Enzo Fernández no pudo alzar la FA Cup: Manchester City venció a Chelsea con un golazo de taco y se consagró campeón
| Ambicioso y voraz por los títulos, Manchester City volvió a reinar en Inglaterra: le ganó 1-0 a Chelsea...
Ambicioso y voraz por los títulos, Manchester City volvió a reinar en Inglaterra: le ganó 1-0 a Chelsea en Wembley y se consagró campeón de la FA Cup, el torneo de clubes más antiguo del planeta.
La consagración llegó con un golazo de taco de Antoine Semenyo, que definió en el segundo tiempo una gran jugada colectiva y sentenció la final.
El conjunto de Pep Guardiola ya se había coronado en marzo en la Carabao Cup, al derrotar en la definición a Arsenal por 2-0. Ahora, con esta nueva vuelta olímpica, acumula dos títulos en apenas dos meses y mantiene viva la ilusión de un triplete doméstico.
En Chelsea fueron titulares Enzo Fernández y, sobre el final, ingresó desde el banco Alejandro Garnacho. El argentino campeón del mundo tuvo participación activa en el juego, sobre todo en la primera etapa.
Un City dominante y un Chelsea que respondió a cuentagotas
Desde el arranque, el duelo fue intenso. El City se mostró más profundo y con mayor control de la pelota, aunque sin demasiada precisión en los metros finales ante una defensa muy poblada, enfocada en bloquearle todos los espacios.
Chelsea, con menos posesión, logró igualmente avanzar hasta las inmediaciones del área rival, pero sus intentos se diluían. Hasta que, a los 20 minutos, hilvanó una gran jugada colectiva que terminó en un tiro de esquina, finalmente desaprovechado.
Entre Enzo Fernández y Joao Pedro construyeron luego otro avance que ilusionó a los hinchas de los Blues. El argentino descargó con calidad, fue a buscar la devolución, pero el brasileño decidió resolver por su cuenta dentro del área y no le devolvió la pelota.
En la réplica, del otro lado, Erling Haaland presionó junto a Doku en la salida, forzó el error y se quedó con la pelota, pero falló en la resolución: ni remató al arco ni logró un centro preciso, que terminó siendo demasiado fuerte.
El juego subía de temperatura en Londres y Chelsea mejoraba su imagen con el correr de los minutos.
Antes del descanso, Haaland tuvo otra ocasión clara, bien habilitado, pero su remate al primer palo se topó con el cuerpo del arquero Robert Sánchez. Wembley sigue siendo un estadio esquivo para el noruego, que no pudo marcar en ninguno de los nueve partidos que jugó allí con el City, por tres competiciones distintas.
El ingreso de Cherki, la tensión y la joya de Semenyo
En el inicio del segundo tiempo, el ingreso del francés Rayan Cherki se hizo notar de inmediato. Generó una acción peligrosa por la izquierda que concluyó con un cabezazo de Semenyo apenas por encima del travesaño. Era un City más decidido y comprometido en ataque.
Por la misma vía respondió Chelsea: Moisés Caicedo intentó definir por encima del arquero James Trafford, pero Rodri apareció providencial para despejar sobre la línea y mantener el cero.
En ese contexto, cada avance traía consigo un reclamo, un pedido de penal o una protesta. La tensión crecía a medida que corrían los minutos y la final seguía abierta.
A los 25 minutos del complemento, una genialidad rompió la paridad. Semenyo, que estaba adelantado, retrocedió unos metros para habilitarse y permitir que Bernardo Silva conectara con Haaland. Esta vez, el noruego se vistió de asistidor: fue a buscar la pelota y envió un centro rasante al área.
El ghanés, ya en posición correcta, apareció en el segundo palo y definió con un taco sorpresivo, cruzado, que dejó sin reacción a Sánchez y se convirtió en una verdadera delicia para el 1-0 definitivo.
Un campeón sólido y un Chelsea que se juega el futuro europeo
Lejos de caerse tras el gol, Robert Sánchez sostuvo la ilusión de Chelsea con varias intervenciones clave. Entre una de sus manos y el palo evitaron el tanto de Matheus Nunes, y poco después desvió con un manotazo un remate frontal de Cherki, en un mano a mano.
Sin embargo, el City mantuvo el control del partido y del resultado, manejó los tiempos y cerró la final sin grandes sobresaltos para coronarse, otra vez, campeón en Wembley.
Para el equipo de Guardiola, la victoria tiene un valor extra: además de sumar su segundo título inglés de la temporada, sigue en la pelea por la Premier League, donde, a falta de dos fechas, está a dos puntos del líder Arsenal. Aunque no depende de sí mismo, el triplete doméstico sigue siendo una posibilidad concreta.
El propio Guardiola, en la previa del encuentro, había deslizado en una entrevista con la BBC que planea continuar como DT del City después del Mundial. Con esta conquista, ya acumula 20 títulos en el club y va por más.
Para Chelsea, en cambio, la final tenía un valor deportivo y estratégico enorme. En la Premier League, el equipo se encuentra fuera de la zona de clasificación a las copas internacionales de la próxima temporada y con una mínima chance de acceder por esa vía, dependiendo de una combinación de resultados en varios torneos.
En caso de haber sido campeón de la FA Cup, no sólo habría levantado el trofeo, sino que también habría asegurado un lugar en la Europa League. Ahora, el escenario es mucho más complejo: necesita una coronación de Aston Villa en la actual edición de ese certamen y triunfos propios en las dos últimas fechas de la liga inglesa para aspirar, casi milagrosamente, a un cupo en la Conference League.