Adiós a los buñuelos de espinaca fritos: cómo hacerlos sin harina en solo 30 minutos
Una alternativa liviana, práctica y sabrosa para sumar verduras al menú con una preparación simple y más saludable.
Los buñuelos de espinaca son una de esas recetas que nunca fallan: son económicos, rendidores y muy fáciles de preparar. Sin embargo, cuando se cocinan fritos, suelen absorber una gran cantidad de aceite y dejan de ser una de las alternativas más saludables para incorporar verduras a la alimentación.
Por eso, cada vez más personas eligen una versión más liviana que se prepara en apenas 30 minutos y no lleva harina tradicional. En esta receta, la harina se reemplaza por avena, mientras que la cocción se realiza en el horno para lograr un resultado dorado por fuera y tierno por dentro, sin necesidad de freír.
La propuesta permite disfrutar del mismo sabor y textura característicos de los buñuelos, pero con menos grasas y un perfil nutricional más equilibrado. Además, es una opción práctica para quienes buscan recetas simples, económicas y fáciles de incorporar a la rutina.
Si no tenés horno, también podés cocinarlos en una sartén antiadherente utilizando apenas unas gotas de aceite de oliva o aceite en spray. De esta manera, es posible obtener unos buñuelos igualmente sabrosos y crocantes, sin recurrir a la fritura tradicional.
Ingredientes
- 300 g de espinaca cocida y bien escurrida.
- 2 huevos grandes.
- 100 g de queso rallado o en hebras.
- 2 cucharadas de avena fina o salvado de avena, opcional.
- 1 diente de ajo picado, opcional.
- Sal y pimienta, a gusto.
- Nuez moscada, comino u otro condimento, a gusto.
- Aceite en spray o unas gotas de aceite de oliva, solo si se usa sartén.
Paso a paso
- Preparar la espinaca: para empezar, se debe cocinar la espinaca fresca durante unos minutos al vapor o en agua hirviendo, hasta que pierda volumen y quede tierna. Luego se escurre muy bien y se pica fina. Este punto es importante porque el exceso de agua puede arruinar la textura de los buñuelos. Si se usa espinaca congelada, alcanza con descongelarla por completo y presionarla con un colador o con las manos para retirar la mayor cantidad de líquido posible.
- Armar la mezcla base: en un bol amplio, se colocan los huevos y se baten apenas hasta integrar clara y yema. Después se suma la espinaca picada y se mezcla para que quede bien distribuida. La preparación debe mantenerse húmeda, pero no líquida, ya que después tendrá que sostener la forma durante la cocción.
- Sumar el queso y condimentar: se incorpora el queso rallado o en hebras, que ayuda a unir la mezcla y aporta sabor. También se puede agregar ajo picado, pimienta, nuez moscada o comino. La sal conviene usarla con moderación, sobre todo si el queso elegido ya es intenso o bastante salado.
- Ajustar la consistencia: si la mezcla queda muy blanda, se puede sumar avena fina o salvado de avena. Este ingrediente es opcional, pero ayuda a darle más cuerpo sin recurrir a harina común. También se puede reforzar con un poco más de queso hasta lograr una preparación maleable.
- Formar los buñuelos: con dos cucharas o con las manos apenas humedecidas, se toman pequeñas porciones y se les da forma achatada. Conviene que no sean demasiado grandes para que se cocinen parejo y no se rompan al darlos vuelta.
- Cocinar sin fritura: para hacerlos al horno, se colocan en una placa con papel manteca y se cocinan a 180 °C durante 10 a 15 minutos, hasta que estén dorados. También pueden hacerse en sartén antiadherente, con apenas unas gotas de aceite, durante 2 o 3 minutos por lado.
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Este tipo de receta también permite resolver una comida liviana sin demasiadas complicaciones. Puede servirse como entrada, acompañamiento o plato principal, especialmente si se combina con una ensalada fresca, una salsa suave o alguna guarnición simple. Además, al tener una base de verdura, huevo y queso, resulta una alternativa práctica para sumar espinaca al menú cotidiano de una manera más atractiva.
Una vez listos, los buñuelos pueden guardarse en un recipiente hermético dentro de la heladera y consumirse durante los días siguientes. Para recuperar mejor su textura, lo más recomendable es calentarlos unos minutos en horno, sartén o freidora de aire. Así, la receta también funciona como una buena opción para dejar preparada con anticipación.