Antares ajusta locales, carta y formato de negocio
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Antares ajusta locales, carta y formato de negocio
La cervecería marplatense se reinventa ante la caída del consumo y su nuevo modelo de franquicias hoy exige una inversión inicial desde u$s50.000 para abrir una unidad
Antares, la histórica cervecería artesanal nacida en Mar del Plata en 1998, atraviesa una etapa de reconversión profunda en sus locales, su propuesta gastronómica y su modelo de franquicias. Con 40 unidades distribuidas en todo el país, la compañía busca adaptarse a un consumidor que ya no sale solo a tomar cerveza, sino que prioriza experiencias más amplias, saludables y familiares.
En un encuentro Discovery Day organizado por la consultora Canudas Franquicias, el cofundador de la marca, Pablo Rodríguez, repasó el origen del proyecto y detalló cómo se está reconfigurando el negocio frente al nuevo escenario del consumo.
De cervecería pionera a red nacional de franquicias
Rodríguez recordó que Antares fue la tercera cervecería artesanal de la Argentina. La marca nació cuando él se unió a Leo Ferrari y Mariana Rodríguez, quienes elaboraban cerveza casera en un garage de Mar del Plata.
El primer local abrió en 1998 con una fábrica integrada y una capacidad de producción de entre 5.000 y 6.000 litros mensuales. Era algo muy raro. La gente decía ¿cómo que hacen cerveza acá?, rememoró sobre los primeros años de una categoría prácticamente inexistente en el mercado argentino.
En aquel momento, Antares arrancó con tres estilos: una rubia estilo alemán, una Scotch y una Porter, en lo que luego se convertiría en el clásico esquema de rubia, roja y negra de la cerveza artesanal.
El proyecto original contemplaba un restaurante con capacidad para 100 cubiertos, pese a que ninguno de los socios tenía experiencia gastronómica. Arrancamos bastante grande para la cero experiencia en gastronomía. Fueron los primeros porrazos y aprendizajes, admitió el empresario.
La expansión no fue inmediata. La idea inicial era vender barriles y botellas a bares, supermercados y almacenes, pero rápidamente chocaron con la dificultad de competir con las grandes cerveceras industriales. Nos dimos contra una pared. Había un monstruo del otro lado y era Quilmes, explicó Rodríguez.
Según relató, muchos bares quitaban las canillas de Antares ante las presiones comerciales de las grandes compañías. Ese obstáculo terminó impulsando uno de los grandes diferenciales de la firma: el desarrollo de un sistema de franquicias propio.
Ni siquiera sabíamos que eso se llamaba franquicia. Solo pensamos en replicar el modelo del local que funcionaba bien, contó. La primera franquicia se abrió recién en 2004.
El crecimiento fue lento en una primera etapa: entre 2005 y 2010 la empresa abría uno o dos locales por año. Sin embargo, entre 2009 y 2017 llegó el gran boom de la cerveza artesanal en la Argentina y Antares pasó a inaugurar entre seis y ocho franquicias anuales en distintas ciudades del país.
Impacto de la pandemia y giro hacia el envasado
La pandemia representó otro punto de inflexión. Hasta entonces, el 90% del negocio estaba enfocado en barriles y consumo gastronómico. Con los bares cerrados, la empresa tuvo que acelerar su estrategia de productos envasados y reforzar su presencia en góndolas.
Hoy la compañía produce entre 600.000 y 700.000 litros mensuales. Parte de esa capacidad también se destina a fabricar cerveza para terceros y a desarrollar nuevas bebidas.
Un consumidor que pide menos alcohol y más experiencia
La reinvención actual de Antares apunta a un perfil de cliente diferente. La gente quiere cerveza más suave, menos alcohol y propuestas más inclusivas, aseguró Rodríguez.
En esa línea, la marca lanzó una IPA sin alcohol, uno de los productos que más crecimiento mostró en el último tiempo. Las opciones sin alcohol son tendencia mundial, afirmó.
El rediseño también alcanza a los locales. La empresa busca abandonar el modelo clásico de cervecería oscura, con banquetas altas y foco exclusivo en la noche. Queremos algo más luminoso, familiar y cómodo, explicó el fundador.
El nuevo concepto incorpora cafetería, coctelería, más opciones gastronómicas y formatos orientados a todo el día. Según Rodríguez, la idea es que el cliente pueda resolver todo en el mismo lugar.
Nuevo perfil de franquiciado y foco en la gestión
El cambio en el consumo también modificó el perfil de franquiciado que busca Antares. Para Rodríguez, ya no alcanza con aportar capital y delegar completamente la operación. Hoy el franquiciado tiene que estar presente en la gestión del negocio, remarcó.
La empresa considera clave el control de costos, la eficiencia operativa y el seguimiento permanente de indicadores. El 1% de rentabilidad hoy vale muchísimo, sostuvo.
Por eso, la cadena incorporó nuevas herramientas tecnológicas y sistemas de gestión para ayudar a los franquiciados a controlar stocks, compras y desperdicios.
Locales más chicos, inversión desde u$s50.000 y 30 meses de recupero
El formato de los locales también cambió. Si durante el auge cervecero predominaban espacios de más de 300 metros cuadrados, hoy Antares apuesta por unidades más chicas y eficientes. Apuntamos a locales de 100 o 120 m2, detalló Rodríguez.
La idea es reducir costos fijos y simplificar la operación con equipos de entre cinco y siete personas.
En cuanto a la inversión, abrir una franquicia de Antares requiere actualmente entre u$s50.000 y u$s60.000 para un local remodelado de aproximadamente 100 metros cuadrados. Ese monto incluye obra, equipamiento y mobiliario.
A eso se suma un fee de ingreso de entre u$s10.000 y u$s11.000 y honorarios de arquitectura que rondan entre u$s6.000 y u$s8.000.
Hoy conviene remodelar un local gastronómico existente porque construir desde cero es mucho más caro, explicó Rodríguez. Según detalló, una obra nueva puede costar entre u$s1.200 y u$s1.400 por metro cuadrado, mientras que una remodelación ronda entre u$s600 y u$s700.
El tiempo de obra depende del estado previo del inmueble, aunque una remodelación liviana puede completarse en entre 45 y 60 días. Durante ese período, la empresa acompaña al franquiciado en el reclutamiento y capacitación del personal.
Los puestos clave, como encargado, jefe de cocina y jefe de barra, reciben formación específica por parte de la cadena.
En términos de recupero de inversión, la compañía proyecta actualmente un plazo cercano a los 30 meses. La ecuación gastronómica cambió y ya no son los rendimientos de hace ocho años, reconoció Rodríguez. Aun así, destacó que el objetivo del nuevo formato es volver a lograr retornos más rápidos gracias a estructuras más eficientes.
Dónde puede abrir una franquicia Antares y próximos pasos
Otro aspecto central es la elección de la plaza. Antares considera viable abrir locales en ciudades desde 60.000 habitantes, aunque el éxito depende del hábito de consumo y de la vida gastronómica de cada lugar.
Entre las plazas prioritarias aparece Rosario, donde la marca supo tener presencia y ahora busca regresar.
Actualmente, la cadena tiene 40 franquicias en funcionamiento y tres nuevos proyectos en etapa de diseño. Además, trabaja en el rebranding progresivo de los locales ya existentes.
Queremos que entre ocho y diez locales adopten el nuevo formato este año, adelantó Rodríguez.
El empresario asegura que la cerveza artesanal sigue vigente pese a los cambios de hábito. La cerveza está muy fuerte y la gastronomía es un rubro que no va a desaparecer, afirmó.
Después de haber sido pionera en el auge de la cerveza artesanal en la Argentina, Antares apuesta a una nueva etapa en la que sus franquicias buscan combinar experiencia gastronómica, gestión profesional y una propuesta más amplia para seguir creciendo en un mercado mucho más competitivo y maduro que el de sus inicios.