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Provinciales
El Diario 18/05/2026 22:05 2 min de lectura

Stanley cierra su planta histórica: 300 trabajadores a la calle por las cintas métricas

La empresa estadounidense cerró su fábrica en Connecticut donde producía sus famosas cintas métricas amarillas y negras. El motivo: cambio en la demanda hacia productos de doble cara fabricados en Tailandia.

Stanley cierra su planta histórica: 300 trabajadores a la calle por las cintas métricas
Foto: El Diario

¿Quién iba a imaginar que una cinta métrica podía ser la causa de que 300 trabajadores se queden sin laburo? La histórica planta de Stanley Black & Decker en New Britain, Connecticut, cerró sus puertas para siempre este 18 de mayo, llevándose consigo décadas de tradición industrial y cientos de familias al desempleo.

La ironía es brutal: la fábrica que producía las cintas métricas amarillas y negras más reconocibles del mundo cayó víctima de un cambio aparentemente menor en las preferencias del mercado. Según la empresa, hay menor demanda de cintas métricas de una sola cara y mayor demanda de las de doble cara fabricadas en Tailandia. Un detalle técnico que terminó siendo una sentencia de muerte para toda una comunidad obrera.

Pete Cayer, un trabajador que ya había sido despedido el año pasado, no salía de su asombro: Nunca hemos oído hablar de ningún problema con las impresiones de una sola cara frente a las de doble cara. La sorpresa en su voz refleja lo que muchos sienten: que esta decisión llegó de la nada, sin explicaciones convincentes.

La empresa estudió todas las opciones para evitar el cierre, incluso la posibilidad de imprimir cintas métricas de doble cara en la planta, pero se topó con obstáculos técnicos. Una excusa que suena a poco cuando hay 300 familias que necesitan respuestas más sólidas que problemas de ingeniería.

David Sullivan, vicepresidente del sindicato de maquinistas, no se guardó nada: calificó el cierre de decepcionante y advirtió que devastará a cientos de trabajadores y a una comunidad que apoyó a la empresa durante generaciones. Es el grito de una clase trabajadora que ve cómo las decisiones corporativas arrasan con su sustento.

Mientras tanto, la opinión sobre si las cintas de doble cara son realmente superiores está dividida. Paul Bruderer, electricista de Texas, defiende la innovación: ahorrar ese otro 10% bien vale la pena. Pero Scott Bagley, carpintero de Indiana con 20 años de experiencia, es tajante: No se me ocurre ni una sola situación en la que una cinta métrica de doble cara me hubiera dado algún tipo de ventaja.

Stanley prometió opciones de empleo en otras instalaciones, indemnización y servicios de apoyo para los trabajadores afectados. Promesas que suenan huecas cuando la realidad es que una decisión empresarial basada en márgenes de ganancia acaba de destruir el corazón industrial de una ciudad que vivía de esa fábrica desde hace generaciones.

Con informacion de: Clarin.

El Diario Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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