Miseria planificada: el Gobierno de Milei condena a la indigencia a los docentes de las escuelas preuniversitarias - Confirmado
Mientras el discurso oficial se llena de promesas de calidad educativa, la realidad de las grillas salariales revela un plan de exterminio del bolsillo docente. Con salarios que en muchos casos apenas rozan la línea de indigencia, los profesionales
Mientras el discurso oficial se llena de promesas de calidad educativa, la realidad de las grillas salariales revela un plan de exterminio del bolsillo docente. Con salarios que en muchos casos apenas rozan la línea de indigencia, los profesionales que forman a los futuros universitarios del país subsisten con ingresos que son una burla frente a una Canasta Básica inalcanzable.
- Por AF para Confirmado
El sistema educativo de excelencia que representan las escuelas preuniversitarias (como el Colegio Nacional de Buenos Aires, el Carlos Pellegrini o las escuelas dependientes de universidades provinciales) está siendo vaciado por la vía más cruel: el hambre de sus trabajadores. Los datos de mayo de 2026 son contundentes y desmienten cualquier relato de recuperación económica.
Cifras que espantan
Si bien existía la percepción de que un cargo docente podía rondar los $130.000, la realidad técnica de las grillas de CONADU y los instructivos de liquidación vigentes muestran un panorama de dispersión y miseria. Para un cargo de Preceptor (25 horas semanales), el básico apenas supera los $750.000, una cifra que suena abultada solo hasta que se la compara con la Canasta Básica Total (CBT), que ya perforó el techo de los $1.434.464.
El escenario es aún más desolador para quienes poseen dedicación simple (10 horas semanales), el formato más común en el sistema. En estas categorías, un auxiliar de primera percibe ingresos de bolsillo que rondan los $210.000 a $260.000. Estamos hablando de profesionales con títulos de grado que, tras una década de antigüedad, apenas logran arañar los $590.000, quedando a años luz de lo necesario para no ser considerados pobres.
La trampa de la Garantía Salarial
El Gobierno ha convertido a la garantía salarial en una cáscara vacía. Según los últimos instructivos de universidades nacionales, muchos adicionales que antes servían para amortiguar la inflación han sido congelados o eliminados bajo la excusa del equilibrio fiscal. El resultado es una pérdida del poder adquisitivo que supera el 40% desde diciembre de 2023.
Hoy, un Jefe de Trabajos Prácticos (JTP) con dedicación semiexclusiva (20 horas) y sin antigüedad percibe aproximadamente $510.947. Este docente, que debe corregir, planificar y estar frente al aula, necesita hoy más de $900.000 adicionales solo para empatar la línea de pobreza.
Un ataque al futuro
No es solo una cuestión de pesos; es un ataque ideológico. Al desfinanciar los salarios de las escuelas preuniversitarias, el Ejecutivo empuja a los docentes más capacitados hacia el sector privado o directamente fuera del sistema educativo.
Es imposible sostener la excelencia académica con docentes que están pensando en cómo pagar el alquiler o cuántas comidas pueden saltarse al día, señalan desde los gremios. Mientras tanto, la respuesta oficial es el silencio o la calificación de leyes abstractas a los reclamos de recomposición. En la Argentina de hoy, educar en una escuela de la universidad se ha convertido en un acto de heroísmo o en un camino directo a la indigencia.
Datos clave de Mayo 2026:
- Canasta Básica Total (Pobreza): $1.434.464.
- Canasta Básica Alimentaria (Indigencia): $658.011.
- Sueldo promedio cargo testigo inicial: Por debajo de la línea de indigencia en gran parte del escalafón.
- Pérdida acumulada: 41% de poder de compra en menos de tres años.