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Provinciales
Clarin 13/05/2026 06:30 11 min de lectura

La increíble historia de la ex participante de Bake Off Argentina que ahora vende corpiños XXL: "Trabajo con medidas de cuerpos reales"

Agustina Guz habló con Clarín sobre su nueva vida, años después de su paso por el reality.El origen de su exitoso negocio de lencería plus size para "meloneras".Cómo lidia con el acoso de sus seguidores en redes sociales.

La increíble historia de la ex participante de Bake Off Argentina que ahora vende corpiños XXL: "Trabajo con medidas de cuerpos reales"
Foto: Clarin

Agustina Guz saltó a la fama con el certamen Bake Off Argentina (Telefe), en su edición 2020, pero después aprovechó ese alcance para darle respuesta a una problemática que afecta a muchas mujeres: la falta de corpiños XXL (del talle 100 al 135).

El ciclo de la competencia de pastelería, emitido durante la pandemia de coronavirus, generó tal revuelo en las redes sociales que fue la primera vez que la gente logró cambiar el ganador, tras la eliminación de Samantha Casais -se comprobó que tenía experiencia previa- y la consagración de Damián "Pier" Basile.

En diálogo con Clarín, Agustina recuerda aquella experiencia y cuenta cómo vivieron la polémica desde adentro del programa al que, entre los participantes, apodaron el "Intrusos de las tortas".

Agus, que en aquel momento tenía menos de 30 años, confiesa que, al igual que sus compañeros, se había anotado con el objetivo de poder vender más productos con su incipiente emprendimiento de pastelería. "Todo los que estábamos en Bake Off lo que hacíamos era vender tortas los fines de semana y nos anotamos con la ilusión de que me vean y en vez de vender tres tortas, vender ocho. Es a lo que todos fuimos", explica.

Guz, que terminó en el tercer puesto, cuenta que ninguno de ellos esperaba tal nivel de repercusión: "Durante las grabaciones, que fueron en 2019, nosotros lo vivimos como una colonia de verano. Pero como lo pasaron al aire en 2020, en plena pandemia, era el único programa que no era noticiero, la gente lo tomaba como una novedad, por eso se vio tanto".

"Y la locura que hicieron en Twitter, el titulo de nuestra edición es que Twitter cambió una final", define.

Como la final se había grabado en diciembre de 2019, para el momento que el programa salió al aire, ya se había filtrado que la ganadora sería Samanta Casais, poco querida por el público.

Desde las redes sociales, los usuarios descubrieron que la participante era pastelera profesional, algo que está prohibido en la competencia, y se quejaron a tal punto que finalmente la producción decidió cambiar la final y dar como ganador a Damián Basile, que había quedado en segundo puesto.

Ahora, a seis años de aquella experiencia, Guz asegura que no volvería a anotarse a una nueva edición de Bake Off porque "no podría soportar tales niveles de estrés".

También cuenta que sigue siendo muy amiga de Damián, el participante que pasó de ser subcampeón a ganador: "Somos muy amigos, trabajamos juntos muchos años dando cursos, pero cuando la pegué con lo de la ropa interior le dije que no podía más con las dos cosas. Igual estamos muy metidos en la vida del otro".

La nueva vida de Agustina Guz como vendedora de corpiños XXL

Hoy, la ex participante de Bake Off abandonó por completo la pastelería para dedicarse a vender lencería plus size (talles de corpiño del 100 al 135), un negocio que si bien nunca fue "su sueño" lleva adelante con mucho amor y éxito.

"A veces me pregunto qué hago haciendo esto, si yo hacía tortas, je", reflexiona con humor.

Respecto a cómo surgió la idea, la empresaria cuenta: "Gracias a la exposición que me dio Bake Off sumé muchos seguidores nuevos. Después del programa me fui de vacaciones con Dami a Las Vegas, me compré una malla allá hecha especialmente a medida y miles de seguidoras empezaron a preguntarme dónde la había comprado".

"La verdad es que yo me las mandaba a hacer a Estados Unidos porque en Argentina no conseguía y con los mensajes de mis seguidoras descubrí que no era la única que tenía ese problema", agrega.

Entonces, Agus vio la posibilidad de armar un negocio enfocado a las mujeres de busto grande, quien hoy forman parte de una gran comunidad a la que ella denominó "meloneras".

"Le dije a esta chica de Estados Unidos '¿Y si hacemos una tirada de mallas?', ya que ella tenía su marca. Pero después lo pensé mejor y le dije directamente que me las venda y ahí fue que empezó. Lo primero que yo hice en realidad fueron mallas", recuerda Agus sobre los comienzos de D-talle by Aguz.

"Nos habíamos ido de viaje en octubre y en diciembre saqué la primera tirada de mallas. Yo iba a hacer 80 o 100 para ver qué onda. Finalmente hice 400 y en una semana había vendido todo, de la nada. No era lo que esperaba, tampoco era mi sueño, pero pasó", agrega sobre el alentador inicio de la marca.

Pero lo que siguió no fue fácil, ya que tuvo que armar las tablas de talles desde cero porque no existían en el país.

"Cuando iba a las fábricas me decían que la moldería estaba mal y que no se podía hacer. Me puse a estudiar porque yo sabía que sí iba a funcionar. Tuve que armar las tablas midiendo gente real, llamaba a mis seguidoras y las medía en mi casa o en el local de una amiga", asegura.

Tal fue el trabajo que le llevó hacer esta guía de talles que empezó en enero de 2022 y recién pudo sacar su primer corpiño en agosto de ese mismo año, ocho meses después.

De hecho, tan específico fue el trabajo que en la web de la marca de lencería aclara: "Cada modelo cuenta con su propia tabla de talles, las encontrás en la descripción del producto. Utilizá las medidas que tomás en base a la siguiente información para elegir tu talle correcto en cada artículo. ¡Atención! Podés ser diferente talle en modelos distintos, mirá cada tabla".

-O sea que revolucionaste la lencería en Argentina...

-Sí, yo inventé las tablas desde cero, no tienen nada que ver con las tablas que usan otros, por eso no me da miedo que me copien, yo sigo haciendo las cosas en base a lo que a mí me parece. Gracias a la visibilidad que me dio Bake Off tuve la posibilidad de subir una historia y juntar 60 mujeres dispuestas a venir a medirse.

-¿Funcionó trabajar con medidas de cuerpos reales?

-Sí, así trabajo. Gracias a ese trabajo hoy puedo vender tanto online sin tener pedidos de cambio prácticamente. El porcentaje de cambios y devoluciones es muy bajo teniendo en cuenta que vendo algo tan específico como un corpiño. Por eso tengo tanta aceptación, hacemos un trabajo de ingeniería para que funcione.

-Aparte lograste armar tu comunidad de "meloneras"...

-Hay muchas cosas que uno cree que le pasan solo a una. Desde que tengo 15 años que yo padezco esto de no tener dónde comprar un corpiño, algo tan básico que afecta la postura, la forma en que te ves, cómo te queda la ropa...

-¿Cómo surgió el nombre de "meloneras"?

-Era violento subir cosas a redes y decirles tetonas, las pechochas, las pechugonas... Todas sonaban feas, pero teníamos que encontrar un nombre que englobara y diera gracia. Y el "melonera" surgió a raíz de un comentario de una clienta y lo empezamos a adoptar porque es más ameno. Siempre el plus size está asociado a otra cosa y acá sos plus size sencillamente porque tenés tetas más grandes, es muy específico.

-¿Cuál fue tu objetivo con todo este trabajo?

-Siempre estamos tratando de llegar a un cuerpo más... Acá nos adaptamos a la que tiene la espalda más chica, más grande, ir creciendo en variedad y, aunque no sea fácil producir en Argentina, dentro de lo que podemos siempre estamos buscando incluir algún tipo de cuerpo que nos haya quedado afuera, porque hay tantos cuerpos como personas.

-¿Cómo es la devolución de tus clientas?

-Es muy loco cuando mandan mensajes del estilo: "Me cambiaste la vida, gracias a vos mi vida es otra". Y yo me quedo sorprendida porque siento que solo mando a coser corpiños. Una vez me emocionó una madre que me contó cosas que le pasaban a su hija por no conseguir corpiños de su talle y yo ahí vi reflejado todo el esfuerzo que hizo mi mamá, que se pasó toda mi adolescencia cosiendo y descosiendo, para que yo no sintiera todo eso. Siempre que me escriben madres o padres me emocionan hasta el corazón.

-Tenés un público muy fidelizado entonces...

-También es muy de familia. Cuando una de la familia encontró la marca, le avisa a la madre, a la abuela, a la hermana, a la prima, a la sobrina Entonces todas forman parte de la comunidad, tengo familias enteras que me compran.

-Estás dándole contención a todo ese linaje.

-Literalmente es así. Mi mamá y mi hermana usan los corpiños que hago yo. De hecho el corpiño de amamantar a mí ni se me había ocurrido hacerlo, hasta que mi hermana quedó embarazada y me pidió que le solucione eso. Entonces lo hice y le puse el nombre de mi sobrina Cande al modelo. Mi hermana fue la prueba, así que el corpiño de amamantar nació a la par de mi sobrina.

-¿Te afectaron las importaciones?

-No, porque mi público es muy específico, imaginate que si ya les cuesta conseguir de por sí, comprar en un lugar que no sabés lo que te va a llegar... Por eso nosotros hacemos hincapié en los cambios, las devoluciones, a pesar de que sea ropa interior. También buscamos tener un precio acorde porque sabemos que las mujeres no tienen muchas más opciones, entonces siento una responsabilidad social, entiendo que esa persona de más de 120/125 lo que encuentra es muy poco, por eso nuestra política es de precios accesibles, dentro de lo que se puede.

-Claro, la competencia es poca.

-Es tan específico nuestro producto, con un desarrollo atrás de seis meses para cada cosa, que no compito con Shein. Me va bien y siempre estoy buscando algo nuevo para hacer. Empecé como algo muy chico, en el garage de mi novio que es mi socio y cuando nos quedó chico, alquilamos el primer local, después también nos quedó chico y nos fuimos a otro lado. Pasamos de trabajar con dos talleres a trabajar con ocho, y hasta marcas grandes nos vienen a buscar para hacer colaboraciones.

El lado menos glamoroso del negocio de lencería plus size

El perfil de Instagram de Agustina cuenta con medio millón de seguidores y el de su marca, más de 250 mil, pero no todas esas personas son mujeres en búsqueda de un corpiño que se adapte a su cuerpo.

Según denuncia la dueña de la marca, muchos son hombres que la acosan a ella y a sus seguidoras: "Me la paso borrando comentarios desubicados, por lo menos una hora al día, porque hay pavos que no se dan cuenta que es una marca y mandan mensajes subidos de tono con fotos de sus miembros. Esos lo borro y chau, ya estoy curada de espanto, me da lo mismo".

"Lo que sí no me gusta que esté en el perfil de la marca porque no es una imagen que a mí me interese dar", agrega.

Pero el acoso no termina solo en su perfil, estas personas también van detrás de sus clientas. "Lo que más bronca me da de la desubicación que manejan es que mujer que comenta, mujer que la bombardean a mensajes o solicitudes de amistad, me pasó hace poco con mi hermana", denuncia.

En ese sentido, Guz se queja: "Imaginate la enfermedad mental que maneja esa gente de entrar a una marca que vende corpiños, para ver quiénes comentan porque asociás que debe ser tetona. Lo usan de 'Tindertetas', no sé".

Esto llegó a afectar incluso la forma en la que maneja el perfil de su empresa y revela: "Cada vez que alguna chica sube una foto y etiqueta a la marca, yo le pido permiso antes de repostearlo y le aviso de esta situación, algunas me dicen que sí y otras me piden que no... Mirá hasta dónde me tengo que cuidar como marca porque hay gente que no entiende cuántos pares son tres botas".

Intentando verle el lado bueno a esta situación incómoda para ella y su clientela, confiesa: "A veces me sirve porque me viralizan cosas y llego a más personas. Por ejemplo, me pasa mucho con los grupos de fútbol... Uno baja un video, lo manda ahí, después alguno lo manda a otro y, de repente, le llega a algún marido que a la mujer le pueden servir mis corpiños".

"La cantidad de mujeres que me han dicho que se enteraron de la marca por un grupito de fútbol de su marido Es gracioso pero es real, te aumentan el alcance, pero todo lo que pasa en el medio te lo tenés que bancar", explica.

Ya con resignación concluye: "Me lo tomo como de quien viene, de alguna manera, los pajeros son como las cucarachas, no se van a extinguir".

DD

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