Quién era Maria Catarina Souza, la adolescente que murió electrocutada mientras se planchaba el pelo en Brasil
Vivía en una zona rural del interior de Bahía, iba a una escuela pública de jornada extendida y era parte de una comunidad donde todos se conocen.
En Vereda, una pequeña localidad del interior del estado de Bahía, en Brasil, todavía cuesta entender cómo una mañana cualquiera terminó convirtiéndose en una tragedia. La noticia recorrió las casas, llegó a la escuela y se multiplicó entre vecinos en cuestión de horas: Maria Catarina Souza Carvalho, una adolescente de 16 años, había muerto por una descarga eléctrica mientras se planchaba el pelo.
Detrás del impacto por el accidente que dio la vuelta al mundo, en el pueblo empezó a aparecer otra historia. La de una chica que formaba parte de una comunidad chica, donde la escuela ocupa un lugar central y donde las ausencias no pasan desapercibidas.
María Catarina vivía con su familia y, como muchos adolescentes de la zona, gran parte de su rutina transcurría entre su casa y el colegio.
Estudiaba en el Estatal de Tiempo Completo José de Souza Machado, una institución pública de jornada extendida donde alumnos y docentes comparten muchas más horas que una escuela tradicional. En lugares así, la escuela suele ser mucho más que un edificio: es punto de encuentro, espacio de contención y parte de la vida cotidiana del pueblo.
Por eso, cuando se conoció la noticia de su muerte, el impacto fue inmediato. En rigor, la institución publicó un mensaje para despedirla y acompañar a la familia. En el comunicado expresaron su dolor por la pérdida y enviaron apoyo a quienes compartieron momentos con ella dentro y fuera del aula.
En este momento de dolor y nostalgia, nos solidarizamos con sus familiares, amigos y con todos los que tuvieron el privilegio de compartir momentos de su trayectoria, señalaron.
También destacaron que el recuerdo de María Catarina permanecerá dentro de la comunidad educativa y pidieron consuelo y fortaleza para atravesar el duelo.
Aunque no trascendieron públicamente detalles sobre sus hobbies, proyectos o actividades fuera del colegio, en Vereda muchos la recordaron simplemente como una adolescente más del pueblo. Una estudiante. Una hija. Una compañera.
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El entierro se realizó pocas horas después del hecho y vecinos de la zona acompañaron a la familia en el último adiós. En comunidades pequeñas, donde los vínculos suelen cruzarse entre la escuela, las familias y el día a día, una pérdida así adquiere otra dimensión: deja lugares vacíos en el aula, silencios en las conversaciones y rutinas que ya no vuelven a repetirse.
La investigación sobre lo ocurrido sigue en manos de la Policía Civil de Bahía, que registró el caso como una muerte accidental.
Pero mientras avanzan las pericias, en Vereda el nombre de María Catarina empezó a quedar asociado a otra imagen: no la de un caso policial ni la de una noticia internacional, sino la de una adolescente de 16 años cuya ausencia golpeó a todo un pueblo.