El centinela olvidado: 17 días de protesta en El Potrero bajo el manto del silencio oficial
Durante 17 días, las puertas de la Unidad Penal N° 9 Colonia El Potrero, en Gualeguaychú, fueron escenario de una postal que el poder político de entonces prefirió ignorar. Un suboficial del Servicio Penitenciario de Entre Ríos (SPER) llamado Rober
Durante 17 días, las puertas de la Unidad Penal N° 9 “Colonia El Potrero”, en Gualeguaychú, fueron escenario de una postal que el poder político de entonces prefirió ignorar.
Un suboficial del Servicio Penitenciario de Entre Ríos (SPER) llamado Roberto Mujica montó una guardia solitaria y angustiante, no para cumplir con sus funciones habituales, sino para exigir lo que consideraba un derecho básico: condiciones de trabajo dignas.
Mientras el efectivo permanecía a la intemperie, enfrentando el rigor del clima y la indiferencia de sus superiores, la realidad afuera de la cárcel era otra. En ese periodo, bajo la gestión del entonces gobernador Gustavo Bordet, el ecosistema de medios de comunicación de la provincia de Entre Ríos parecía vivir en una realidad paralela.
Un acampe que incomodó al poder.
El reclamo del suboficial no era un hecho aislado, sino la punta de un iceberg que escondía descontento en las filas penitenciarias. Reivindicaciones salariales, falta de insumos, recarga de guardias y la necesidad de una estructura institucional más humana fueron los ejes de una protesta que se extendió durante más de dos semanas.
A pesar de que el conflicto ocurría en un lugar de alta relevancia institucional, el cerco informativo fue total. El despliegue de la pauta oficial esa herramienta de financiamiento estatal que muchas veces funciona como un mecanismo de censura indirecta logró lo que parecía imposible: que un hombre acampando frente a una de las cárceles más importantes de la provincia fuera invisible para la opinión pública.
La excepción: El rol de Nova Comunicaciones.
En ese mapa de silencios cómplices y noticias omitidas, solo hubo una voz que decidió romper el cerco. Nova Comunicaciones fue el único medio que se atrevió a visibilizar la lucha del suboficial, relatando día a día la crudeza de su permanencia en las puertas de El Potrero.
Mientras otros medios provinciales optaban por el silencio, escudados en la abundancia de la pauta publicitaria que repartía el gobierno de Bordet, el portal mencionado actuó como la única ventana hacia el conflicto. Este episodio quedó marcado en la historia reciente de la comunicación entrerriana como un claro ejemplo de cómo la pauta oficial puede condicionar, silenciar y distorsionar la realidad, dejando desamparados a quienes, desde adentro del sistema, intentan alzar la voz.
Un legado de opacidad.
La historia de este suboficial es un testimonio crudo de la vulnerabilidad de los trabajadores estatales cuando se enfrentan a estructuras que priorizan la imagen institucional sobre la resolución de problemas reales. Aquellos 17 días en Gualeguaychú no solo fueron una protesta laboral, sino también un examen para el periodismo entrerriano, un examen que la gran mayoría de los medios desaprobó, prefiriendo la comodidad de la pauta por sobre el compromiso con la verdad.
Hoy, la memoria de aquel acampe sigue vigente como una advertencia sobre los peligros de una prensa subordinada al poder político y la importancia de voces independientes que no teman incomodar, incluso cuando el silencio es la opción más rentable.
Rrdacción por Leonardo Fernández para Nova Comunicaciones.