Touzet denunció control y amenazas de Airaldi en el juicio por narco - Informe Digital
La ex empleada relató violencia, droga y maniobras con avionetas en Paraná. Pidieron botón antipánico tras su testimonio.
La jornada del juicio por narcotráfico contra Leonardo Airaldi y otras ocho personas quedó marcada por el testimonio de Soledad Touzet, una de las imputadas, que describió un esquema de control, amenazas y violencia en el entorno laboral del productor de Diamante. Su declaración, en el Tribunal Oral Federal de Paraná, también apuntó a movimientos de droga, combustible para avionetas y vínculos con rosarinos que, según su relato, formaban parte de la operatoria investigada.
Touzet contó que conoció a Airaldi en 2021, cuando atravesaba una situación económica difícil y había pedido licencia en la Policía para cuidar a su hija. Según relató, el productor le ofreció trabajo administrativo, horarios compatibles y obra social, pero con el tiempo la relación derivó en un vínculo de sometimiento. Dijo que terminó dejando la fuerza y que sus tareas reales iban mucho más allá de la oficina: pagaba servicios, organizaba compras, coordinaba con peones, tramitaba seguros y hasta colaboraba con el cuidado de los hijos del empresario.
De jefe amable a patrón violento
La mujer aseguró que, meses antes de la detención de Airaldi en Rosario, su conducta cambió de manera brusca. Cambió muchísimo. Era otra persona. Se volvió agresivo, recordó. También describió frases intimidatorias y amenazas directas contra ella, su pareja, otros empleados y una trabajadora doméstica. Era una película de terror, resumió ante el tribunal.
En su relato, mencionó insultos, humillaciones y episodios de violencia verbal que, dijo, se repetían en el ámbito de trabajo. También señaló que el empresario solía portar una pistola 9 milímetros y la dejaba sobre el escritorio cuando se sentaba.
Paquetes, droga y combustible para avionetas
Touzet vinculó a Airaldi con maniobras concretas relacionadas con el narcotráfico. Dijo que en más de una oportunidad le ordenó llevar paquetes sellados al bar Mandela para Jupu Erbes y que, en otra ocasión, le pidió retirar una bolsa del garage y entregarla a ese mismo hombre. Yo ya sabía que era droga. No lo vi, señora, pero yo ya sabía, afirmó.
También relató que buscó por pedido de Airaldi el número de una estación de servicio para consultar combustible para avionetas y disponibilidad de litros. Según dijo, después le escribió al empresario para preguntarle si debía comprarlo y él le respondió: Borrá eso. Más tarde, agregó, recibió una amenaza: Un error más de esto y te vuelo la cabeza de un tiro.
Para Touzet, ese episodio terminó de cerrar una sospecha que ya venía creciendo: que las avionetas que aterrizaban en los campos podían estar vinculadas al traslado de droga. Dijo que Armando Balcaza le hizo ver esa conexión con una frase que la dejó pensando: Leonardo no siembra, no fumiga. Dos más dos son cuatro.
Rosarinos y un clima de intimidación
La testigo también habló de la presencia recurrente de personas de Rosario en el entorno de Airaldi. Según contó, Balcaza mencionaba a los rosarinos que iban al campo y dijo que se alojaban en la cabaña Puerto de las Cuevas. Además, relató una amenaza telefónica contra ella y su familia, y recordó que una camioneta Hummer vinculada al empresario fue escondida en el monte del campo cuando esos hombres fueron a buscarla.
En otro tramo de su declaración, sostuvo que un tal Javi, de Rosario, visitaba a Airaldi en el penal de Piñero y le llevaba ropa, zapatillas y un iPhone 14. También dijo que el empresario seguía dando órdenes desde la cárcel, con llamados diarios y pedidos sobre comida, ropa, mercadería y hasta pintura para el pabellón.
El miedo que la llevó a declarar
Touzet cerró su testimonio con un fuerte impacto emocional. Dijo que sufrió hipertensión severa, que está bajo tratamiento psiquiátrico desde hace más de dos años y que quedó sin trabajo estable. También contó que decidió declarar pese al miedo porque no quiere que Airaldi siga libre. Tengo mucho miedo. No suelten a ese animal, expresó.
Tras su exposición, la defensa pidió medidas de protección. El fiscal general José Ignacio Candioti y el representante de la PROCUNAR, Diego Iglesias, acompañaron el planteo y el tribunal dispuso otorgarle un botón antipánico e informar al ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia, para que adopte medidas.