Desmienten falsas versiones sobre un hecho de violencia en el Instituto San Francisco: Que un medio se haga eco de cosas no constatadas nos duele muchísimo - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798
En diálogo con Mónica Saavedra para 96.5 FM Cadena Entrerriana, el Pbro. Pablo Méndez puso claridad sobre las versiones que circularon en las últimas horas respecto a un presunto episodio de violencia grave en el Instituto San Francisco, ubicado sobr
En diálogo con Mónica Saavedra para 96.5 FM Cadena Entrerriana, el Pbro. Pablo Méndez puso claridad sobre las versiones que circularon en las últimas horas respecto a un presunto episodio de violencia grave en el Instituto San Francisco, ubicado sobre las calles Dr. Aldá y 2 de Abril, en el Barrio Constitución. Tras mantener una reunión con los padres de la institución, el párroco de la zona noroeste de Concordia desmintió categóricamente que se haya tratado de un ataque con intervención policial o de salud, y lamentó profundamente la estigmatización que sufren las barriadas populares a causa del sensacionalismo mediático.
La aclaración de los hechos: «Fue un pequeño altercado»
El Padre Pablo Méndez trajo tranquilidad a la comunidad educativa al detallar lo sucedido en el aula, explicando que el conflicto no pasó de ser una discusión menor entre alumnos, la cual fue controlada inmediatamente por el personal docente.
«Recién terminamos una reunión con los padres de este curso de la escuela donde sucedió este pequeño altercado, mal informado, y hoy, por gracia de Dios, salió la noticia oficial de qué es lo que sucedió», comenzó relatando el sacerdote.
«Una alumna ingresa con una cuchillita, una especie de trincheta para sacar punta al lápiz y bueno, entre compañeros, como todos sabemos, siempre hay pequeños altercados. Se pelearon entre ellos y después una docente que estaba ahí al mando del curso intervino. Alguien dijo que hubo agredidos, que tuvo que intervenir la policía, que tuvo que intervenir parte de salud, pero no es así, para nada», aclaró.
Ante la repregunta de Mónica Saavedra, quien comparó el objeto con un cúter de oficina, el párroco asintió: «Como un cúter, así. No es un cuchillo de cocina, no es un cuchillo de carnicería ni nada por el estilo, es un pequeño cuchillito con el que sacaba la punta a los lápices». Asimismo, confirmó que la situación ya se encuentra completamente subsanada y los alumnos involucrados están bien.
El peligro de las falsas primicias en un contexto sensible
La entrevista profundizó en el impacto psicológico y social que generan este tipo de informaciones falsas en un momento donde la sociedad ya se encuentra en alerta por amenazas previas en otros establecimientos educativos. El párroco advirtió sobre la irresponsabilidad de difundir rumores sin verificar:
«Estamos todos sensibles con estos hechos acaecidos y hoy por hoy se nos lleva mucho más todavía. Entonces el temor, el miedo, la vulnerabilidad está a flor de piel. Y cuando uno saca por ansiedad o por querer tener una primicia algo no constatado recientemente, genera aún mucho más daño en nuestra sociedad».
El descargo del Padre Pablo: «Nos siguen teniendo como aborígenes»
El párroco del Barrio Constitución expresó, de manera abierta y genuina, el dolor e impotencia que le genera el trato que reciben los vecinos de la zona noroeste por parte de ciertos sectores y medios de comunicación.
«Te voy a decir algo del corazón y de adentro mío. Me genera mucha impotencia, bronca, rabia, que a los barrios del noroeste concordiense nos sigan teniendo como, perdón la expresión y con el respeto que se merece, aborígenes. No somos eso», manifestó con firmeza.
«Nosotros somos pobres, somos humildes, trabajadores, vamos a la cosecha, somos changarines, no tenemos las cuatro comidas diarias. Sí, eso es real. Y a veces no sabemos comunicarnos, a veces somos medio toscos, pero somos personas dignas. Nosotros también tenemos nuestra dignidad en estos barrios, nosotros también somos seres que sentimos, amamos, nos queremos entre nosotros. Entonces que un medio o algunos medios se hagan eco de cosas no constatadas nos duele muchísimo. Y yo como cura párroco de toda esta zona te digo, siento impotencia, dolor por lo que hablan de mi gente y no es así».
La realidad de las familias del barrio y el abordaje del conflicto
Lejos de la imagen de violencia que se intentó instalar, el Padre Pablo ponderó la calidad humana y el espíritu colaborativo que encontró en la asamblea de padres, destacando el deseo de la comunidad de construir un espacio seguro para los jóvenes de la barriada.
«Hoy estuvimos reunidos con los papás y hablábamos en la charla de cómo ayudar, cómo sacar adelante a nuestros gurises. Hermosa una mamá que decía: Yo a mi hijo le pido, le enseño que se relacione con la nena, con el nene, para que haya relación humana. O sea, los papás de nuestras barriadas vulnerables, pobres, sencillas, buscan que entre ellos haya diálogo».
El sacerdote también desdramatizó el cruce entre los alumnos contextualizándolo dentro de las dinámicas escolares históricas y las complejidades de la edad:
«Cuando íbamos a la escuela, a veces en la escuela le decíamos al compañero que teníamos la pica: A la salida de la escuela te espero. Eso es propio y natural de los alumnos. Hoy hay métodos distintos, modos de enfrentar las situaciones y estamos cumpliendo esos protocolos. Los gurises, seguro que como toda persona que tiene su etapa de crecimiento, van pasando por distintos dolores, distintas carencias, y eso se manifiesta algunas veces en agresividad, y otras veces en timidez», concluyó.
Fuente: Cadena Entrerriana
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