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Informe Digital 25/05/2026 03:26 4 min de lectura

El INTA probó barreras para que los guanacos no entren al agua - Informe Digital

Validó dos diseños en Santa Cruz y comprobó que frenan a la fauna sin afectar a las ovejas.

El INTA probó barreras para que los guanacos no entren al agua - Informe Digital
Foto: Informe Digital

EL CALAFATE, Santa Cruz.- Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) validaron en el noroeste de Santa Cruz dos sistemas para impedir que los guanacos accedan a bebederos artificiales destinados a las ovejas, un conflicto que en la Patagonia ya impacta sobre el agua disponible y la producción ovina. Las pruebas mostraron que las barreras excluyen a la fauna silvestre sin trabar el ingreso del ganado.

Según los productores de Santa Cruz, la tensión con la fauna nativa se intensificó en los últimos años no solo por el consumo de pastizales, sino también por la competencia por el acceso al agua en fuentes antrópicas.

Las alternativas evaluadas fueron dos: un alero o techo sobre el bebedero, que bloquea el acceso del guanaco pero deja pasar a la oveja por debajo, y un alambrado elevado con una abertura inferior de unos 80 centímetros y un alambre superior a 1,20 metros. Esa configuración genera una barrera de alrededor de dos metros que impide el salto de los guanacos.

En la zona, y también en otros campos de la provincia, es común la escasez o mala distribución del agua de bebida para los animales dentro de los cuadros de pastoreo, detalló Martín Roa, de la Agencia de Extensión Rural Los Antiguos del INTA, responsable de la investigación y del desarrollo de los bebederos con limitaciones para guanacos.

Roa explicó que la invasión de guanacos en bebederos antrópicos obliga a los productores a hacer inversiones importantes para usar mejor el recurso forrajero, ya sea con perforaciones o con el abastecimiento de tanques australianos mediante camiones cisterna. Con estas modificaciones, sostuvo, se puede lograr una mejora sensible con poca inversión.

Investigación

El trabajo se desarrolló en campos ubicados entre la ruta nacional 40 y la ruta provincial 43, en el noroeste de Santa Cruz, e incluyó un monitoreo en cuatro establecimientos. Buscamos campos que tuvieran varias aguadas y bebederos dentro de los cuadros, recorrimos las fuentes de agua y elegimos los que eran más frecuentados por guanacos y que estuvieran con agua casi todo el año, explicó Roa a LA NACION, en campos con veranada e invernada.

La metodología consistió en seleccionar bebederos frecuentados por guanacos y hacer un monitoreo previo con cámaras para confirmar su uso. Después se instalaron las restricciones y se continuó el seguimiento durante un año para analizar los cambios. Además, se realizaron relevamientos terrestres para estimar la población de guanacos en las cercanías.

El técnico del INTA indicó que algunas de estas soluciones ya estaban presentes en establecimientos de la zona, pero el trabajo permitió validar su efectividad y comprobar que no limitaran el acceso del ovino.

Las dos alternativas de restricción que validamos, alguna ya era utilizada por los productores, pero no estábamos seguros de su eficacia, y eso fue lo que validamos con el proyecto; la ventaja de la alternativa de elevar el alambrado es que se hace con materiales que hay en el campo y es mucho más económico, detalló el técnico a LA NACION.

En uno de los bebederos elegidos, ubicado entre la zona de veranada e invernada de un campo y con actividad durante todo el año, la restricción para la fauna silvestre permitió observar una recuperación de los pastizales y un descanso del suelo en invierno, al dejar de ser frecuentado de manera permanente por los guanacos.

Roa explicó, a partir de las observaciones registradas en las cámaras trampa, que entre doce y quince guanacos alrededor del bebedero alcanzan para bloquear la llegada de cien ovejas. Escasas veces alguna puede colarse, pero la regla es que si hay varios individuos, las ovejas no se acercan hasta que se van los guanacos, dijo.

El trabajo se extendió por más de un año, desde marzo de 2024 hasta abril de 2025, con un control adicional en diciembre de 2025. Los datos evidenciaron un uso intensivo por parte de los guanacos, con un promedio diario de permanencia de 3 horas y 37 minutos, frente a 1 hora y 38 minutos en ovinos.

Además, los registros mostraron que las interacciones simultáneas entre ambas especies fueron limitadas y condicionadas por el comportamiento dominante de los guanacos, que tienden a ocupar y rodear los bebederos, dificultando el acceso de las ovejas, detalló un comunicado del INTA.

Los datos forman parte del estudio Validación de estrategias para el manejo del guanaco en campos productivos de Patagonia Sur, que evaluó en establecimientos ganaderos del noroeste de Santa Cruz distintas metodologías para reducir la interacción entre guanacos y sistemas productivos ovinos, con foco en el uso de fuentes de agua antrópicas.

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