La vicepresidente Victoria Villarruel no fue invitada al Tedeum del 25 de mayo
Se trata de una nueva muestra de la fractura dentro del Gobierno. Desde el entorno de Villarruel confirmaron que no recibió la convocatoria oficial para parti
En una nueva muestra de la fractura entre el presidente Javier Milei y su vicepresidente, Victoria Villarruel, este sábado trascendió la información de que la titular del Senado no fue invitada oficialmente al tradicional Tedeum por el 25 de Mayo que se celebrará este lunes en la Catedral Metropolitana.
Esto fue confirmado desde el entorno de Villarruel, donde aseguraron que la Secretaría General de la Presidencia, a través del área de ceremonial, no cursó ninguna convocatoria formal para participar de los actos oficiales por el aniversario de la Revolución de Mayo. "La vicepresidente de la Nación no ha sido invitada", remarcaron.
Según explicaron desde su entorno, el protocolo habitual requiere que las invitaciones se realicen con varios días de anticipación debido a cuestiones de seguridad, organización y acreditaciones. Como antecedente, señalaron que tanto en 2024 como en años anteriores las convocatorias se habían enviado aproximadamente una semana antes del evento.
Desde la Casa Rosada intentaron relativizar la situación y deslizaron que la Iglesia también podía convocar a la vicepresidenta. Sin embargo, desde el Arzobispado de Buenos Aires rechazaron esa versión y aclararon que "las invitaciones al Tedeum son responsabilidad exclusiva de la Presidencia de la Nación".
El acto religioso comenzará a las 10 de la mañana en la Catedral Metropolitana y será encabezado por el arzobispo Jorge García Cuerva. Posteriormente, los funcionarios nacionales se trasladarán hacia el Cabildo para participar de la entonación del Himno Nacional Argentino.
La ausencia de Villarruel profundiza las señales de distanciamiento con Milei, una relación que viene deteriorándose desde hace meses y que ya mostró momentos de fuerte tensión pública. El año pasado ambos compartieron el Tedeum y caminaron juntos desde Casa Rosada hasta la Catedral, una imagen de unidad política que hoy parece lejana.
En las últimas apariciones institucionales conjuntas, la distancia entre ambos quedó expuesta. Una de las escenas más comentadas ocurrió durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, donde la frialdad entre el Presidente y su vice fue evidente.
La vicepresidenta también había marcado diferencias semanas atrás, cuando decidió no participar del homenaje central por el aniversario de la muerte del papa Francisco en Luján y cuestionó la presencia de dirigentes políticos en ese acto. Aquella decisión generó malestar dentro del Gobierno y profundizó aún más la interna oficialista.