Contacto

Volver a la portada
Provinciales
Perfil 19/05/2026 13:27 2 min de lectura

El delirio de la centralidad y la Argentina fuera de foco

La afirmación de Javier Milei sobre su supuesta notoriedad mundial expone una distorsión más profunda: la dificultad de la dirigencia argentina para ubicarse en el mundo con realismo, mientras sobreactúa debates ideológicos y pierde de vista los prob

El delirio de la centralidad y la Argentina fuera de foco
Foto: Perfil

Hay momentos en los que Argentina ofrece un espectáculo difícil de descifrar incluso para quienes la observamos todos los días. No por su complejidad que es real sino por una cierta tendencia a sobreactuar su propio protagonismo en el mundo. Como si el país, aún en medio de sus problemas estructurales, siguiera ocupando un lugar central en la conversación global.

La fantasía de la fama global

Soy uno de los tres tipos más conocidos del planeta, habría dicho el Presidente. La frase, más allá de su tono provocador, abre una discusión interesante: ¿qué significa hoy ser conocido a nivel global? Si uno hiciera un ejercicio mínimo de sentido común, aparecen nombres inevitables: Donald Trump, Lionel Messi, Vladimir Putin. Eventualmente podría sumarse Elon Musk. Figuras que, por razones distintas, tienen una penetración global efectiva.

Ahora bien, Argentina con todo respeto no está hoy en el centro del mundo. Pensar que su presidente forma parte de ese podio implica, como mínimo, una percepción distorsionada de escala. No se trata de subestimar la figura presidencial, sino de ubicarla en su contexto real.

aparece otro clásico del discurso político: la advertencia sobre un supuesto avance del comunismo en la Argentina o en la región. Conviene decirlo con claridad: ese escenario no forma parte de la oferta electoral real. No hay en la Argentina contemporánea una fuerza con capacidad concreta de imponer un modelo de ese tipo. Mencionar casos extremos como Corea del Norte o Nicaragua no describe el mapa político local; en todo caso, funciona como un recurso retórico.

Internas, posicionamientos y 2027

Detrás de estas declaraciones también asoma otra dimensión: la política. Las diferencias discursivas con Mauricio Macri, presentadas como oposiciones económicas, parecen más vinculadas a la construcción de liderazgo que a divergencias sustantivas.

La política argentina ya está pensando en el próximo turno, en 2027, aunque todavía no haya resuelto del todo el presente. En ese contexto, exagerar diferencias o construir enemigos puede ser funcional a una estrategia de posicionamiento.

El punto de fondo, sin embargo, es otro. Argentina tiene una dificultad persistente para ubicarse en el mundo con realismo. Oscila entre la autodenigración y la grandilocuencia, sin encontrar un punto de equilibrio.

Creerse en el centro del planeta puede ser tan problemático como asumirse irrelevante. En ambos casos, el resultado es el mismo: una lectura equivocada de la realidad. Y cuando la política se construye sobre diagnósticos equivocados, las decisiones que siguen suelen ser, también, equivocadas.

Nada de esto implica negar el liderazgo presidencial ni su capacidad de instalar agenda. Pero una cosa es marcar el rumbo y otra muy distinta es confundir la escena local con el tablero global. Argentina necesita, antes que nada, precisión. En el diagnóstico, en el lenguaje y en las prioridades.

LT

Perfil Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por Perfil y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026