Con cassettes reciclados y una birome, una pareja argentina creó un dispositivo de lectura que se volvió viral
La idea nació de la nostalgia por lo analógico y del hábito de leer en el celular. Hoy Diego y María Agustina reciben donaciones de todo el país y buscan fomentar la literatura con un formato único.
Invocar la nostalgia por lo analógico y, al mismo tiempo, fomentar la lectura: esa es la premisa detrás de Bookcassette, un invento argentino que combina reciclaje, diseño y literatura en un formato tan inesperado como original. La idea nació en la cabeza de Diego Paladino y tomó forma junto a su esposa, María Agustina Martino, quien hoy administra un emprendimiento que se volvió viral desde su aparición en 2022.
El dispositivo es, en esencia, un cassette reciclado transformado en dispositivo de lectura. Sus creadores lo describen como un sistema de lectura por desplazamiento o scrolling. El texto avanza de manera vertical, como sucede en la pantalla de un celular o en un antiguo papiro, y para moverlo hace falta insertar una birome en uno de los orificios del cassette y girarla, como si se estuviera retrocediendo una cinta. Para los jóvenes de esa época, es como rebobinar la cinta.
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El origen y la razón de ser de este negocio fue la literatura. Diego es un lector asiduo que aprovechó las redes soicales para compartir su vocación. Actualmente, su cuenta de Instagram (@lectordeltren), tiene 230.000 seguidores. El nombre no es casual: surgió de las casi dos horas de viaje en tren que realiza diariamente entre su casa y su trabajo en el Poder Judicial, tiempo que aprovecha exclusivamente para leer. Leo dos libros por semana, le cuenta a TN.
Acostumbrado a leer libros físicos, no había descubierto la utilidad de los digitales, hasta que se vio obligado a recurrir a lo intangible. Quería un libro inasequible y tuvo que leerlo en el celular. Lo terminó en pocas horas, pero luego descubrió que, impreso, tenía una extensión de 700 páginas. Esto lo llevó a pensar que leer en vertical podía tener una gran ventaja.
La idea del bookcassette surgió de la interacción con los seguidores. Pregunté en las historias cuánto creen que leen en los celulares, los subtítulos de los reels, explica Diego. La respuesta que no esperaba es que se lee mucho en este formato.
Después de probar distintos formatos, construyó un prototipo con una caja y dos rodillos. Cuando lo vio terminado, la asociación fue inmediata. Dije: Esto es un cassette. Me di cuenta de que ese objeto tenía todos los elementos necesarios para transformarlo en un dispositivo de lectura.
Las donaciones comenzaron a llegar desde distintos puntos del país. Recibieron cintas con grabaciones de radio, cursos de inglés, audiolibros y hasta material educativo. Incluso, la Alianza Francesa les envió una gran cantidad de cassettes utilizados para clases de francés. No dejan de sorprendernos las donaciones, aseguró.
Todo ese material que permaneció almacenado durante años por falta de una cassettera o que dejó de funcionar recuperó su valor en vez de convertirse en basura. Con esto, buscan una manera de resignificar esos recuerdos que estaban en un formato que ya no se usa para nada, agrega María Agustina Martino. Nosotros los recibimos con mucho cariño y felicidad porque para nosotros, los cassettes son un tesoro, asegura la licenciada en Gestión Cultural, que complementa el costado creativo de Diego con la organización del proyecto.
Si algún material está deteriorado y es imposible reutilizarlo, la pareja separa las cintas magnéticas y el plástico y donan la materia a las cooperativas dedicadas al reciclaje.
Para todas las edades
Según cuentan sus creadores, los bookcassettes generan fascinación tanto en adultos como en chicos. Los primeros se conectan con la nostalgia de un objeto que marcó una época; los más jóvenes, en cambio, se sienten atraídos por descubrir algo completamente ajeno a su generación.
El catálogo incluye obras de dominio público y autores clásicos como Edgar Allan Poe, Franz Kafka, Alfonsina Storni y Lewis Carroll. Diego elige libros muy conocidos para conjurar a la nostalgia, pero también selecciona historias poco conocidas para incentivar a los lectores a ampliar su universo. También incluye cuentos para chicos, como Las medias de los flamencos, de Horacio Quiroga o La gallina degollada, apta para adolescentes.
Cada uno tiene su particularidad. En algún momento, sacamos la Constitución, como también sacamos un libro de Charlotte Perkins Gilman, una de las precursoras del feminismo, en un momento de discusión. Van saliendo libros relacionados con la coyuntura también, detalla Diego.
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Por el momento, Bookcassette solo ofrece sus productos en línea con envíos a todo el país, pero la pareja tiene planificado habilitar las ventas internacionales en un futuro cercano. Además, suelen presentarse en ferias para promover el negocio. El próximo evento donde participarán será la Feria de Artes del Libro en la Universidad Nacional de las Artes, sede Bartolomé Mitre 1869, el 6 y 7 de junio.
Y aunque reconocen que el negocio está atravesando un momento muy difícil en las ventas -al igual que en el resto del mundo editorial-, Diego y María Agustina aseguran que siguen apostando al proyecto. El objetivo sigue siendo el mismo desde el primer día: fomentar la lectura, concluyeron.