Alerta en la Patagonia: el ajuste en las tarifas del gas amenaza con facturas de $ 600.000 y desata estallido social - Confirmado
El inicio del invierno en el sur del país está marcado por un escenario de extrema tensión social y política ante el inminente colapso del sistema de subsidios energéticos. La combinación de un fuerte recorte en los beneficios nacionales para las den
El inicio del invierno en el sur del país está marcado por un escenario de extrema tensión social y política ante el inminente colapso del sistema de subsidios energéticos. La combinación de un fuerte recorte en los beneficios nacionales para las denominadas Zonas Frías y la drástica reducción provincial en los cupos de gas licuado de petróleo envasado encendieron las alarmas en toda la región patagónica.
- Por AF para Confirmado
La gravedad de la situación ya se traduce en masivos acampes y protestas en ciudades clave como Ushuaia, mientras los especialistas advierten que las facturas de gas por red podrían perforar el techo de los 600.000 pesos mensuales, un valor que se vuelve prohibitivo para la economía de los hogares sureños.
El conflicto principal se dirime en el Congreso de la Nación, donde el oficialismo impulsa en la Cámara de Diputados un proyecto de dictamen para limitar de manera drástica el régimen de subsidios de la Zona Fría. La iniciativa gubernamental busca restringir el beneficio de manera exclusiva a la Patagonia, Malargüe y la Puna, revirtiendo por completo la ampliación territorial que se había aprobado por ley en el año 2021. Este recorte no solo golpeará con dureza a las provincias del sur, sino que provocará un efecto cascada con aumentos exponenciales para más de un millón y medio de usuarios residenciales en el resto del territorio nacional que perderán la cobertura diferenciada frente a las bajas temperaturas.
La crisis se agrava de manera paralela en el terreno subnacional, teniendo como epicentro a la provincia de Tierra del Fuego. Allí, el Poder Ejecutivo provincial implementó un severo ajuste sobre el gas envasado que incluyó la quita total del beneficio para trece barrios populares de la periferia. La respuesta social fue inmediata y derivó en un acampe por tiempo indeterminado frente a la Casa de Gobierno fueguina, forzando una intervención de urgencia de la Legislatura provincial, que debió derogar de forma temporal los decretos del Ejecutivo para frenar la escalada del conflicto en las calles.
Esta poda sobre los subsidios del gas genera además un peligroso efecto dominó sobre el servicio de energía eléctrica en la región austral. En provincias como Tierra del Fuego, la generación de electricidad depende de forma absoluta de usinas térmicas que se alimentan a gas natural. Al encarecerse el combustible base por la quita de los aportes estatales, el costo de producción eléctrica se dispara de manera automática, trasladando un segundo e impactante aumento a las boletas de luz y multiplicando el costo de vida general en una zona de por sí encarecida por la logística.
El descontento unificó los reclamos de gremios, legisladores de la oposición y organizaciones vecinales, quienes sostienen de manera unánime que el suministro de gas en la Patagonia no constituye un bien de lujo sino un recurso vital de supervivencia básica. Diversos referentes políticos regionales advierten sobre las consecuencias humanitarias de aplicar tarifas plenas en pleno invierno, señalando que la imposibilidad de pago empujará a miles de familias a la pobreza energética. En este contexto de desprotección, las movilizaciones comunitarias, las ferias solidarias y las ollas populares comienzan a multiplicarse en los centros urbanos del sur como la única red de contención disponible frente al invierno.