La guerra con Irán deja a EE.UU. con menos armas y más desgaste - Informe Digital
El Pentágono frenó ventas a Taiwán y admite presión sobre municiones, buques y despliegues.
La guerra contra Irán está golpeando la capacidad militar de Estados Unidos y ya obliga a frenar ventas de armas a Taiwán para cuidar el stock de municiones, según declaraciones de un alto funcionario del Pentágono. El efecto no es menor: también compromete la preparación de Washington ante una eventual tensión con China.
Estamos haciendo una pausa para asegurarnos de tener las municiones necesarias para la Operación Furia Épica, declaró el secretario interino de la Marina estadounidense, Hung Cao, ante legisladores, en referencia a la campaña en Medio Oriente.
La advertencia llega en un momento sensible. La semana pasada, Xi Jinping le señaló a Donald Trump que los malentendidos sobre Taiwán podrían derivar en un choque entre Estados Unidos y China.
Durante casi tres meses de guerra, Estados Unidos consumió una cantidad inusual de municiones, perdió decenas de aviones y drones y sufrió daños en radares y bases regionales difíciles de reponer. También extendió el despliegue de costosos buques de guerra, con el riesgo de arrastrar consecuencias sobre futuras operaciones durante años, según una persona familiarizada con el asunto.
El volumen de bombas, misiles e interceptores usados en el conflicto al menos 13.629 municiones a mediados de mayo, según un funcionario del Pentágono agotó arsenales, abrió un frente político interno y expuso el costo de enfrentar incluso a un adversario convencional relativamente débil. La conclusión que empieza a imponerse es incómoda: Estados Unidos podría tener que revisar su estrategia frente a un rival de escala similar como China.
El ritmo frenético de las operaciones estadounidenses y la alta tasa de disparos de municiones implican que Estados Unidos está sobrecargado y está comprometiendo su capacidad futura para afrontar los problemas actuales, afirmó Becca Wasser, responsable de defensa de Bloomberg Economics. Esto podría dejar a Estados Unidos menos preparado para afrontar futuros desafíos, incluido China.
Buques más tiempo en el mar y astilleros al límite
Al menos dos docenas de buques de guerra estadounidenses participaron hasta ahora en el conflicto, mientras la Armada sostiene un bloqueo total de los puertos iraníes.
Los barcos operan bajo un programa trienal de despliegue, entrenamiento y mantenimiento que limita las misiones a siete meses y reserva períodos de inactividad para responder de forma repentina. Pero el portaaviones USS Gerald Ford fue enviado a Medio Oriente después de pasar por el Caribe para presionar a Venezuela. En su despliegue de 326 días, valuado en 13.200 millones de dólares, sufrió un incendio en la lavandería y debió salir del frente para ser reparado en un puerto griego.
Entre esto y las operaciones en Sudamérica, existe una proporción determinada entre el tiempo operativo y el tiempo de mantenimiento que debe mantenerse, afirmó Tom Shugart, ex capitán de submarino de la Armada estadounidense y hoy investigador en el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense. Jamás diría que no se debe librar una guerra por el programa de mantenimiento. Pero esa factura se pagará en algún momento.
La falta de espacio en los astilleros y de personal capacitado reduce la flexibilidad para sostener despliegues prolongados o absorber contratiempos, según una persona familiarizada con el tema que pidió anonimato por la sensibilidad del asunto. La Armada no publica sus programas de mantenimiento y despliegue.
El Pentágono no respondió de inmediato al pedido de comentarios.
Misiles escasos y una reposición que llevará años
El impacto sobre las reservas de armas de largo alcance es todavía más serio. Estados Unidos usó aproximadamente 1.100 misiles de crucero JASSM-ER de Lockheed Martin Corp. y unos 900 Tomahawk de RTX Corp., según una persona familiarizada con las existencias. La producción anual de esos sistemas apenas llega a unos pocos cientos.
Aunque el Pentágono tomó medidas para aumentar la fabricación, el ritmo de consumo abrió una discusión incómoda. Al comienzo del conflicto, Trump sostuvo que Estados Unidos tenía un suministro prácticamente ilimitado de esas armas.
Los interceptores de defensa aérea, clave frente a los drones iraníes en el Golfo, representan otro cuello de botella: se dispararon miles de misiles Patriot PAC-3 y se producen menos de 700 por año.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, minimizó el problema ante los legisladores. El tema de las municiones se ha exagerado de forma imprudente e inútil, dijo este mes. Sabemos exactamente lo que tenemos. Tenemos más de lo que necesitamos.
Sin embargo, recomponer las reservas a niveles previos a la guerra costará al menos 8.000 millones de dólares y llevará años al ritmo actual de producción, según datos de adquisiciones del Pentágono. Solo las pérdidas de drones MQ-9 Reaper rondan los 1.000 millones de dólares.
En este momento, es improbable que el ejército estadounidense cuente con la cantidad de municiones y plataformas necesarias para combatir a China como siempre ha afirmado, declaró Greg Malandrino, exoficial de la Armada e investigador principal del Centro de Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias.
Aun así, añadió, Estados Unidos todavía podría volver increíblemente difícil para los chinos una invasión de Taiwán, aunque no sostenerla por demasiado tiempo.
Desde que asumió el poder en 2012, Xi Jinping impulsó una modernización militar profunda, con una expansión drástica de las capacidades misilísticas de China. No hay indicios de que Pekín planee invadir Taiwán en el corto plazo: Xi prefiere presionar para controlar la isla y ha intensificado su aislamiento internacional del presidente taiwanés Lai Ching-te.
Para Estados Unidos, el conflicto en Irán deteriora la preparación para una guerra prolongada, es decir, de más de una semana, según Peter Layton, exoficial de la Real Fuerza Aérea Australiana e investigador visitante del Instituto Griffith para Asia.
Entre esa presión y la que ejerce China sobre Taiwán, concluyó, la situación es muy delicada.
(Bloomberg)