Croissants en Merci y goulash en Edelweiss: dónde comen los embajadores en Buenos Aires cuando extrañan la comida de su país
Viven durante años lejos de su tierra y la comida se convierte en un atajo afectivo.Los mejores restaurantes y locales de cocinas del mundo según comensales muy experimentados.
Negociar acuerdos, promover la imagen de su país, construir vínculos locales Las tareas diplomáticas son diversas y en muchas de ellas la gastronomía es un buen aliado. No pocas veces, un almuerzo, una cena o una recepción dicen tanto sobre un país como un discurso oficial.
Pero además de funcionar como herramienta diplomática, para quienes viven años lejos de su país la comida suele convertirse en un atajo afectivo a su tierra. Un plato o una sobremesa activan recuerdos mucho más inmediatos que cualquier símbolo oficial.
En Buenos Aires, muchos embajadores encuentran esos sabores en restaurantes atendidos por colectividades migrantes, en cocinas más contemporáneas que reinterpretan recetas clásicas o incluso en pequeños productos difíciles de reemplazar. Entre goulash, tacos al pastor, croissants de almendra y tolmás, esta es una guía para recorrer algunas de las mejores cocinas del mundo en Buenos Aires de la mano de comensales exigentes y muy experimentados.
Embajadores residentes en Buenos Aires recomiendan dónde comer cocina genuina de sus países
Deiter Lamlé, embajador de Alemania: Goulash en Zum Edelweiss y salchichas en Extrawurst
El embajador de Alemania es categórico: el mejor lugar para probar la cocina de su tierra en Buenos Aires es su propia residencia. Pero eso no significa que resigne sus inquietudes gastronómicas. Deiter Lamlé come afuera casi todos los días, por lo que tiene múltiples oportunidades de explorar las versiones locales de platos como las salchichas con chucrut y el lomito de cerdo ahumado con puré de manzana, incluso más allá de la Avenida General Paz.
Sabe que, en estas latitudes, los restaurantes especializados en cocina alemana no abundan, pero tiene perfectamente identificados algunos espacios. El más famoso es Extrawurst (Tres Sargentos 427, Retiro), asegura. Allí va por la bratwurst (la tradicional salchicha alemana), las salchichas con chucrut o currywurst, y el típico pretzel, reconocible por su forma de lazo retorcido.
También recomienda el histórico Zum Edelweiss (Libertad 431, San Nicolás), ubicado a pasos del Teatro Colón: Tienen muy buena comida, y no solamente alemana. Voy por el leberwurst, el goulash con spätzle y el carré de cerdo ahumado con chucrut, enumera.
Pero Deiter Lamlé se anima a ir más allá de los clásicos y sorprende con un hallazgo: recomienda el restaurante Kurt y Horacio, en la provincia de Buenos Aires (Henry Ford 2908, General Pacheco). Fui de visita a Volkswagen y me sugirieron comer allí. La especialidad es el lomito de cerdo ahumado con puré de manzana, revela. También en la zona norte destaca Alpenhaus (Arroyo Rama Negra, B1648, Tigre): Queda a orillas de un canal y allí probé un muy buen pan de carne con ensalada de papa.
La diversidad de cervezas de su tierra natal es una de las cosas que más extraña: Hay unas 40 variedades y más de 7.500 marcas diferentes. ¡Podrías probar una distinta cada día durante más de 20 años!, dice Deiter.
En Zum Edelweiss tienen muy buena comida, y no solamente alemana.
También añora el placer de tomar café acompañado de tortas típicas como la Schwarzwälder Kirschtorte (Selva Negra) o la Apfelkuchen (tarta de manzana): Volví a saborearlas cuando visité las provincias de Entre Ríos y Misiones, donde hay una fuerte colectividad alemana. Allí preparan las mejores tortas porque conservan las recetas de sus abuelas.
Lilia Rossbach Suárez, embajadora de México: Cocina innovadora en Cantina Aurelia y platos tradicionales en María Barrera y Che Taco
Hablar de cocina mexicana es empezar por el maíz, el frijol y el chile. También es hablar de una de las gastronomías latinoamericanas con mayor visibilidad global, aunque esa fama no siempre refleje su complejidad ni su diversidad regional.
En todo el mundo, los restaurantes mexicanos tienen el desafío de reinventarse y adaptarse al paladar extranjero. Por eso hacen un esfuerzo extraordinario para acercar los platillos tradicionales y difundir nuestra cultura gastronómica con éxito, opina la embajadora Lilia Rossbach Suárez, quien ejerce su cargo en Argentina desde 2021.
Ese recorrido le permite ver una evolución en la oferta local: Por suerte ha crecido el acceso a especias y productos autóctonos en Argentina. Hoy en día aumentó la cosecha de variedades de chiles (ajíes), frutos y verduras que antes no se conseguían, lo que permite a los restaurantes apegarse cada vez más a las recetas originales y enriquecer los sabores de nuestros platillos.
En Palermo tiene dos recomendaciones. La primera es Cantina Aurelia (El Salvador 5090), un emprendimiento de tres cocineros oriundos del estado de Veracruz. Me gusta por su cocina de innovación y fusión de estilos, cuenta. Y en la zona de Las Cañitas destaca María Barrera (Benjamín Matienzo 1680) por sus platos típicos y regionales.
Ese tipo de recetario también lo encuentra en Che Taco (Balcarce 873, San Telmo). Y confiesa un aliado imprescindible para preparar en su residencia los antojitos de los fines de semana: las tortillas de maíz nixtamalizado de la marca Puro Maíz.
Por suerte ha crecido el acceso a especias y productos autóctonos en Argentina.
La embajadora también busca derribar el mito de que toda la comida mexicana es picante. Y aclara que, en general, las salsas picantes suelen servirse aparte para que cada persona elija la intensidad a gusto.
Contar en Argentina con mexicanos abocados a la gastronomía, provenientes de diversas regiones del país, quienes nos traen un poco de aquí y otro poco de allá junto con los secretos de recetas familiares que nos hacen sentir en casa, asegura.
Sin embargo, la embajadora de México admite que extraña especialmente el mole de olla, los tacos al pastor y los tacos dorados, platos ligados a la cocina callejera y familiar mexicana. En la Ciudad de México vivo en el barrio de Coyoacán. Los fines de semana, en los mercados y tianguis de la zona, las personas no paran de antojarse de todo lo que se van encontrando: desde los esquites (maíz hervido y desgranado), las quesadillas, tacos y chicharrones, por mencionar algunos, recuerda. Una escena vívida que sintetiza muy bien esos sabores y rutinas irreproducibles a miles de kilómetros de distancia.
Romain Nadal, embajador de Francia: Tartare de salmón en Brasserie La Pétanque y croissants de almendra en Merci!
Si hay una tradición central en la historia de la gastronomía mundial, esa es la francesa. Durante siglos fue el gran modelo de elegancia, técnica y prestigio culinario. Y si hay un país cuya manera de vivir la mesa resulta indisociable de su idiosincrasia, también es Francia.
De modo que no sorprende que el embajador Romain Nadal ostente cierto savoir-faire en este terreno: La gastronomía, como todos se imaginarán, ocupa buena parte de las conversaciones de las y los franceses que vienen a la Argentina. Así se van eligiendo lugares tanto para rememorar nuestra cocina como para probar los platos locales, apunta.
Sus recomendaciones son precisas y entusiastas. Debo admitir que la gastronomía francesa en Buenos Aires es excelente, afirma. Y arranca por un clásico: Brasserie La Pétanque (Defensa 596, San Telmo). Tiene una carta muy completa con sabores típicos de la cocina francesa tradicional, como el tartare de salmón con mousse de palta; el pâté en croûte alsaciano, una especie de pastel de carne preparado como un embutido y envuelto en una masa crujiente; o el muy famoso buf bourguignon (carne al vino tinto).
También destaca sus postres: desde el surtido de crème brûlée -de vainilla, naranja o pistacho- hasta los profiteroles con salsa de chocolate y la tarte tatin de manzanas, un postre dulce presente en todos los hogares de Francia.
Para tomar un café por la tarde con amigos, recomienda Merci! (Av. Callao 1593 y sucursales) por sus croissants de almendra, el éclair de pistacho y el cannelé de Bordeaux, un pastel tradicional de la ciudad de Burdeos. Es un lugar muy cálido y acogedor donde se puede compartir una buena conversación, señala Nadal.
También menciona Lo del Francés Café Bistrot (Av. San Juan 500): Hacen combinaciones con la gastronomía porteña, como la milanesa de lomo a la florentine, que lleva salsa bechamel, espinaca y huevo mollet. ¡Una delicia!.
Debo admitir que la gastronomía francesa en Buenos Aires es excelente.
Más allá de los restaurantes, Nadal cree que la cocina francesa encuentra en Buenos Aires un público cada vez más curioso y entusiasta. Por eso destaca especialmente la Feria Francesa Gastronómica, que cada septiembre convierte Plaza Cataluña en un gran punto de encuentro alrededor de la mesa: puestos de quesos, panes, pastelería, platos tradicionales y clases de cocina que acercan un poco de Francia a nuestra ciudad.
Hovhannes Virabyan, embajador de Armenia: Del tradicional Sarkis en Villa Crespo hasta el más reciente Naní
El recetario armenio es tan antiguo como vibrante, tan indulgente como nutritivo y desafiante en su ejecución. Y en nuestra ciudad encuentra una gran representación en un epicentro geográfico particular: los vecinos barrios de Palermo y Villa Crespo.
La calidad de nuestra cocina en Buenos Aires es muy buena, especialmente considerando la distancia geográfica con Armenia. La comunidad armenia en la Argentina tiene más de un siglo de historia y ha sabido mantener y transmitir sus tradiciones de generación en generación. Eso se refleja en muchas preparaciones, que suelen ser elaboradas y cuidadosas en sus técnicas y que se siguen realizando con un gran respeto por las recetas originales, opina el embajador Hovhannes Virabyan.
Entre los restaurantes que considera que mejor representan esta cocina se encuentran el siempre concurrido Sarkis (Thames y Jufré), uno de los imbatibles porteños por su relación precio-calidad. Además, menciona otro pionero, Restaurante Armenia (Armenia 1366), y, en la misma cuadra, Viejo Agump (Armenia 1382).
También le gusta Naní (Gurruchaga 1088), que abrió hace cinco años liderado por Natalia Demirdjian, hija y nieta de armenias, a quienes les dedicó este espacio (Naní significa madre en un dialecto del interior del país de sus ancestros).
Todos conservan esa esencia: mesas compartidas, gran variedad de platos tradicionales de la cocina armenia y una experiencia que va más allá de lo gastronómico, donde siempre hay una invitación a quedarse, a probar un poco más y a disfrutar del encuentro, aporta el embajador Virabyan.
La comunidad armenia en la Argentina tiene más de un siglo de historia y ha sabido mantener la tradición
Entre los platos más tradicionales recomienda el tolmá (también conocido como dolma): Consiste en hojas de parra o de repollo rellenas con una mezcla de carne picada -habitualmente de cordero o vaca-, arroz, hierbas y especias. Estas hojas se enrollan cuidadosamente formando pequeños bocados y luego se cocinan a fuego lento, lo que permite que los sabores se integren de manera armoniosa, explica.
Y otro infaltable: un buen vino de su tierra. Armenia tiene una relación milenaria con el vino, y no es casual que en su territorio se haya descubierto la bodega más antigua del mundo, con más de 6.000 años de historia. Según el embajador, acompañar la comida con un vino Karás o con un brandy Ararát permite completar la experiencia.
Pero más allá de los restaurantes, Virabyan destaca algo que considera todavía más valioso: la cocina que sobrevive y se transmite dentro de la propia comunidad armenia. En los colegios armenios de Buenos Aires, cuenta, es habitual que padres y alumnos preparen y sirvan platos tradicionales caseros para recaudar fondos, por ejemplo, para viajes de estudio a Armenia. Esto tiene un valor especial, porque no solo conserva sabores, sino que transmite identidad, historia y sentido de pertenencia, reflexiona.
Sobre la firma
Newsletter Clarín