De Julio Iglesias al papa Francisco, un libro revela testimonios inéditos de grandes personalidades del mundo
Empecé con la Olivetti y terminé con la IA, dice el periodista Osvaldo Logares, que fue cronista de TN y eltrece durante 40 años.
Cincuenta años de periodismo, cuarenta en eltrece y TN, siempre en la calle, en contacto con la gente.
Es la trayectoria del periodista Osvaldo Logares. Y qué gente: como acreditado del canal en Aeroparque, tuvo la oportunidad de hablar con un sinfín de personalidades de primera línea, de la Argentina y el mundo. Y de qué manera: mano a mano, sin agenda, sin despacho, sin intermediarios.
Podías tener conversaciones, dice. Y recuerda las que mantuvo con Julio Iglesias y René Favaloro, con Maradona y el Papa de Roma, con Pelé, con Perón, con Gorbachov, con Alfonsín y la Madre Teresa de Calcuta.
El periodista es el primer cronista de la historia, recuerda Nelson Castro en el prólogo de un libro cuya contratapa va firmada por Mónica Cahen dAnvers.
Figuras de una televisión de calidad, la de otro tiempo y la que resiste en este, que arropan Testimonios. Conversaciones y Relatos Inéditos con Personalidades Nacionales e Internacionales.
El libro fue presentado en la Feria del Libro y declarado de Interés para la Comunicación Social por la Legislatura de CABA.
Empecé con la Olivetti y terminé con la IA, dice Logares. Arranqué muy jovencito, en los setenta, cuando Lanusse le entrega el poder a Cámpora. Viví los golpes de Estado, los Montoneros, la llegada de Perón, el tiroteo, y de ahí todo lo que te imagines: carapintadas, Alfonsín. Él y Menem fueron los presidentes con los que más estuve.
Su recopilación de entrevistas en cincuenta años de periodismo arranca con Favaloro y termina con el Papa Francisco, con quienes, cuenta, tuvo mucha cercanía y contacto hasta sus últimos días. Me convencieron de reunir estas entrevistas: esto lo tenés que dejar para los chicos jóvenes, a los periodistas que recién se reciben, me dijeron, cuenta Logares. Como corresponsal en Aeroparque, entró al canal en 1978, para cubrir el Mundial y entrevistar a todas las delegaciones. Y no paró hasta 2018. Aunque da fe del dicho que distingue a esta profesión: un periodista nunca se jubila.