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Cuestion Entrerriana 17/05/2026 12:17 6 min de lectura

Manuel Adorni, cada vez más aislado: en el 2026 ha conducido una conferencia de prensa cada 33 días

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Manuel Adorni, cada vez más aislado: en el 2026 ha conducido una conferencia de prensa cada 33 días
Foto: Cuestion Entrerriana

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atraviesa su momento político más frágil: pasó de brindar una conferencia de prensa cada 2,2 días en 2024 a una cada 33 días en 2026, en medio de escándalos judiciales y creciente malestar dentro del Gobierno.

La multiplicación de causas, las polémicas por su patrimonio y viajes, y el descontento cada vez menos silencioso en las filas libertarias han dejado al ministro coordinador en una situación de extrema debilidad frente a la opinión pública y a la propia Casa Rosada.

En paralelo, la ofensiva del presidente Javier Milei contra el periodismo sufrió un revés judicial. El juez federal Ariel Lijo sobreseyó este miércoles a los periodistas de TN Luciana Geuna e Ignacio Salerno en la causa iniciada por el Gobierno por la difusión de imágenes grabadas dentro de la Casa Rosada.

La resolución de Lijo llegó luego de que el fiscal Gerardo Pollicita solicitara desestimar la denuncia presentada por Casa Militar, que había impulsado el expediente contra los comunicadores.

De vocero omnipresente a conferencista esporádico

El deterioro del clima que rodea a Adorni se refleja en lo que fue su principal arma para construir su meteórica carrera política: la frecuencia de sus conferencias de prensa.

En 2024, primer año de gestión de Javier Milei, Adorni dio 165 conferencias. Ese volumen implica una aparición cada 2,2 días, es decir, prácticamente una vez cada tres jornadas en el atril de la sala de conferencias de la Casa de Gobierno.

En esos meses iniciales, especialmente en diciembre de 2023, el ahora jefe de Gabinete llegó a brindar 14 conferencias en un solo mes, con una frecuencia promedio de una ponencia cada 1,5 días, o día por medio. Desde allí forjó su imagen pública y ascendió en la consideración de los hermanos Milei.

Sin embargo, en 2025 la curva empezó a caer con fuerza. Ese año, Adorni realizó apenas 40 conferencias, es decir, un cuarto de las que había dado en 2024. La frecuencia se redujo a una conferencia cada 9,1 días.

Se trató de un año electoral en el que el vocero fue protagonista: fue candidato en la Ciudad de Buenos Aires y se impuso a la postulante del PRO, Silvia Lospennato, con el respaldo pleno del Presidente.

Otro dato clave del reacomodamiento interno: tras la salida de Guillermo Francos, desgastado por las internas tanto con el ala que responde a Karina Milei como con el sector conducido por el asesor Santiago Caputo, Adorni fue designado jefe de Gabinete de Ministros. Asumió el cargo el 4 de noviembre, según el Boletín Oficial, en un movimiento que consolidó la influencia del sector karinista.

En ese momento, aún no habían explotado los escándalos patrimoniales, los cuestionamientos por viajes oficiales ni las imágenes de cascadas que se viralizaron en redes sociales y alimentaron críticas y memes.

Solo cuatro conferencias en 2026 y un protagonismo a la defensiva

Desde que ocupa la jefatura de Gabinete, Adorni brindó apenas 10 conferencias, incluyendo las que realizó de manera conjunta con otros ministros o la presentación del informe final del Consejo de Mayo.

En lo que va de 2026, el número es aún más elocuente: solo ofreció cuatro conferencias de prensa. De ellas, dos fueron compartidas con otros integrantes del Gabinete.

Una de esas apariciones fue el pasado 6 de febrero, junto al canciller Pablo Quirno, cuando se anunció el acuerdo comercial con Estados Unidos y la administración de Donald Trump.

La otra conferencia conjunta se realizó el último viernes, cuando Adorni apareció acompañado por el ministro de Economía, Luis Toto Caputo, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. El objetivo oficial era instalar la agenda del Gobierno con anuncios sobre el combate al narcotráfico y un proyecto de ley conocido como Súper RIGI, que todavía no ingresó al Congreso.

El resultado fue muy distinto al esperado. La mayoría de las preguntas se concentraron en la situación personal y política de Adorni, el impacto de los escándalos en la economía y las versiones sobre eventuales sobresueldos que podrían estar cobrando funcionarios nacionales.

Un dato significativo: ningún ministro rechazó de manera tajante la hipótesis de que en el Gobierno se estén pagando sobresueldos. Esa ausencia de desmentida categórica alimentó aún más las sospechas y el ruido interno.

En ese contexto, Adorni se vio obligado a interceder en varios pasajes de la conferencia para intentar encauzar el mensaje oficial. Aun así, casi ninguna de las cuatro preguntas habilitadas se orientó a los anuncios de gestión, lo que dejó en evidencia la dificultad del Gobierno para imponer su agenda.

Presión judicial y lupa sobre el patrimonio del jefe de Gabinete

El frente judicial también se volvió un factor de desgaste. Por pedido de la Justicia, un organismo especializado revisará los números patrimoniales de Manuel Adorni, en el marco de las causas que investigan su situación económica y sus movimientos financieros.

Esa decisión profundizó la sensación de cerco sobre el jefe de Gabinete y reforzó la estrategia defensiva que viene mostrando en público, centrada en la idea de que solo dará explicaciones ante los tribunales.

Esa postura, sin embargo, lo deja prácticamente impedido de cumplir su función central como vocero del Gobierno y del propio Milei, que es responder preguntas y dar explicaciones ante la prensa acreditada.

Casa Rosada blindada: más controles y menos acceso para periodistas

A la caída en la frecuencia de las conferencias se suman nuevas restricciones al trabajo periodístico dentro de la Casa Rosada, dispuestas por Casa Militar bajo la órbita de Karina Milei.

Los periodistas acreditados denuncian la imposibilidad de circular por áreas comunes y pasillos, así como el virtual bloqueo al acceso directo a funcionarios nacionales.

Además, se implementó un doble sistema de chequeo de ingreso. Personal de Casa Militar espera a los trabajadores de prensa con un listado en mano y el nombre del periodista debe figurar allí para poder entrar.

Desde el 4 de mayo, el acceso se realiza por la puerta de proveedores. Allí, además del habitual escaneo de bolsos y computadoras, se sumó un doble control con detectores de metales. Luego, el personal vuelve a constatar el nombre del periodista en una segunda lista, idéntica a la primera, y exige portar una credencial visible en todo momento.

Como parte de este endurecimiento, el histórico Patio de las Palmeras quedó vedado para la prensa. Ese espacio, tradicionalmente utilizado para la circulación y el contacto informal con funcionarios, gobernadores, referentes del oficialismo y de la oposición, así como empresarios, se transformó en una zona restringida.

En este escenario de blindaje informativo, caída de apariciones públicas y presión judicial, la figura de Manuel Adorni aparece cada vez más jaqueada dentro del propio dispositivo de poder libertario.

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