León XIV cuestiónó duramente el aumento del gasto en rearmamento militar
| En una visita pastoral a la Universidad La Sapienza de Roma, la casa de estudios más prestigiosa de Italia...
En una visita pastoral a la Universidad La Sapienza de Roma, la casa de estudios más prestigiosa de Italia, el Papa León XIV denunció el fuerte aumento del gasto militar en el mundo y pidió no llamar defensa al actual proceso de rearme global, al que vinculó con el enriquecimiento de élites indiferentes al bien común. Fue, hasta ahora, el discurso más contundente por la paz de su pontificado.
Entre los aplausos de estudiantes, profesores y otros miembros del cuerpo docente reunidos en el aula magna, el pontífice advirtió: No llamemos defensa un rearme que incrementa las tensiones y la inseguridad, empobrece las inversiones en educación y sanidad y enriquece a élites indiferentes al bien común, remarcó.
Guerra, jóvenes y tecnologías
En ese marco, León XIV retomó el legado de sus antecesores y subrayó: El grito de ¡No más guerra! de mis predecesores, tan afín al rechazo de la guerra consagrado en la Constitución italiana, nos insta a forjar una alianza espiritual con el sentido de la justicia que reside en el corazón de los jóvenes, a no limitarse a las ideologías ni fronteras nacionales, sostuvo.
Luego, vinculó los conflictos actuales con el avance tecnológico: Lo que está ocurriendo en Ucrania, Gaza y los territorios palestinos, Irán y Líbano, ilustra la evolución inhumana de la relación entre la guerra y las nuevas tecnologías, en una espiral de aniquilación, agregó.
Ante los estudiantes, el Papa llamó a asumir un rol activo: pidió a las nuevas generaciones ser artífices de una verdadera paz que desarme y que trabaje por la armonía entre los pueblos y por la protección de la Tierra, exhortó.
Reconocimiento a La Sapienza y corredor humanitario
León XIV destacó que La Sapienza se distingue como un centro de excelencia en diversas disciplinas y, al mismo tiempo, por su compromiso con el derecho y la educación, incluyendo a quienes tienen recursos económicos limitados, personas con discapacidad, presos y personas que han huido de zonas de guerra, valoró.
En ese contexto, puso como ejemplo un proyecto conjunto y agradeció que la Diócesis de Roma, de la cual es titular, y La Sapienza hayan firmado un acuerdo para abrir un corredor humanitario universitario desde la Franja de Gaza, iniciativa que permitirá recibir a jóvenes afectados por el conflicto.
Malestar juvenil y crítica al sistema
El pontífice también expresó su preocupación por la situación emocional de las nuevas generaciones. Señaló que muchos jóvenes no se encuentran bien debido al chantaje de las expectativas y la presión del rendimiento y lamentó que es la mentira generalizada de un sistema que reduce las personas a números, exacerbando la competitividad y abandonándonos a espirales de ansiedad, advirtió.
Desde su propia formación académica, recordó: Precisamente este malestar espiritual de muchos jóvenes nos recuerda que no somos la suma de lo que tenemos ni una materia aleatoria de un cosmos silencioso. Somos un deseo, no un algoritmo, exclamó el pontífice, graduado en matemáticas.
Con la conciencia de que a las nuevas generaciones se les está entregando un mundo deformado por las guerras y las palabras de la guerra, León XIV interpeló a los adultos y sostuvo que se trata de una contaminación de la razón, que desde el plano geopolítico invade cualquier relación social, cuestionó.
Llamado a docentes y alerta por la inteligencia artificial
Una parte importante del aula magna estaba ocupada por la comunidad docente. A ellos, el Papa les recordó que enseñar es una forma de caridad, al igual que rescatar a un migrante en el mar, a una persona pobre en la calle y a una conciencia atormentada, definió.
En esa línea, les pidió vigilar sobre el desarrollo y la aplicación de la inteligencia artificial en ámbito militar y civil, para que no empeore la tragedia de los conflictos, reclamó.
Finalmente, advirtió sobre el contexto tecnológico actual: señaló que vivimos una aceleración sin precedentes en el sector de la investigación que necesitamos orientar hacia destinos vitales, no mortíferos o suicidas, concluyó.