Contacto

Volver a la portada
Provinciales
DesdeEntreRios 17/05/2026 00:21 7 min de lectura

Más allá del salero: el desafío de reducir el sodio oculto para proteger el corazón

Más allá del salero: el desafío de reducir el sodio oculto para proteger el corazón
Foto: DesdeEntreRios

Más allá del salero: el desafío de reducir el sodio oculto para proteger el corazón

Hoy culmina la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal y te dejamos algunos datos.

La sal contiene sodio, el mismo participa en la regulación del equilibrio de líquidos en el organismo y, cuando la consumimos en exceso, se retiene agua y hay más volumen sanguíneo, lo que aumenta la presión arterial. Con el tiempo, esto sobrecarga el corazón y los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y demencia vascular, entre otras.

Según un informe al que accedió Desde Entre Ríos, una alimentación con exceso de sal y sodio aumenta la posibilidad de tener hipertensión arterial que es el principal factor de riesgo para infartos y accidentes cerebrovasculares en el mundo. Para tomar conciencia se lleva a cabo hasta hoy la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal la cual busca ser un llamado de atención sobre un problema que trasciende fronteras: el consumo excesivo de sodio.

Para el Colegio de Nutricionistas bonaerense no es una campaña más, sino la búsqueda de un esfuerzo coordinado para impulsar políticas públicas con sustento científico y el objetivo principal de esta campaña apunta a frenar el avance de enfermedades crónicas no transmisibles, especialmente las de origen cardiovascular, que lideran las causas de muerte y discapacidad en todo el planeta.

Desde el punto de vista clínico, el exceso de sodio en la dieta tiene consecuencias directas y medibles, la más evidente es su relación con la hipertensión arterial, un factor de riesgo que no actúa solo, mientras que aumenta las probabilidades de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares, pero el daño no termina ahí, ya que, estudios recientes muestran que un consumo elevado de sal acelera el deterioro renal, provoca pérdida de proteínas en la orina y empeora el pronóstico en pacientes con enfermedad renal preexistente.

Qué dice la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un límite claro: menos de 5 gramos de sal al día (unos 2 gramos de sodio) para los adultos. Esta recomendación no es arbitraria, sino que responde a evidencia sólida que demuestra su eficacia para bajar la presión arterial y reducir complicaciones cardiovasculares. El problema es que, en la práctica, la mayoría de los países supera ampliamente ese umbral.

Según datos epidemiológicos, el consumo promedio duplica la cifra recomendada, y el principal responsable son los alimentos ultraprocesados: galletitas, embutidos, fiambres, caldos concentrados, conservas, snacks, aderezos industriales, comidas precocidas, panificados y quesos.

Argentina no escapa a esta realidad. Las cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación revelan que el consumo diario de sal por persona ronda los 10 a 12 gramos, más del doble de lo que la OMS considera seguro para un adulto.

El origen de este exceso no está en el salero de la mesa, como muchos podrían pensar. Entre el 65% y el 70% del sodio que consumimos proviene de alimentos procesados e industrializados. La sal que agregamos al cocinar o al comer representa solo una fracción menor del total, advierte la licenciada en Nutrición, Paola Del Grosso (M.P 3.210).

Este patrón de consumo tiene consecuencias concretas en la salud pública. Los números de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada en 2018, son elocuentes: entre el 34% y el 46% de los adultos argentinos presenta hipertensión arterial. Esta condición no solo es un factor de riesgo en sí misma, sino que está directamente ligada a enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal crónica.

Reducir el consumo de sodio exige un enfoque multidimensional. Para Del Groso, no basta con recomendar menos sal en la mesa; hay que combinar educación alimentaria, lectura crítica de etiquetas y presión para que la industria reformule sus productos.

Además, agregó: Gran parte del sodio que ingerimos está oculto en alimentos procesados, ya sea como sal añadida o como componente de aditivos como leudantes químicos, resaltadores del sabor y conservantes. Por eso, el papel de las y los nutricionistas es fundamental: deben identificar las principales fuentes de sodio, enseñar a leer etiquetas, y promover educación alimentaria tanto a nivel individual como comunitario.

Actuar a tiempo marca la diferencia

En prevención primaria, modificar los hábitos alimentarios puede reducir significativamente la aparición de hipertensión y síndrome metabólico. En pacientes que ya presentan estas condiciones, una restricción moderada de sodio forma parte del tratamiento no farmacológico, junto con otras medidas. Esto no solo ayuda a controlar la presión arterial en casos de hipertensión, sino que también mejora el manejo de la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal, evitando o retrasando la necesidad de aumentar la medicación.

La solución no pasa por eliminar la sal por completo, sino por cambiar el tipo de alimentos que consumimos. Priorizar ingredientes frescos, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, huevos y carnes, y preparar comidas en casa permite tener un mayor control sobre la cantidad de sodio, explicó la nutricionista y sugirió que, para compensar la reducción de sal, se pueden usar hierbas aromáticas, especias, jugo de limón, vinagre, aceto o ajo, que realzan el sabor sin agregar sodio. También es clave cocinar con menos sal y limitar el consumo de productos procesados.

Los beneficios de reducir el consumo de sodio van más allá de la presión arterial individual. A nivel poblacional, disminuir la ingesta de sal tiene un impacto directo en la carga global de enfermedades cardiovasculares, con repercusiones positivas tanto en la salud pública como en la economía del sistema sanitario.

Según el Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires, para lograr un cambio real, se debe trabajar en tres frentes: generar conciencia en la población, apoyar políticas que obliguen a la industria a reformular sus productos y facilitar que las personas tomen decisiones alimentarias más informadas. Solo así se podrá avanzar hacia entornos más saludables y reducir el daño que el exceso de sal provoca en la salud de la población.

ÚLTIMAS NOTICIAS

Aumentaron los casos de meningitis por encima de lo esperado y piden reforzar la vacunación

domingo, 17 de mayo de 2026

Implantes cocleares: qué cambian estos dispositivos para la audición

domingo, 17 de mayo de 2026

Tasas: cuáles son las billeteras virtuales y bancos que más rendimiento pagan en Argentina

domingo, 17 de mayo de 2026

Más allá del salero: el desafío de reducir el sodio oculto para proteger el corazón

Hoy culmina la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal y te dejamos algunos datos.

domingo, 17 de mayo de 2026

Una aldea patagónica quedará en el centro del anillo de fuego que atravesará el mundo

El Eclipse Solar Anular que se viene se podrá ver nítidamente en el Sur argentino.

domingo, 17 de mayo de 2026

Aranguren: Conductor atrapado tras vuelco en la Ruta 12

sábado, 16 de mayo de 2026

Narcomenudeo Diamante: Incautaron cocaína y marihuana en zona de Strobel

En el

sábado, 16 de mayo de 2026

Dirigentes del Hogar Nuevo Amanecer de Crespo invitan a festejos por su 39º aniversario

sábado, 16 de mayo de 2026

Ley de Hojarasca: de qué se trata el proyecto que se debatirá el próximo 20 de mayo

El bloque de La Libertad Avanza en la Cámara de Diputados convocó para el próximo

sábado, 16 de mayo de 2026

Mora récord: la proporción de créditos no bancarios irrecuperables se cuadruplicó en el último año

sábado, 16 de mayo de 2026

DesdeEntreRios Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por DesdeEntreRios y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026