La Justicia recibió un informe clave para resolver la restitución del cuadro robado por los nazis hallado en Mar del Plata
La DAIA, que participa de la causa como amicus curiae, dictaminó que estos casos exceden el plano patrimonial y se vinculan con una forma de reparación histórica y moral. La heredera del verdadero dueño de la obra reclama que se la devuelvan, mientra
En el marco de la causa por el robo del cuadro Retrato de una Dama, el juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, recibió un informe de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) que detalla el marco internacional y las prácticas de restitución de bienes culturales expoliados durante el nazismo. El documento, que lleva la firma de Mauro Berenstein, presidente de la entidad, ponderó la restitución como un acto de justicia histórica y reparación moral para las víctimas y sus herederos.
El Retrato de una dama, pintado en el siglo XVIII por il Pitocchetto Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, fue valuado por expertos del Museo Nacional de Bellas Artes en 250.000 dólares como mínimo.
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Un periodista neerlandés reconoció la obra de arte en un aviso inmobiliario que promocionaba una casa en venta en Mar del Plata, hallazgo que disparó la investigación y también una puja por la propiedad de la pieza.
Patricia Kadgien, hija del jerarca nazi Friedrich Kadgien, es quien tenía la obra en su casa de la ciudad balnearia. Está bajo investigación de la justicia por el presunto encubrimiento de la apropiación, delito que también le imputan a su marido, Juan Carlos Cortegoso.
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La causa penal tiene en trámite las últimas medidas de prueba antes de definir si el caso debe ser elevado a juicio. Una vez concretadas las medidas, se correrá vista al Ministerio Público Fiscal y la querella para la fase de acusación, la audiencia de control y la eventual elevación a debate oral.
En el expediente judicial está constituida como querellante Marei von Saher, nuera y única heredera de Jacques Goudstikker, el galerista que poseía la obra antes de que su acervo fuera saqueado por el nazismo. Desde los Estados Unidos, con la representación legal de los abogados Guillermo Brady, Juan Ignacio Pascual y Herberto A. Robinson, la mujer reclama que le devuelvan la pintura que algún día perteneció al coleccionista.
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A pedido del fiscal Carlos Martínez, la DAIA -constituida como amicus curiae- dictaminó que el régimen internacional de restitución se fundamenta en principios establecidos tras la Segunda Guerra Mundial. El Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Núremberg de 1945 calificó el robo de bienes como crimen de guerra.
Posteriormente, los Tratados de Paz de 1947 incluyeron disposiciones específicas sobre la restitución. Un hito importante resaltado por la DAIA fueron los Principios de Washington de 1998, que fijaron directrices para la restitución de obras de arte expoliadas por los nazis, enfatizando la necesidad de resolver los casos de forma justa mediante la investigación de la procedencia.
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Un caso emblemático de expolio es, sin dudas, el de Jacques Goudstikker, quien gracias a su éxito como comerciante de arte montó una vasta colección. Sus obras incluían pinturas del siglo de oro neerlandés y paneles de artistas de los siglos XIV al XVI, y fueron vendidas forzosamente o apropiadas por jerarcas nazis.
Estas piezas se dispersaron por colecciones privadas, museos y galerías en Europa y Estados Unidos. Tras la guerra, las fuerzas aliadas recuperaron algunas obras y las entregaron al gobierno neerlandés. En 2006, el gobierno de Países Bajos devolvió 202 pinturas a los herederos de Goudstikker.
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La causa en Mar del Plata
Fuentes de la causa señalaron que el caso contra Patricia Kadgien no se agota en el hallazgo del cuadro, sino en lo que ocurrió después: cómo se administró el bien cuando el tema se volvió público y la Justicia avanzó sobre su localización.
En esa línea, la hipótesis apunta a que los investigados no desconocían el pasado del jerarca nazi ni el origen oscuro de parte de su fortuna, bienes y negocios, extremo que eventualmente será ventilado en el debate oral.
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Con esa base, desde la querella adelantaron que solicitarán la elevación a juicio oral y acusarán a Patricia Mónica Kadgien y Juan Carlos Cortegoso por encubrimiento agravado en concurso con lavado de activos agravado, con pedido de aplicación de las penas máximas previstas, además de multas millonarias, que pueden llegar hasta diez veces el valor del cuadro.
Un nuevo caso espejo en Europa
Mientras la Justicia federal argentina entra en la recta final de la investigación por el Retrato de una dama, en Europa apareció otra obra ligada a la colección Goudstikker.
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Según publicaron medios europeos, en los Países Bajos encontraron un cuadro atribuido al neerlandés Toon Kelder que también estaría vinculado al universo de obras expoliadas a Goudstikker durante la ocupación nazi. Lo singular del caso es el giro humano: de acuerdo con esas publicaciones, la nieta del colaboracionista/jerarca al que la obra quedó ligada habría tomado dimensión del trasfondo de la pieza y del pasado familiar cuando comprendió que se trataba de una obra saqueada o expoliada. Y en esa misma línea, habría decidido no sostener esa herencia.
En lugar de conservarla, ocultarla o litigar, la mujer se habría puesto en contacto con un intermediario para canalizar la entrega de manera ordenada: Arthur Brand, un investigador privado conocido en Europa como art detective, figura mediática en Países Bajos y referente en la localización y recuperación de obras robadas o desaparecidas.
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Su rol, en estos casos, suele ser el del puente práctico entre hallazgos en manos privadas y procesos de restitución: alguien que entiende el mundo de archivos, procedencias y negociaciones, y que, muchas veces, destraba escenarios donde el camino formal tarda, se judicializa o se vuelve políticamente complejo.
El caso europeo y el argentino comparten un patrón que se repite en la restitución de obras expoliadas: cuando aparecen documentos, registros y contextos verificables, la discusión deja de ser una disputa patrimonial, tal como dictaminó la DAIA, y la cuestión gira hacia lo que hizo cada familia con esa obra: si eligió colaborar y restituir o si, por el contrario, intentó conservar, ocultar o defender la tenencia.
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