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Provinciales
Chajari al dia 20/05/2026 11:11 4 min de lectura

Además de un maestro en el fútbol lo fue también en la vida, lo que es más difícil

Por El Loco del Tablón Primeros berretines de purrete,picardía de gambeta Pedernera,rango y mida la puntera más lechera,cielo azul a puro barrilete Así cantaba el gran Osvaldo Ardizzone en su tema ´Era un tiempo tango´, mencionando al gran Adol

Además de un maestro en el fútbol lo fue también en la vida, lo que es más difícil
Foto: Chajari al dia

Por El Loco del Tablón

Primeros berretines de purrete,

picardía de gambeta Pedernera,

rango y mida la puntera más lechera,

cielo azul a puro barrilete

Así cantaba el gran Osvaldo Ardizzone en su tema ´Era un tiempo tango´, mencionando al gran Adolfo, al Maestro, ese inmenso artista de la número cinco, el hombre de principios claros y firmes Adolfo Pedernera, uno de los grandes jugadores que tuvo el fútbol de este país. Adolfo Pedernera, el hombre de hablar calmo, de palabras exactas dichas a media voz, pero con la firmeza de la persona que ´está de vuelta´, que la sabe ´lunga´. Hombre de principios y conductas éticas Pedernera, uno de los integrantes de la famosa ´Máquina´ de River. Jugador exquisito, de enorme talento, notable conductor, técnica más que depurada y gran visión de juego. Admirado y respetado por todos Un señor con todas las letras El otro día, más precisamente el 12 de este mes, se cumplieron 31 años de su último viaje, dijo el Abuelo con admiración más que evidente.

Era un enamorado de la pelota, del tango y de la vida. Era de otro tiempo, claro. Era de un tiempo en que el fútbol era más un juego que un negocio o un show. Era de un tiempo en que se jugaba con cinco delanteros. Pedernera daba cátedra en cualquiera de esos cinco puestos. Se destacó como un grande desde que compartió vestuario con Bernabé Ferreyra o Peucelle y, fíjense ustedes, terminó, con la humildad de los grandes, enseñando el arte del fútbol a los pibitos, apuntó.

Hay una anécdota que lo pinta de cuerpo entero. Obdulio Varela, inmenso jugador de la Selección de Fútbol de Uruguay que fuera capitán del equipo cuando ´la eleste´ ganó el Mundial en el Maracaná ante los dueños de casa, le respondió una vez a un periodista que le preguntó si no le tenía miedo a los atacantes brasileños. ´El Negro Jefe´, como le decían, le respondió: ´¿Miedo? Yo enfrenté a Adolfo Pedernera, y como él no hay nadie´ Está todo dicho, destacó el veterano.

Mientras tomaba un mate y sacaba un cigarrillo más del paquete casi vacío, dijo: Pedernera fue para Alfredo Di Stéfano uno de los pocos jugadores que ocupaban un lugar en el Olimpo de los mejores jamás vistos. Lo admiró como compañero y maestro, pero primero como hincha en el Monumental. Y es que allí fue donde Pedernera se transformó en leyenda. Fue el cerebro de aquél equipo revolucionario que hizo lo que hicieran los holandeses de Cruyff tres décadas más tarde Y después su paso por Millonarios de Colombia. Un fenómeno. Aún lo idolatran en aquél país. Le decían ´genio´, lo llamaban ´El Napoleón del fútbol´ Ya la verdad es que desde los 16 años -que tenía esa edad cuando debutó en Primera- ya fue considerado de los mejores, destacó.

En ´La Máquina´ inventó el falso nueve, un puesto que todavía es de fundamental importancia en muchos equipos. Y con Pedernera como maquinista, River ganó tres Ligas y tres Copas Nacionales; además, la Selección ganó con Pedernera al mando dos Sudamericanos. Lamentablemente la Guerra no le permitió jugar un Mundial en su esplendor, pero no hubo nadie que ponga en tela de juicio sus condiciones, destacó.

En sus últimos años era uno de los hombres más requeridos para dar charlas y conferencias sobre la formación de los jóvenes futbolistas. En una de estas conferencias organizadas por el Instituto Argentino de Promoción del Deporte (IAPD), en 1982, junto a Luis Artime, el profesor Jorge Daguerre y el periodista Osvaldo Ardizzone, Pedernera expresó: ´Acepto la importancia del fútbol profesional, pero creo que eso no puede ser exclusivo. Nosotros estamos desperdiciando una energía y una pasión, y lo que es peor estamos poniendo a los chicos en función de una quimera (el fútbol profesional) cuando los chicos deben pensar en formarse y en crecer. De miles que empiezan, llegan dos o tres. Creo que entonces es injusto que el fútbol no les dé nada a todos ésos que quedan en el camino. El fútbol debería formarlos, hacerlos hombres íntegros, que puedan servir a la sociedad´ Una clara manera de vivir, expresó el veterano.

Quedó con la mirada perdida, algo que hace cada vez que piensa o que en su memoria reaparecen imágenes que pocas veces comparte. Les cuento una anécdota El 8 de enero de 1987 falleció Osvaldo Ardizzone. Por la noche se presentó Pedernera, acompañado por dos personas, ya que tenía alguna dificultad para caminar. Cuando se le dio la bienvenida solamente dijo: ´Quería despedir al amigo´ Estuvo algunos minutos y se fue como llegó; en silencio. Es que además de un maestro en el fútbol lo fue también en la vida, lo que es más difícil dijo y entonó por lo bajo aquellos versos del Viejo Osvaldo:

Primeros berretines de purrete,

picardía de gambeta Pedernera,

rango y mida la puntera más lechera,

cielo azul a puro barrilete.

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