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Cuestion Entrerriana 26/05/2026 22:53 16 min de lectura

Lanzan un Programa Nacional de ACV con red de hospitales, app federal y cuatro centros coordinadores

| En el marco del encuentro internacional "2026 Global Stroke Alliance - VII Latin American Ministerial Meeting"...

Lanzan un Programa Nacional de ACV con red de hospitales, app federal y cuatro centros coordinadores
Foto: Cuestion Entrerriana

Lanzan un Programa Nacional de ACV con red de hospitales, app federal y cuatro centros coordinadores

La iniciativa sanitaria buscará unificar protocolos, reducir tiempos críticos de atención y articular a todo el sistema público, privado y de obras sociales

En el marco del encuentro internacional 2026 Global Stroke Alliance VII Latin American Ministerial Meeting realizado en Buenos Aires, el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, anunció la creación de un Programa Nacional para el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación del accidente cerebrovascular (ACV) en todo el país.

El funcionario detalló que la iniciativa pondrá en marcha una red federal de hospitales con protocolos unificados, coordinación en tiempo real y criterios comunes para la activación, derivación, tratamiento y rehabilitación de pacientes.

Según precisó, el esquema incorpora cuatro centros coordinadores regionales, integra hospitales y servicios prehospitalarios y suma un sistema digital destinado a reducir los tiempos de atención y ampliar el acceso a tratamientos que pueden salvar vidas y evitar incapacidades graves.

Lugones colocó en el centro del anuncio la carga de la enfermedad: Argentina registra más de 50.000 ACV por año y el accidente cerebrovascular es la segunda causa de muerte en la población adulta en el país y en el mundo, sostuvo durante su exposición. También afirmó que más del 80% de los casos ocurre en personas mayores de 65 años.

El ministro remarcó que se trata de una política diseñada para reducir demoras en una emergencia médica tiempo-dependiente: cada minuto de atención perdido implica la pérdida de cerca de 2 millones de neuronas y, en los casos isquémicos, existe una ventana de 4,5 horas para indicar el tratamiento adecuado.

Una cadena de atención que empieza en la comunidad

Para Lugones, el abordaje del ACV requiere una articulación dinámica entre múltiples actores de una cadena que incluye al paciente o familiar que debe poder reconocer los signos o síntomas, un sistema prehospitalario entrenado y un hospital preparado para la atención específica.

En ese sentido, se subrayó que los centros de referencia deben quedar definidos de antemano en los protocolos locales de atención del ACV. También se recomendó implementar un dispositivo de alerta institucional, como el código ACV, que active circuitos para reducir tiempos: dejar preparado el tomógrafo, disponer equipos antes de la llegada del paciente y recibir a la ambulancia en el acceso, entre otras medidas.

Entre el 26 y el 27 de mayo, el 2026 Global Stroke Alliance VII Latin American Ministerial Meeting reunió en Buenos Aires a delegaciones de distintos países, donde se presentaron experiencias de políticas públicas para combatir el ACV implementadas en la región y se plantearon nuevos planes de acción.

Preservar el cerebro y el rol de la tecnología

El doctor Pedro Lylyk, referente internacional en el tratamiento de ACV y director de la Clínica Sagrada Familia y ENERI de la Ciudad de Buenos Aires, advirtió sobre el impacto económico de estas patologías: Vamos a ser cada vez más en este planeta y el mayor gasto en salud se concentra en enfermedades cardíacas y cerebrovasculares, expresó.

En ese marco, recordó que en 1990, se necesitaban entre seis y siete personas para sostener el gasto en salud. Hoy, hay nada más que dos asalariados que sostienen este gasto. Y planteó: Hay que pensar qué vamos a hacer a futuro, al tiempo que destacó la importancia del programa.

Lylyk sintetizó el objetivo: Hay que tener una red integral con un solo objetivo. El objetivo es preservar el cerebro a través de la eficiencia y la eficacia operativa, remarcó. Además, describió innovaciones tecnológicas, monitoreo intracerebral y el uso de la inteligencia artificial en el abordaje del ACV.

Cómo se estructura el Programa Nacional de ACV

La doctora María Susana Azurmendi, de la Subsecretaría de Vigilancia Epidemiológica, Información y Estadísticas de Salud, subrayó que Argentina no comienza de cero. Muchas de las jurisdicciones tienen ya sus reglamentaciones definidas y redes a nivel jurisdiccional, también soluciones de software y aplicaciones, algunos ya desarrollados con redes robustas en cada una de las provincias y otros en desarrollo. Aquí existe una red de centros de excelencia, entre otros, Fleni, Italiano, Santa Familia, Güemes, explicó.

Azurmendi mencionó además al PAMI, con su protocolo nacional operado por DAMI, la Dirección de Atención Médica para Eventos de la World Stroke Organization; Córdoba con un desarrollo provincial articulado con PAMI; Tierra del Fuego y Formosa con redes consolidadas; y la provincia de Buenos Aires con su ley específica y 26 hospitales en red. Destacó en particular la experiencia de Mar del Plata con un dashboard en tiempo real desarrollado junto a la Universidad Nacional, y citó avances en Tucumán, Entre Ríos, Neuquén y Salta.

La funcionaria señaló que el Programa Nacional de ACV incluye la tecnología StrokeApp, una aplicación nacional desarrollada por el Ministerio de Salud para interoperar a todo el país. Sabemos que el ACV no es un problema simplemente médico, también es un problema de coordinación y de tiempo. Y la coordinación sí se puede gestionar, indicó.

Azurmendi detalló que el programa se compone de cuatro herramientas centrales: En primer lugar, un protocolo nacional de ACV. En segundo lugar, los centros coordinadores regionales. En tercer lugar, la tecnología, como siempre presente, aplicada a esto, la StrokeApp y por último, un registro nacional de ACV, enumeró.

Respecto de la app, explicó: Su función es geolocalizar al paciente, georreferenciarlo al centro más cercano que tenga las características que requiere de acuerdo al análisis que se hizo del paciente. Alertas y notificaciones también incluye porque el centro que lo recibe ya está avisado mientras el traslado de toda la información del paciente.

Y agregó: La intención nuestra con este programa es articular entre las jurisdicciones, entre las obras sociales y también entre lo público y lo privado.

Factores de riesgo: infancia, diabetes, hipertensión y obesidad

Los expertos remarcaron que los factores de riesgo de ACV son en su mayoría modificables y que la ventana de acción es la infancia.

Entre los datos expuestos se destacó que el 41% de los niños de 5 a 17 años en Argentina tiene sobrepeso u obesidad, considerado el principal factor modificable de riesgo cardiovascular. A la vez, el 88% de los ACV en el país está asociado a la hipertensión, condición que se origina muchas veces desde la niñez.

En su discurso, Lugones describió el problema con una división entre stock y flujo. Definió al primero como la población que hoy ya está en riesgo de sufrir un ACV adultos con factores de riesgo, personas hipertensas, mayores de 65 años y pacientes en seguimiento por otras enfermedades; y al segundo, como los niños y adolescentes que podrían integrar en el futuro ese grupo si no se modifican hábitos y condiciones de salud.

Para el ministro, un sistema que solo atiende a quienes ya están en riesgo corre detrás de la enfermedad, mientras que uno que solo trabaja sobre la población futura deja sin respuesta a quienes hoy necesitan atención. Abordar el ACV es trabajar los dos al mismo tiempo, y eso es exactamente lo que proponemos, afirmó.

Lugones vinculó de manera directa el riesgo cerebrovascular con tres enfermedades que aparecen una y otra vez en las historias clínicas: diabetes, hipertensión y obesidad. Sostuvo que esas condiciones comparten en la mayoría de los casos un origen ligado a la alimentación y que configuran el escenario de mayor riesgo para un evento cerebrovascular.

También advirtió que el proceso que conduce al ACV puede tardar años o décadas, lo que dificulta verlo y comunicarlo. Según planteó, los adultos mayores que hoy llegan a las guardias no lo hacen por azar, sino después de décadas de alimentación con exceso de sodio, azúcares y grasas saturadas, sedentarismo, hipertensión no tratada o mal tratada y diabetes no diagnosticada o mal manejada.

En ese punto, el ministro orientó el foco hacia la prevención infantil. Mencionó como respuestas concretas la educación alimentaria desde la infancia, la prevención frente a los alimentos ultraprocesados, el acceso a la actividad física y un primer nivel de atención capaz de intervenir antes de que el daño esté instalado.

Lugones añadió que el 35% de los ACV que no se tratan a tiempo deja secuelas graves. Describió esas consecuencias como cuadros que se traducen en rehabilitaciones, internaciones recurrentes y atención domiciliaria, con impacto no solo en el sistema de salud sino también en el grupo familiar.

En relación con la población mayor, el ministro sostuvo que el PAMI concentra alrededor de 25.000 ACV por año dentro de su universo de afiliados. Por esa razón, dijo, ese organismo articula su estrategia con las medidas que el Gobierno planea desplegar.

Al cerrar su exposición, Lugones anticipó que en las siguientes presentaciones del congreso se compartiría el Plan Nacional de ACV que el Gobierno lanzará e implementará en hospitales nacionales.

El rol del PAMI en la red de cuidado del ACV

El director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguizamo, describió la magnitud del desafío que enfrenta la obra social de jubilados. Señaló que la institución tiene 5.400.000 afiliados distribuidos en todo el país y que la complejidad de la prestación médica es realmente importante.

Leguizamo indicó que se esperan unos 25.000 ACV por año en el universo PAMI y que el 64% de la población afiliada se encuentra en el AMBA, bajo responsabilidad directa del organismo.

El funcionario explicó que el desafío fue desarrollar un piloto y rediseñar el protocolo utilizado en la mesa de derivación. Nuestro canal de comunicaciones es el 139 y contamos con 230 móviles diarios, distribuidos estratégicamente para implementar este programa. El sesenta y cuatro por ciento de la población que atendemos requiere que todos los eslabones del sistema estén involucrados: médicos, receptores, ambulancias y enfermeros, detalló.

Y completó: El principal cambio tecnológico consistió en incorporar la opción de stroke en nuestra central. De este modo, al detectar un código rojo, se activa un apartado específico para el triage de ACV. Esta modificación en la tecnología nos permitió adaptarnos a la atención prehospitalaria, que es clave para mejorar la evolución de los afiliados.

En cuanto a la logística, describió que el sistema de despacho y derivación abre canales directos en tiempo real con los centros de stroke, que confirman de inmediato la disponibilidad de camas con los centros asociados.

Leguizamo planteó que la experiencia del instituto se tiene que replicar y tiene que ser un anclaje para que se inicie una red tanto nacional, como también la red nacional de stroke de nuestro instituto. Explicó que la expansión se proyecta de manera ordenada por UGL, las Unidades de Gestión Local que el PAMI tiene en cada provincia y que administran la red de agencias y coordinaciones en cada geografía.

Redes de atención rápida y telemedicina en las provincias

En el mismo evento, el doctor Pablo Ioli, médico neurólogo y presidente de la Sociedad Neurológica Argentina, señaló que existe consenso internacional sobre aspectos clave para el diseño de políticas públicas vinculadas al manejo del ACV: unidades específicas en instituciones, implementación y cumplimiento de protocolos para todos los eslabones de la cadena y articulación entre los distintos actores involucrados, incluyendo a la comunidad.

Por su parte, el doctor Federico Giner, médico neurólogo del Hospital Luis Carlos Lagomaggiore y coordinador de la Red de TeleACV y Teleneurología de Urgencia de la provincia de Mendoza, explicó que luego de años de esfuerzo comienzan a verse resultados de múltiples iniciativas de diferentes jurisdicciones que articularon protocolos, servicios de emergencia, estrategias de telemedicina y redes de hospitales para el manejo oportuno del ACV.

Existen oportunidades de mejora y queda trabajo por delante, pero es mucho lo que se ha logrado, sostuvo Giner.

Se destacó que Mendoza y Salta abordan el ACV en red, con hospitales de alta complejidad preparados para atender estos cuadros y conexiones con otras instituciones del interior mediante telemedicina, para brindar asistencia en tiempo real a distancia y tomar decisiones en beneficio de los pacientes.

Otras experiencias mencionadas fueron las de la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mar del Plata, que también implementaron redes y protocolos específicos.

Los especialistas insistieron en que la intervención de los servicios de emergencia es clave para detectar el ACV y aplicar las primeras medidas, lo que influye en la evolución del paciente.

En este sentido, el doctor Adolfo Savia, médico emergentólogo y terapista intensivo, presidente del Consejo de Emergencias de la Sociedad Argentina de Medicina, subrayó que ante una sospecha de ACV, el servicio de emergencias prehospitalario debe aplicar un protocolo que permita el reconocimiento, estabilización inicial y el traslado a un centro preparado para el manejo del ACV (que cuente con protocolos, personal entrenado, tomógrafo, medicación y posibilidad de intervenir quirúrgicamente de ser necesario), que no siempre es el más cercano, es fundamental.

Los expertos recomendaron la implementación de un código específico como código ACV, que active procedimientos en la institución para ganar tiempo valioso, preparando de antemano el tomógrafo y esperando a la ambulancia en el ingreso, entre otros acondicionamientos.

Reconocer los síntomas y actuar sin demora

Durante el encuentro, Giner y Savia realizaron un recorrido por cinco postas que siguen el camino del paciente, desde la detección del síntoma hasta el tratamiento definitivo y la recopilación de datos.

Claramente el punto inicial es que la comunidad pueda reconocer los signos y síntomas del accidente cerebrovascular. Igual que otras enfermedades como el infarto cardíaco, el accidente cerebrovascular tiene signos y síntomas característicos. Esto habitualmente lo sintetizamos con una escala que se llama FAST, explicó Giner.

Entre los signos más frecuentes se mencionaron el entumecimiento de parte del rostro (sonrisa caída), debilidad en un brazo, confusión o trastornos del habla y, en muchos casos, un dolor de cabeza muy intenso, diferente de cualquiera que se haya experimentado antes.

Los especialistas remarcaron que es clave llamar de inmediato al 107 o al número de emergencias local de cada provincia o de la cobertura que tenga el paciente.

Giner destacó una experiencia de capacitación en Mendoza: La campaña fue muy buena, donde hay 33 escuelas que se capacitaron. Esto obviamente se replicó en un montón de otras provincias, pero tuvimos la posibilidad de vivirlo desde adentro. Se hizo un convenio con la Dirección General de Escuelas de Mendoza y eso facilitó que casi 2.700 niños aproximadamente adquieran ese impacto que ellos tienen en familias.

El neurólogo sintetizó la urgencia en términos biológicos: Cada minuto que nosotros demoramos en la activación del servicio de emergencias, en abrir la puerta, en bajar a buscar a la gente de la ambulancia, en decidir si llamamos o no llamamos, son dos millones de neuronas por minuto. En diez minutos son veinte millones de neuronas, advirtió.

Por lo tanto, es clave que nosotros podamos transmitir a la comunidad ese sentido de urgencia, porque vamos a ver que tenemos servicio de emergencias, tenemos hospitales preparados, pero la clave es que las personas lleguen en tiempo para poder recibir el tratamiento, resumió.

Redes y certificación de centros de ACV

Se recordó que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2025 amplió la Red de Atención para el ACV, incorporó más hospitales con equipos especializados, actualizó protocolos estandarizados y optimizó la coordinación con el SAME.

Los seis efectores estratégicos de la Ciudad se dividen en Unidades de Stroke (hospitales Ramos Mejía y Pirovano) y Stroke Teams (hospitales Fernández, Santojanni, Argerich y Durand).

De acuerdo con la evidencia presentada, los centros de salud con atención especializada en ACV demostraron una disminución de la mortalidad y la discapacidad del 40%, reducción del tiempo de internación, aumento de egresos hospitalarios al hogar, mayor recuperación de la independencia funcional, movilidad más temprana y menor tasa de complicaciones.

En ese sentido, en Argentina y en el mundo cobra relevancia la certificación de centros de ACV, considerada una garantía de que el establecimiento se rige por estrategias que demostraron modificar la historia natural de la enfermedad y marcar la diferencia en atención, tratamiento y rehabilitación.

El país posee actualmente 16 centros certificados en CABA, Mendoza, Córdoba, Mar del Plata y Rosario, entre otros puntos.

La certificación es una iniciativa de la World Stroke Organization junto con la Sociedad Iberoamericana de Enfermedades Cerebrovasculares (SIECV). También existen en el país otros centros que, aunque no cuenten con esta certificación internacional, están preparados para la atención del ACV.

El objetivo último es disponer de todo nuestro esfuerzo, mecanismos validados y herramientas para que las personas se recuperen del ACV lo más completamente posible, disminuyendo todo lo que se pueda la existencia de secuelas de cualquier tipo, y puedan retomar pronto su vida, con plena autonomía, puntualizó la doctora Virginia Pujol Lereis, médica neuróloga, jefa del servicio de Neurología Vascular de FLENI y vicepresidenta de la SIECV.

Así como desde la Cardiología se logró que la comunidad internalizara que un dolor de pecho es un síntoma de infarto y que es necesario recibir atención médica inmediata, desde la Neurología debemos continuar insistiendo para una mejor identificación de las manifestaciones del ACV, para que nadie minimice sus síntomas de ACV y pierda tiempo irrecuperable, agregó Pujol Lereis.

En la misma línea, Ioli subrayó que es importante que continuamente existan campañas de concientización dirigidas a la comunidad e instancias de formación para profesionales de la salud y personal no médico, con el fin de mejorar el diagnóstico precoz.

Como ejemplo, se mencionó que la Sociedad Neurológica de Salta certifica Espacios Neuroprotegidos, tras brindar entrenamientos para que todos los involucrados estén capacitados para sospechar un ACV y actuar en consecuencia. Ya están certificados, entre otros, el aeropuerto internacional de la capital provincial, el teleférico del cerro San Bernardo y estaciones de bomberos de distintas jurisdicciones.

Tenemos que seguir trabajando en forma articulada para que todos los eslabones de la cadena funcionen de manera coordinada y cada persona que atraviese un ACV reciba en tiempo y forma la atención que se merece, independientemente del tipo de cobertura que tenga, de dónde viva y de qué tan lejos se encuentre de un centro de referencia. Tenemos trabajo por delante, pero estamos recorriendo ese camino, concluyeron los especialistas.

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