita que Teherán use la guerra como excusa para profundizar la represión y reclamó acciones diplomáticas urgentes, incluso la posibilidad de llevar el caso ante el Tribunal Penal Internacional por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.