Histórico: los New York Knicks aplastaron a Cleveland y vuelven a las Finales de la NBA tras 27 años
Con una imponente victoria por 130-93, el conjunto neoyorquino cerró la serie y definirá el título ante el ganador de San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder.
Los New York Knicks avanzaron este lunes a las Finales de la NBA por primera vez desde 1999 con una victoria imponente ante los Cleveland Cavaliers por 130-93, para extender a 11 partidos su récord de triunfos en los playoffs. El conjunto liderado por Jalen Brunson, MVP de la serie, barrió a sus rivales por 4-0 y no dejó ningún tipo de dudas sobre su gran actualidad.
Un sólido Karl-Anthony Towns, que sumó 19 puntos y 14 rebotes, recibió el aporte de O.G. Anunoby y del suplente Landry Shamet, con 17 y 16 puntos cada uno, para abrochar el pasaje a la gloria.
Vamos a disfrutarlo por uno o dos días, pero tenemos un objetivo mayor aquí y debemos empezar a concentrarnos al máximo. Nos quedan cuatro victorias más por conseguir, y sabemos que será aún más difícil. Estar en esta posición con este equipo es algo realmente especial, indicó Shamet sobre el próximo ribal que saldra del ganador del cruce entre San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder.
Para tomar dimensión de la hazaña, hay que remontarse a 1999, la última vez que la franquicia llegó a esta instancia definitiva. Aquel mítico equipo estaba liderado en cancha por el legendario pivote Patrick Ewing acompañado por figuras como Latrell Sprewell y Allan Houston y comandado tácticamente por Jeff Van Gundy.
En aquella ocasión, los de la Gran Manzana cayeron en la definición por 4-1 frente a los Spurs de Tim Duncan y David Robinson, una espina que esta nueva generación buscará vengar 27 años después.
La gran figura de este presente es Jalen Brunson, quien fue nombrado Jugador Más Valioso de la serie con un promedio de 25,5 puntos, 7,8 asistencias y 3,3 rebotes. Curiosamente, el base tenía apenas dos años la última vez que los Knicks llegaron a las Finales, una proeza que vivió en carne propia su padre, Rick Brunson, jugando como escolta en aquel plantel de finales del siglo pasado.
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El MVP se mostró muy emocionado frente a los micrófonos después de llevar al equipo a otra final de NBA: Significa mucho para mí, pero no estaría aquí sin mis compañeros de equipo, sin la confianza que depositaron en mí. Ellos me dan esa confianza. Me permiten ser yo mismo. Y lo más importante: todos creemos los unos en los otros, desde el primero hasta el último. Es un honor jugar junto a ellos.
La química del vestuario neoyorquino asoma como la gran explicación para este andar demoledor en la postemporada, donde el equipo mejoró su balance a 12-2. Su compañero de equipo, Josh Hart, rindió un sentido homenaje a la personalidad del base estrella del plantel: Él no permite que nos subamos demasiado a las nubes ni que nos vengamos demasiado abajo. Todos deseamos el éxito de los demás. Todos estamos dispuestos a sacrificarnos por el bien del equipo.
Los Knicks, que solo conquistaron el título de la NBA en 1970 y 1973, saben que están ante la oportunidad de sus vidas para romper una sequía de 27 años y escribir sus nombres con letras de oro en el olimpo del básquetbol mundial.