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Informe Digital 24/05/2026 02:59 4 min de lectura

Gas caro y recortes: el invierno aprieta a hogares e industrias - Informe Digital

Suben las facturas, avanzan cortes a fábricas y el Senado define cambios en Zonas Frías. A la vez, Vaca Muerta promete dólares y empleo.

Gas caro y recortes: el invierno aprieta a hogares e industrias - Informe Digital
Foto: Informe Digital

El gas volvió al centro de la escena por una combinación que golpea de lleno a hogares e industrias: facturas más altas por el mayor consumo invernal, cortes de suministro a fábricas y el avance en el Senado de un cambio al régimen de Zonas Frías que, si se aprueba, recortará subsidios para millones de usuarios.

De acuerdo con información difundida por Infobae, el debate llega en un momento en que Argentina importa parte del gas que necesita para cubrir los picos de demanda y paga ese refuerzo a precios más altos, mientras la industria reclama previsibilidad para no absorber sobrecostos extraordinarios.

Facturas más altas y presión fiscal

Si el proyecto oficial obtiene luz verde en el Senado, el recorte al régimen de Zonas Frías implicará una suba adicional para buena parte de los usuarios que fueron incorporados en 2021, cuando el universo de beneficiarios pasó de unos 950.000 a cerca de cuatro millones.

En mayo, según un reporte del Observatorio de Tarifas y Subsidios UBA-Conicet, la canasta de servicios públicos del AMBA trepó 17,5% y llegó a $249.834 para un hogar promedio. La factura de gas fue la que más aumentó respecto de abril, con un valor de $49.972, empujada por la estacionalidad y por ajustes en los cargos fijo y variable.

La industria ya siente el costo

Las restricciones en el suministro ya alcanzaron a unas 130 fábricas, sobre todo en Córdoba, el litoral y el NOA, en un cuadro agravado por limitaciones de infraestructura de transporte. La Unión Industrial de Córdoba advirtió que la producción no puede sostenerse con incertidumbre diaria ni con sobrecostos derivados del uso forzado de combustibles alternativos.

Desde la UIA plantearon que las empresas pueden enfrentar el costo del GNL importado, pero sin el impacto extra de la guerra en Medio Oriente, que encareció ese combustible y complicó la cuenta energética del invierno.

La necesidad de importar GNL y los cortes a la industria están atados al salto de la demanda domiciliaria. En los meses fríos, el consumo residencial se dispara y obliga a reforzar el sistema con barcos metaneros, aun cuando el país tiene una base productiva de gas que podría crecer con Vaca Muerta.

Juan Bosch, CEO de Saesa, sostuvo que Argentina puede reducir de manera sensible la importación de GNL, aunque no eliminarla por completo, porque la demanda invernal pasa de unos 20 millones de metros cúbicos por día a entre 80 y 90 millones. Según explicó, en esos picos puede seguir siendo necesario importar por pocos días y en volúmenes mucho menores.

Bosch defendió además la revisión del régimen de Zonas Frías. Dijo que el esquema se fue desvirtuando al sumar zonas y usuarios que no requerían protección especial y cuestionó que el subsidio termine siendo financiado por contribuyentes de provincias que no reciben el beneficio.

Vaca Muerta y el salto que viene

En el otro extremo del debate aparece la oportunidad de fondo: más producción local, menos importaciones y una industria con energía más barata para agregar valor. La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos proyectó que hacia 2030 Argentina podría producir 213 millones de metros cúbicos diarios en un escenario moderado y superar los 280 millones en escenarios de expansión o aceleración.

Para economistas y especialistas del sector, ese salto abriría margen para exportar más y también para desarrollar actividades aguas abajo, como la petroquímica y la producción de fertilizantes, donde el gas es un insumo decisivo. El problema, advierten, es que esa oportunidad convive hoy con un invierno caro, restricciones de transporte y un sistema de subsidios bajo revisión.

Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de Fundación Mediterránea, señaló que el efecto multiplicador de Vaca Muerta todavía no se agotó y que la experiencia internacional muestra que una energía abundante y competitiva puede empujar empleo industrial. Pero aclaró que, para capturar ese beneficio, Argentina primero debe atravesar el tramo más costoso del año sin frenar producción ni desordenar más la cuenta fiscal.

En esa tensión se resume el momento del gas: una fuente que hoy encarece la vida cotidiana y complica a las fábricas, pero que también puede convertirse en una palanca de dólares, inversión y trabajo si el país logra ordenar precios, infraestructura y reglas.

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