"Esto fue una película": Lucas Zelarayán, el pibe de cuna celeste que volvió a Belgrano para ser campeón y cumplió el sueño de su vida
Luego de 10 años en el exterior, el Chino volvió al club a cumplir el deseo de su infancia y de toda su familia.De sus primeros años en la popular del estadio Barrio Alberdi, a la promesa que se hizo cuando se fue al extranjero: "Cuando me tocó irme,
Desde que empezó a jugar a la pelota en el barrio Residencial Oeste de Córdoba, soñó con este momento. También lo manifestó cuando debutó en la Primera del club del que es hincha. Lo visualizó durante la década que estuvo en el exterior. Lo sintió cuando volvió a principios del año pasado. Lo concretó el domingo, en el Kempes. Ahora lo vive y lo disfruta. Lucas Zelarayán es campeón con Belgrano y cumplió el sueño de su vida.
Con 33 años y cerca de cumplir los 34, el Chino, apodo que se ganó por la forma de sus ojos, a pesar de ser de origen armenio, va cerrando ese círculo futbolístico como él quiso. Tras casi 10 años en el exterior y después de jugar en la Selección de Armenia, de la que se retiró la temporada pasada, es el capitán de Belgrano, máximo referente futbolístico, ídolo de los hinchas y ahora también campeón. Se dio el gusto de levantar la Copa que tanto deseaba.
Y esos abrazos que se dio con el Ruso Zielinski y con Luifa Artime, entrenador y presidente de Belgrano, respectivamente, en medio de la celebración en pleno campo de juego tras ganarle la final a River por 3 a 2 y darle el primer título en Primera División a Belgrano resume lo que representa. Los tres, cada uno en su rol, volvieron en los últimos años en búsqueda de la gloria. Y la consiguieron.
"Siempre tuve la misma ilusión. Desde que era chico y venía a la cancha soñé con ver a Belgrano campeón. Cuando empecé a jugar y me tocó irme, siempre dije: Voy a tratar de volver joven para ayudar al equipo a lograr un título en Primera. Y lo logramos. Es inexplicable. Volví para esto, resumió su sentimiento Zelarayán, en una declaración de principios.
Y sobre la clave para vencer a River, comentó: Nunca nos dimos por vencidos. Lo vivimos también ante Argentinos, que estuvimos dos veces en desventaja. Lo fuimos a buscar porque tenemos corazón, sentido de pertenencia. Lo hicimos por la gente, por la familia. Sabíamos que lo íbamos a dar vuelta.
Y añadió: Siempre seguimos creyendo en la fuerza de este equipo. Con el empuje de la gente íbamos a lograr el objetivo. Tenemos corazón y sentido de pertenencia.
El capitán de Belgrano, un 10 como los de antes, con un talento notable, y una pegada magnífica, vivió la consagración histórica como un chico. Lloró antes, durante y después de levantar la Copa. Y cuando habló, dejó frases cargadas de emoción que rápidamente quedaron marcadas para siempre en la memoria de los hinchas.
Tuve una pérdida de mi tío, la familia la pasó mal. No lo tengo más físicamente pero está conmigo. Estuvo acá, estuvo presente y nos ayudó a salir campeones, expresó entre lágrimas, todavía con la emoción a flor de piel.
El sentido de pertenencia de Zelarayán se forjó desde la cuna. Viene de una una familia fanática de Belgrano y de chiquito iba a la popular del estadio de Barrio Alberdi. Por eso, el sueño venía en combo. Todo su clan estaba en el Kempes, empujando para lograr la consagración. Y desde el cielo lo alentaban la abuela Delly y sus tíos, especialmente Billy, el que hizo de Belgrano a la familia.
En la casa de sus padres, todavía está la foto-póster de su primer gol en Primera que, casualmente, fue contra River, para darle una victoria a Belgrano por 2 a 1 en el Kempes, el 6 de abril de 2014, dos años después de su debut en Primera.
A finales de 2015, fue transferido a Tigres de México, donde fue figura, e inició un recorrido por el exterior que incluyó Columbus Crew en la MLS y Al Fateh de Arabia Saudita, antes de regresar a su casa, en enero de 2025. En el medio, pudo haber pegado la vuelta a la Argentina. ¿A dónde? A River.
Marcelo Gallardo lo buscó a principios de 2018, pero las negociaciones con Tigres no prosperaron y a la par el Muñeco pidió a un tal... Juan Fernando Quintero, quien terminó llegando y convirtiéndose en leyenda por su gol talento y su gol a Boca en Madrid por la final de la Copa Libertadores. Y hay quienes aseguran que también recibió un llamado del Muñeco a fines del año pasado, pero el Chino ya estaba comprometido en Belgrano.
Valió la pena todo Hoy más de la mitad de Córdoba va a andar teñido de celeste, expresó el enganche y no le falta razón. Muchos hinchas lo siguieron y se pintaron los pelos de celeste como él lo hizo tras la otra histórica victoria, ante Talleres, en los octavos de final de los Playoffs.
Papá de Bautista y Celeste, y marido de Paulo Juncos el Chino disfruta mucho el tiempo en familia. Es hijo de Mario y Liliana, dos laburantes de toda la vida a los que el Chino ayudó para que pudieran tener de grandes sus primeras vacaciones fuera de Córdoba y del país, y a los que comparte con 5 hermanos. Todos los fines de año se hace una escapadita al pueblo cordobés de su papá, San Francisco del Chañar, para compartir un picadito de fútbol y asado en un complejo.
Y como cordobés de pura cepa, es fan del cuarteto. Cuando puede, va a ver los shows del cantante Daniel Córdoba.
En una plaza de Residencial Oeste, donde pasó su infancia y adolescencia, hay un mural suyo. Seguramente, ahora lo tendrá también en Alberdi, con la camiseta de Belgrano, el club de sus amores. O quizás, también una estatua, como piden los hinchas. Lo cierto es que ya está en la bandera de los ídolos y es figura y leyenda del club. Todos lo adoran. Abuelos, padres e hijos.
Fue una película, resumió Zelarayán apenas terminó la final. Y es la frase que sintetiza su historia con Belgrano. Su pasión. Su fútbol. Su vida.
Sobre la firma
Newsletter Clarín