Hacer patria lejos de casa: crearon una Escuela Argentina en Barcelona para mantener vivas las raíces
Es un espacio complementario a la educación catalana donde las familias se reúnen los sábados para que niños, adolescentes y adultos mantengan vivas las tradiciones y los valores argentinos a través de proyectos educativos.
En Barcelona, donde vive una de las comunidades argentinas más grandes en el exterior, dos profesionales decidió transformar la nostalgia en acción. Así nació la Escuela Argentina, una propuesta educativa para chicos y chicas de entre 4 y 16 años que busca sostener el vínculo con las raíces a miles de kilómetros de distancia.
Llevar adelante este proyecto es hacer un poco patria fuera de la patria, resumen sus fundadoras, María José Schiariti y Gabriela Cerrano Farías. El espacio nació, justamente, de esa necesidad: generar comunidad en un lugar donde muchos argentinos construyen una nueva vida. Hoy ya participan unas 25 familias, con chicos que, cada sábado, dicen algo que se volvió ritual: Vamos a la escuela argentina.
El proyecto combina contenidos con identidad. Trabajan historia, geografía y construcción ciudadana, pero también suman danza, música, plástica, cerámica y hasta un taller de cocina que está por incorporarse. Es un proyecto aprobado pero vivo, porque se retroalimenta con lo que las familias van proponiendo, explican.
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Hay chicos que no conocen la ciudad de Buenos Aires, cuenta el equipo directivo de la Escuela Argentina BCN de Barcelona. Por eso, cada actividad apunta a acercarles imágenes, símbolos y experiencias. Telas que recrean el Cabildo o el Fuerte, comidas típicas, mate y empanadas forman parte de una escenografía emocional que busca conectar con la identidad.
Los actos patrios ocupan un lugar central. Los hacemos como se viven allá, aseguran. Para lograrlo, llevaron ropa de época desde la Argentina y preparan representaciones con actuaciones, música y comidas típicas.
El próximo encuentro será el 30 de mayo, con un acto donde grandes y chicos celebrarar la Revolución de Mayo.
La emoción atraviesa cada detalle. El año pasado tuvimos el primer acto, con todos los nervios. Nos emocionábamos hasta las lágrimas sobre todo cuando sonó el himno, recuerdan.
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No es raro que haya familias enteras que se acerquen solo para esos momentos: Hay argentinos que no participan de las actividades pero que sí vienen a los actos patrios.
El comienzo del día con Sube de Mercedes Sosa, el izado de la bandera es siempre uno de los momentos más emotivos en el que los chicos ven a sus papás emocionarse.
En ese cruce entre distancia y pertenencia, la escuela se convierte en algo más que un espacio educativo. Estar lejos, pero ahí volver a estar en tu tierra, es el mejor regalo, explican.
Si algo queda claro en Barcelona, es que la identidad no se diluye con los kilómetros. Los argentinos, cuando estamos lejos y cuando estamos cerca, somos intensos. No somos tibios. Todos tenemos ganas de participar, de crear entre todos, siempre tendiendo una mano para ser parte, cierran.
Producción: Silvina Rossi
Edición: Agustín Canestri