El avance de Milei sobre el PMO - Confirmado
Bajo la bandera de una desregulación que en la práctica se traduce en desamparo, el gobierno de Javier Milei ha iniciado una ofensiva sin precedentes contra el Programa Médico Obligatorio (PMO). Lo que históricamente fue el piso de dignidad que g
Bajo la bandera de una desregulación que en la práctica se traduce en desamparo, el gobierno de Javier Milei ha iniciado una ofensiva sin precedentes contra el Programa Médico Obligatorio (PMO). Lo que históricamente fue el piso de dignidad que garantizaba que ninguna prepaga u obra social pudiera negarte un tratamiento vital, hoy se encuentra bajo el asedio de un modelo que prioriza la rentabilidad financiera por encima de la supervivencia del paciente.
- Por AF para Confirmado
Un cepo al acceso: La trampa de las cartillas
A través de la Resolución 3934/2024 de la Superintendencia de Servicios de Salud, el Ejecutivo ha dado un paso letal. Ahora, en los llamados planes cerrados los que la mayoría de los trabajadores pueden pagar, solo los médicos de cartilla pueden prescribir medicamentos o tratamientos.
Esta medida no es un detalle técnico; es un golpe al corazón de la libertad del paciente. Si un especialista de renombre externo a tu prepaga te prescribe un fármaco oncológico o un tratamiento complejo, tu cobertura puede lavarse las manos. El objetivo es claro: reducir el gasto de las empresas a costa de la judicialización, ese término que el Gobierno usa para desprestigiar el derecho constitucional de un paciente a pelear por su vida ante los tribunales.
El desguace silencioso del PMO
El PMO, que define las prestaciones obligatorias (oncología, discapacidad, salud mental, maternidad), está siendo asfixiado por dos vías:
- El ajuste presupuestario: Con una caída real del presupuesto de salud superior al 30% en dos años, programas nacionales que alimentaban las prestaciones del PMO (como el Remediar o el SUMAR) han sido diezmados.
- La creación de planes low cost: Bajo la excusa de la competencia, se fomenta que las prepagas ofrezcan planes con copagos y coberturas recortadas. El resultado es un sistema de salud de dos velocidades: una para quienes pueden pagar planes premium y otra, cada vez más precaria, para el resto de los argentinos.
La rentabilidad sobre la vida
Desde el entorno oficialista se argumenta que estas medidas buscan la sostenibilidad del sistema. Sin embargo, lo que estamos presenciando es el traspaso masivo del costo de la salud desde las empresas hacia el bolsillo de la gente. En el último año, el gasto de bolsillo de los jubilados de PAMI y afiliados a prepagas se ha disparado, mientras las farmacéuticas y los financiadores de salud gozan de una libertad de precios que el Gobierno se niega a regular.
El mensaje oficial es transparente: la salud ya no es un derecho garantizado por el Estado ni un servicio regulado con sentido social, sino una mercancía. Si no puedes pagarla, el sistema te expulsa. El desmantelamiento del PMO es la pieza final de este rompecabezas de exclusión, donde la vida humana tiene un valor de mercado y, para este gobierno, parece estar cotizando a la baja.
¿Por qué este cambio es crítico?
Históricamente, el PMO funcionaba como una red de contención. Al debilitarlo, el gobierno permite que las prepagas filtren a los pacientes más costosos (ancianos, personas con enfermedades crónicas o discapacidad), empujándolos hacia un sistema público que, simultáneamente, está siendo desfinanciado. Es una tormenta perfecta que deja a millones de ciudadanos en la más absoluta vulnerabilidad.