Colapso avícola: Granja Tres Arroyos paralizada y acorralada por una deuda de $51.700 millones - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798
El gigante que dominaba el 35% del mercado enfrenta la peor crisis de su historia. Con la faena desplomada un 70%, un tendal de cheques rechazados y el éxodo masivo de sus productores, la convocatoria de acreedores asoma como un destino inevitable. L
El gigante que dominaba el 35% del mercado enfrenta la peor crisis de su historia. Con la faena desplomada un 70%, un tendal de cheques rechazados y el éxodo masivo de sus productores, la convocatoria de acreedores asoma como un destino inevitable.
Lo que hasta hace poco era el emblema indiscutido del sector avícola nacional hoy se debate entre la supervivencia y la cesación de pagos. Granja Tres Arroyos (GTA), la compañía que llegó a controlar el 35% del mercado local, atraviesa un escenario terminal: registra un pasivo que supera los $51.700 millones en el sistema financiero y su cadena de pagos está virtualmente rota.
La gravedad de la crisis se palpa en la calle. En los últimos meses, la empresa emitió de manera sistemática más de 300 cheques sin fondos por un valor cercano a los $7.000 millones. A este ahogo financiero se le suma un frente fiscal crítico: una deuda previsional exigible con la agencia de recaudación (ARCA/AFIP) de $7.272 millones e importantes atrasos impositivos.
El organismo recaudador ya ha intensificado los embargos sobre cuentas bancarias y facturas pendientes. Esto genera un «efecto pinza»: cada vez que la empresa intenta facturar para conseguir liquidez, el fisco interviene los ingresos, impidiendo que el dinero llegue a los eslabones clave: los sueldos de los empleados y el pago a los productores.
Radiografía del derrumbe operativo
La crisis financiera ya desmanteló el histórico modelo de «integración», el pilar sobre el que GTA construyó su liderazgo. Bajo este esquema, el productor aporta la infraestructura (galpones, energía) y la mano de obra, mientras que la firma provee los pollos bebé y el alimento balanceado. Hoy, esa relación contractual está destruida.
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Éxodo de productores: La compañía ya perdió más del 85% de sus productores integrados dueños de galpones.
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Derrumbe de la faena: El complejo industrial pasó de procesar 700.000 pollos diarios a apenas 200.000 unidades, lo que representa una brutal caída del 70% en su capacidad operativa.
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Riesgo sanitario: Los pocos productores que aún resisten denuncian que las entregas de alimento balanceado llegan con intermitencias (cada cuatro días), lo que eleva la tasa de mortandad de las aves y pone en jaque la sanidad de las granjas.
«No hay diálogo y nadie en la empresa sale a aclarar si se va a salir de esto, cuándo o cómo», advierten fuentes de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos. Para no perderlo todo, los criadores están financiando los costos de luz y gas vendiendo ganado propio (vacuno y porcino), convirtiéndose en acreedores forzosos que subsidian a la empresa.
Tensión en las plantas y rumores de venta
El clima interno en las fábricas es de máxima tensión. En las plantas de faena del complejo Wade (ex Cresta Roja), ubicadas en la zona sur del Gran Buenos Aires, los trabajadores iniciaron bloqueos y paros de actividades en protesta por el pago fragmentado de sus salarios, los cuales perciben «en cuotas y a veces en sobres», sin certezas sobre el aguinaldo ni la continuidad laboral.
Ante este panorama, la conducción de Granja Tres Arroyos rompió el hermetismo y recurrió a la consultora Columbus Investment Banking. Esta decisión confirma que la crisis superó la capacidad de gestión interna y obliga a una reestructuración profunda. En los pasillos de la industria ya circulan con fuerza dos hipótesis: una refinanciación masiva de la mano de nuevos inversores de capital de riesgo, o la apertura inminente de un concurso preventivo de acreedores.
El impacto en el bolsillo: el pollo dejará de ser el «refugio» contra la inflación
Al ser el principal jugador del mercado, el colapso de Granja Tres Arroyos reconfigurará todo el negocio cárnico y golpeará directamente al consumidor. Los analistas del sector anticipan un escenario complejo para los próximos 30 a 60 días:
El desenlace de esta crisis será una prueba de fuego para la agroindustria. Si Granja Tres Arroyos no logra una reestructuración financiera urgente o una fusión estratégica, la estructura de costos de la proteína más consumida del país cambiará de forma permanente. De cara al invierno, el pollo corre el riesgo de dejar de ser, al menos temporalmente, el histórico refugio de precio accesible frente a las subas de la carne vacuna. IProfesional