No hay más lugar en las cárceles: Lower sigue detenido en una comisaría mientras avanza la causa narco
La escena es tan absurda como reveladora: Ulises Lower, acusado de integrar una estructura narcocriminal y detenido con más de un kilo de cocaína de máxima pureza, sigue encerrado en una dependencia policial porque no hay cupo en las cárceles. Un cas
No hay más lugar en las cárceles: Lower sigue detenido en una comisaría mientras avanza la causa narco
La escena es tan absurda como reveladora: Ulises Lower, acusado de integrar una estructura narcocriminal y detenido con más de un kilo de cocaína de máxima pureza, sigue encerrado en una dependencia policial porque no hay cupo en las cárceles. Un caso que expone, sin maquillaje, el desborde del sistema penitenciario y la tensión creciente entre la Justicia provincial y la federal en Concordia.
En las últimas horas, la jueza federal Analía Ramponi dictó el procesamiento con prisión preventiva de Lower y ordenó un embargo de bienes por 6 millones de pesos. La resolución, firmada con la intervención del secretario ad hoc Iñaki Bosch, lo ubica formalmente en el centro de una causa por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, una figura que en el fuero federal suele marcar el ingreso a investigaciones de mayor escala.
Pero el trámite judicial choca con un obstáculo que ya se volvió rutina: no hay lugar en las unidades penales. Por eso, mientras la Justicia avanza, Lower permanece alojado en una comisaría, a la espera de que el Servicio Penitenciario habilite un cupo. Un limbo que mezcla burocracia, sobrepoblación y la crudeza del delito organizado, mientras resuena fuerte las recomendaciones explícitas de los organismos de derechos humanos que inhabilitan la detención prolongada en Comisarías y que en Entre Ríos, tuvo su correlato con las reuniones de la Defensoría Pública con DH para evitar tratos crueles o degradantes en las personas sometidas a proceso judicial.
Un caso que escaló rápido
El 22 de abril, la Justicia provincial ya había ordenado la prisión preventiva por 30 días en otra causa: lesiones leves agravadas, privación ilegítima de la libertad y tenencia de arma de guerra, bajo la investigación de los fiscales Daniela Montangie y Mauro Jaume. Pero el hallazgo del ladrillo de cocaína cambió el tablero.
La justicia provincial se declaró incompetente y el expediente saltó al fuero federal. No fue un gesto administrativo: el volumen de droga secuestrada y la pureza del material indicaban que no se trataba de narcomenudeo. Había algo más grande detrás.
El sello del delfín y la sombra transnacional
El detalle que encendió todas las alarmas fue el sello del delfín estampado en el ladrillo de cocaína. Una marca que, en distintas investigaciones, aparece vinculada a organizaciones criminales transnacionales, estructuras que operan con logística, financiamiento y redes muy por encima del delito barrial.
Ese ladrillo más de un kilo de cocaína de máxima pureza fue encontrado dentro de un Volkswagen Vento estacionado en la vía pública. En el mismo procedimiento, los investigadores secuestraron una pistola 9 mm denunciada como robada en 2018 a un funcionario policial. Un combo que, para los investigadores, habla de conexiones, protección y un nivel de riesgo que excede a un simple vendedor.
La barbería como fachada
Lower fue detenido el 18 de abril durante una serie de allanamientos realizados por la División Investigaciones. Uno de ellos se concretó en una barbería recién inaugurada en Alberdi y Urquiza. El local, que pretendía mostrarse como un emprendimiento joven, terminó siendo el escenario de una caída que hoy tiene ramificaciones en dos fueros y un trasfondo que apunta más alto.
Un caso que incomoda
Mientras la Justicia avanza, el dato incómodo permanece: un detenido por narcotráfico de escala mayor sigue alojado en una comisaría porque no hay lugar en las cárceles. Un síntoma de un sistema saturado, donde las investigaciones crecen más rápido que la capacidad del Estado para contenerlas.
Lower espera su traslado. La Justicia espera cupos. Y el barrio donde cayó detenido todavía intenta entender cómo una barbería recién pintada terminó conectada a un sello narco internacional.
En el medio, queda expuesta una verdad que nadie quiere decir en voz alta: el narcotráfico avanza más rápido que las instituciones que deberían frenarlo.
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