El 'Cóndor' solitario: La hazaña aérea de Miguel Fitzgerald en Malvinas
PUERTO ARGENTINO, 28 de septiembre de 1964. Un pequeño monomotor Cessna 185, de apenas 230 caballos de fuerza, se convirtió hoy en el protagonista de una de las gestas más audaces y sorprendentes de la aviación argentina. Su piloto, el civil Miguel F
PUERTO ARGENTINO, 28 de septiembre de 1964. Un pequeño monomotor Cessna 185, de apenas 230 caballos de fuerza, se convirtió hoy en el protagonista de una de las gestas más audaces y sorprendentes de la aviación argentina.
Su piloto, el civil Miguel Fitzgerald, logró lo que parecía imposible: un vuelo solitario y sin escalas desde Río Gallegos hasta las Islas Malvinas, aterrizando en una improvisada pista de pasto para dejar un mensaje de soberanía argentina en el archipiélago.
El vuelo hacia lo desconocido.
Sin un plan de vuelo oficial, sin apoyo logístico y desafiando las condiciones climáticas del Atlántico Sur, Fitzgerald despegó durante la madrugada de la base aérea de Río Gallegos. El aviador, un civil apasionado por la causa nacional, trazó una ruta que lo mantuvo bajo el radar, volando a baja altura para evitar ser detectado por los radares de vigilancia británicos.
Tras aproximadamente cuatro horas de vuelo sobre las gélidas aguas, el Cessna 185 bautizado para la ocasión como LV-HKS divisó la costa malvinense. La maniobra de aterrizaje fue, quizás, el momento más crítico: Fitzgerald tuvo que posar su aeronave en una precaria pista de carreras de caballos en las afueras de Puerto Stanley (Puerto Argentino), un terreno nunca antes evaluado para una operación de este tipo.
Miguel Fitzgerald nació el 8 de septiembre de 1926 y falleció el 25 de noviembre de 2010.
El mensaje en la pista.
Al detener la marcha, el piloto descendió del avión ante la mirada atónita de los residentes locales. Sin armas y movido únicamente por un ferviente patriotismo, Fitzgerald no buscó confrontación, sino marcar un hito simbólico.
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El acto: Entregó un mensaje al jefe de policía local, reafirmando los derechos soberanos de la Argentina sobre el archipiélago.
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El impacto: La noticia no solo sorprendió a las autoridades coloniales británicas, sino que resonó profundamente en el continente, convirtiendo a Fitzgerald en un símbolo de una reivindicación que, hasta ese momento, se movía mayoritariamente por los canales diplomáticos.
Un antes y un después.
Tras permanecer apenas unas horas en las islas, Fitzgerald emprendió el regreso. Su aterrizaje en Río Gallegos fue el cierre de una misión que, para muchos analistas, cambió la percepción sobre el aislamiento de las islas.
Si bien el gobierno argentino de entonces, bajo la presidencia de Arturo Illia, mantuvo la cautela diplomática para no escalar tensiones con Londres, la hazaña de Fitzgerald se instaló en el imaginario colectivo como un recordatorio de la cercanía geográfica y el compromiso emocional con el territorio insular.
Aquel Cessna 185 no solo voló sobre el mar; cruzó un umbral político. Miguel Fitzgerald, con su vuelo solitario, logró lo que miles de palabras en foros internacionales no habían podido hasta entonces: poner a las Malvinas en el centro de la conversación nacional mediante una demostración de audacia pura.
Para llevar a cabo su histórica misión el 8 de septiembre de 1964, Miguel Fitzgerald utilizó un Cessna 185A Skywagon, una aeronave robusta y versátil, conocida por su capacidad de operar en pistas no preparadas, lo cual fue crucial para su aterrizaje en una pista de cuadreras en las islas.
Ficha Técnica del Cessna 185A (Base)
El Cessna 185 es un monomotor de ala alta, tren de aterrizaje convencional (con rueda de cola) y construcción metálica, diseñado para el trabajo duro en zonas remotas (bush flying).
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Motor: Continental IO-470 (en el modelo de esa época), un motor de 6 cilindros opuestos refrigerado por aire.
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Potencia: Aproximadamente 260 HP (cabe destacar que modelos posteriores de la serie 185 fueron equipados con motores IO-520 de 300 HP).
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Configuración: Monoplano de ala alta con tren de aterrizaje fijo.
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Velocidad de crucero: Aproximadamente 130-140 nudos (240-260 km/h).
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Alcance estándar: Diseñado originalmente para unos 700-800 km, insuficiente para el cruce de ida y vuelta a Malvinas sin modificaciones.
Modificaciones Ad Hoc para el vuelo.
Para poder cubrir la distancia desde Río Gallegos hacia las islas y asegurar el regreso (un trayecto de más de 1.100 km entre ida y vuelta sobre mar abierto), Fitzgerald realizó adaptaciones críticas:
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Autonomía extendida: Quitó los asientos traseros del pasajero y los reemplazó por tanques de combustible auxiliares instalados dentro de la cabina. Esto le otorgó una autonomía de hasta 12 horas de vuelo, vital ante la incertidumbre meteorológica del Atlántico Sur.
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Equipamiento de Navegación: Al no contar con radioayudas en las islas ni sistemas modernos, se instaló una radio HF (Alta Frecuencia) de largo alcance en el asiento del copiloto para mantener contacto con el continente. También se apoyó en un radiocompás para orientarse.
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Sistema de trasvase: Se agregó una bomba de combustible eléctrica para gestionar el trasvase de combustible desde los tanques internos hacia el motor.
Redacción: Nova Comunicaciones.