River Plate se metió en la final del Torneo Apertura
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El Monumental fue una caldera. River le ganó con autoridad a Rosario Central, se metió en la final en Córdoba y quedó a un paso de volver a gritar campeón después de más de dos años sin títulos. El equipo de Eduardo Coudet jugó un partido muy serio, se impuso con justicia ante el Canalla y ahora espera por Argentinos o Belgrano.
Cuando Nicolás Ramírez pitó el final, el estadio explotó. Se viene la banda de River, bajó desde las tribunas. Los jugadores cantaron y saltaron al compás de los hinchas, con dedicatorias para Boca y para el rival eliminado. River fue alegría y desahogo.
De los silbidos al sueño de la vuelta olímpica
Hasta hace poco más de dos semanas, este escenario era impensado. River venía de perder el Superclásico, había sufrido una dura caída con Atlético Tucumán y en el clásico con San Lorenzo desde las tribunas tronó el que se vayan todos. El clima era de crisis.
Sin embargo, el fútbol argentino, tan cambiante, el formato del torneo y el ímpetu del equipo del Chacho, que fue de menor a mayor en estos Playoffs, cambiaron el panorama. River jugó un muy buen partido en su cancha y con su gente, con la guardia alta y un alto grado de compromiso. Achicó a Central, que se vio claramente superado.
Un clima de copa y la lupa sobre el arbitraje
La previa estuvo muy picada. El clima de hostilidad se sintió en el Monumental, donde River y Rosario Central protagonizaron una verdadera batalla futbolística, más propia de una serie de copa internacional que de un cruce local.
Había en juego un pasaje a Córdoba para disputar la final del torneo Apertura 2026, nada menos. Y con el condimento extra de todo lo que se habló en la semana sobre los polémicos arbitrajes del fútbol argentino, especialmente por lo sucedido con Darío Herrera y Pablo Dóvalo, árbitro de campo y VAR en Arroyito, en la serie de cuartos en la que Central avanzó ante un Racing que se sintió perjudicado.
La mira, entonces, estuvo puesta en Nicolás Ramírez, que no tuvo un buen desempeño en el Monumental. Antes de los 10 minutos se equivocó al no cobrar una clara falta de Ibarra contra Driussi, que terminó lesionado y afuera de la cancha, y tampoco expulsó a Ávila por el codazo a Martínez Quarta en el penal que le advirtieron desde el VAR.
Que el foco estuviera puesto con lógica razón en el arbitraje no favoreció al juego. Hubo lucha, fricción, pierna fuerte y protestas en continuado, un cóctel que atentó contra la pelota. En la primera parte, el tiempo neto de juego fue de apenas 21 minutos y 33 segundos.
Central se cerró atrás y River lo asfixió
La postura de Central también conspiró contra el espectáculo. El equipo de Jorge Almirón se paró con un 3-4-2-1 que, con el correr de los minutos, se transformó en una línea de cinco bien hundida. Se tiró muy atrás, cortó con muchas faltas y se cargó de amarillas.
Al mismo tiempo, se vio superado por momentos ante la intensidad de River y los ataques directos del equipo de Coudet. El conjunto rosarino perdió muchas pelotas en la salida, tanto por la asfixiante presión de River como por errores no forzados propios.
El único oasis que encontraba Central era cuando Ángel Di María silbado por los hinchas de River, que le gritaron seca nucas lograba poner la pelota bajo la suela. Pero fueron pocas intervenciones en la primera mitad. En general, River lo controló bien, al punto de obligarlo a cambiar de banda: primero se recostó del medio hacia la derecha para atacar a Viña, ante la ausencia de Acuña, y luego se volcó más hacia el otro costado.
El penal fallado y el golpe definitivo
A River le costó transformar en situaciones claras de gol la gran cantidad de tiempo que tuvo la pelota y los ataques que generó. La chance más nítida llegó a través de un penal que falló una rareza Gonzalo Montiel. Jeremías Ledesma, ex River, le adivinó la intención y se lo atajó.
En el segundo tiempo, la intensidad bajó, pero lo de River continuó siendo serio y ordenado. Y, aunque necesitó algo de fortuna en dos acciones de Central que terminaron rebotando en los palos, el equipo de Coudet no perdonó en la jugada clave.
Otro error de Ávila, que no pudo despejar la pelota, dejó a Ledesma mano a mano con Freitas. El arquero no tuvo otra que derribarlo y el árbitro sancionó penal. Esta vez, Colidio se hizo cargo y no falló. El remate fue adentro y el Monumental explotó.
Resistencia, cambios y el pasaje a la final
En los minutos finales, River resistió a pesar de las lesiones y dejó la piel en cada pelota. Central acumuló gente en ataque, pero le faltaron ideas: estaba desordenado y sin claridad.
Coudet, por su parte, reforzó la última línea con el ingreso de Pezzella para armar una defensa de cinco hombres y también mandó a la cancha a Marcos Acuña para sumar experiencia y oficio en el cierre.
El tiempo se consumió y River se quedó con el pasaje al último partido del torneo Apertura 2026. El Kempes lo espera para la batalla final, con la ilusión de cortar una sequía de más de dos años sin vueltas olímpicas.