Contacto

Volver a la portada
Provinciales
El dia La Plata 24/05/2026 08:55 4 min de lectura

El core más allá de la planchita: por qué la estabilidad del cuerpo no pasa solo por los abdominales | El Dia

Un especialista cuestiona la mirada hegemónica sobre el trabajo físico troncal y propone entenderlo como un concepto integral, ligado al movimiento, la estabilidad y la salud cotidiana. El rol de la columna, los ejercicios no convencionales y el mi

El core más allá de la planchita: por qué la estabilidad del cuerpo no pasa solo por los abdominales | El Dia
Foto: El dia La Plata

Durante años, hablar del core fue casi sinónimo de abdominales marcados, planchas eternas y ejercicios estáticos. Sin embargo, para el profesor de Educación Física Lucas Pisani oriundo de La Plata, esa idea quedó vieja. O, al menos, incompleta. El core no es un músculo ni solamente la parrilla costal o los abdominales. Es una región, un concepto, explica en diálogo con EL DIA. Y desde esa definición empieza a desmontar varios mitos instalados dentro y fuera de los gimnasios.

Según Pisani, el core engloba distintos músculos cuya función principal es estabilizar el cuerpo, transferir fuerzas y evitar movimientos no deseados. Es decir, no se trata solamente de endurecer la zona media, sino de permitir que el cuerpo pueda moverse de manera eficiente y segura.

Lo importante del core es que ayuda a controlar movimientos y estabilizar distintos rangos, sostiene. Por eso, considera limitado pensar que entrenarlo equivale únicamente a hacer planchas o abdominales clásicos.

TIPOS DE EJERCICIOS

Para ordenar el panorama, el especialista local divide los entrenamientos en tres grandes modelos. Por un lado, los ejercicios convencionales: planchas, planchas laterales, bird dog o trabajos isométricos donde el objetivo es mantener una posición y resistir el movimiento. Después aparecen los no convencionales, enfoque que aplica en su gimnasio y que busca salir de la lógica rígida y estática. Finalmente, están los tradicionales de zona media, como crunches, twists o extensiones lumbares.

Desde mayores hasta jóvenes deportistas necesitan capacidad de estabilización y adaptación corporal

El problema no es que una forma esté mal y otra bien. Todas pueden aportar beneficios. Lo limitante es creer que existe un único enfoque, señala. Para Pisani, entonces, el cuerpo humano está hecho para moverse constantemente, no para permanecer inmóvil. Por eso insiste en incorporar ejercicios donde la columna rote, se flexione, se extienda o trabaje en rangos amplios.

En esa línea aparecen movimientos menos habituales dentro de los gimnasios tradicionales: molinos, levantadas turcas, trabajos con clavas, rotaciones o traslados de carga. La idea es entender que la columna tiene fuerza y capacidad de movimiento en muchas posiciones, remarca.

EL CONTEXTO

Detrás de lo explicado, también hay una crítica hacia cierta cultura del fitness que, según el docente, terminó generando miedo alrededor de la espalda. Lo hegemónico es pensar que hay que proteger la columna todo el tiempo, mantener posiciones rígidas y evitar ciertos movimientos, dice. Y agrega: Eso fragiliza. La columna tiene mucho rango, mucha fuerza y puede adaptarse.

Para Pisani, entrenar el core también implica una dimensión psicológica. Poder flexionarse, girar o inclinarse sin miedo ayuda a recuperar confianza en el cuerpo y desmontar la idea de que cualquier movimiento incorrecto puede derivar automáticamente en una lesión.

No porque hagas una hiperflexión te vas a romper la espalda. Tienen que pasar muchas cosas para que aparezca una lesión, aclara. Desde su perspectiva, la educación corporal cumple un rol clave para reducir temores y ampliar posibilidades de movimiento.

La vida cotidiana implica girar, frenar, cambiar de dirección, cargar peso, agacharse. El cuerpo no funciona solamente quieto

Lucas Pisani

Profesor de Educación Física

ACTIVACIÓN, ¿SI O NO?

El profesor también cuestiona el concepto de activar el core como si fuera una acción aislada y consciente en todo momento. El core se activa solo. Nosotros no pensamos en activarlo cuando estornudamos o levantamos algo, explica. Solo en casos donde existen dificultades de control motor o ciertas disfunciones, considera útil trabajar ejercicios analíticos para reaprender patrones básicos de estabilidad.

En esos casos suele utilizar movimientos simples como el dead bug o planchas suaves, no como objetivo final, sino como herramienta pedagógica. Hay personas que necesitan entender cómo coordinar esos movimientos para después aplicarlos en la vida diaria o en el entrenamiento, señala.

Más allá del rendimiento deportivo, Pisani insiste en que el trabajo del core aporta salud. Desde adultos mayores hasta jóvenes deportistas, todos necesitan capacidad de estabilización y adaptación corporal. La vida cotidiana implica girar, frenar, cambiar de dirección, cargar peso, agacharse. El cuerpo no funciona solamente quieto, resume.

Por eso rechaza la idea de medir el entrenamiento únicamente por la resistencia estática. Podés hacer una plancha de tres minutos con peso encima, pero ¿qué hacés con eso después? La vida no es hacer planchas, plantea.

En cambio, propone pensar el movimiento desde una lógica más amplia e integrada: jugar al fútbol, rotar al correr, cambiar direcciones, flexionarse para levantar objetos o simplemente moverse con libertad. La gente disfruta actividades porque su cuerpo funciona bien en esos movimientos, concluye.

El dia La Plata Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por El dia La Plata y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026