Los lefebvrianos y otro fuerte desafío al Vaticano | El Dia
La congregación ultratradicionalista ordenará a cuatro obispos sin autorización papal y se arriesga a otra excomunión
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, conocida como los lefebvrianos, volvió a desafiar abiertamente al Vaticano y anunció que ordenará cuatro nuevos obispos sin autorización papal, pese a la advertencia de excomunión lanzada por la Santa Sede. La decisión reaviva una histórica pulseada entre este sector ultratradicionalista y Roma, en uno de los primeros conflictos sensibles que enfrenta el papa León XIV.
El superior general de la congregación, Davide Pagliarini, confirmó que las consagraciones se realizarán el próximo 1 de julio y que los elegidos serán el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. Según explicó la organización en un comunicado, la medida busca asegurar la continuidad en la administración de los sacramentos y no pretende establecer una autoridad paralela dentro de la Iglesia católica.
Sin embargo, el Vaticano interpreta la decisión como un desafío frontal a la autoridad del pontífice. El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, ya había advertido que estas ordenaciones carecen del correspondiente mandato pontificio y constituyen un acto cismático que implica la excomunión automática de quienes participen.
La Fraternidad San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, quien rechazaba varias reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II, especialmente las vinculadas a la liturgia y a la apertura de la Iglesia al mundo moderno. El conflicto alcanzó un punto crítico en 1988, cuando Lefebvre ordenó obispos sin permiso del papa Juan Pablo II, provocando un cisma y la excomunión de todos los implicados.
TENSIÓN QUE REFLOTA
Años después, Benedicto XVI intentó recomponer la relación y levantó las sanciones a los prelados, en un gesto de acercamiento hacia el sector tradicionalista. Pero ahora la tensión volvió a crecer. Los lefebvrianos sostienen que existe un estado de necesidad para garantizar la supervivencia de la congregación y justificar así las nuevas consagraciones.