El cierre del Tesoro Regional en Río Grande sacude con particular fuerza a Tierra del Fuego - Diario El Sureño
La decisión del Banco Central de cerrar 12 de sus 21 tesorerías regionales del país sacude con particular fuerza a Tierra del Fuego. La Bancaria advierte por 32 puestos de
La decisión del Banco Central de cerrar 12 de sus 21 tesorerías regionales del país sacude con particular fuerza a Tierra del Fuego. La Bancaria advierte por 32 puestos de trabajo en riesgo en el país y alerta sobre el impacto concreto en el abastecimiento de cajeros y el pago de salarios y jubilaciones.
RIO GRANDE.- Tierra del Fuego es una de las provincias que siente con mayor dureza la decisión del Banco Central de la República Argentina (BCRA) de cerrar 12 de las 21 agencias del Tesoro Regional que operan en todo el país; ya que una de las clausuradas funcionaba en el subsuelo de la sucursal central de Río Grande del Banco Tierra del Fuego.
La Provincia, al ser una isla dependiente del transporte aéreo para la circulación del efectivo, queda ante un escenario logístico sin precedentes; advirtieron desde la gremial Bancaria, que este miércoles resolvió hacer una medida de fuerza para rechazar el cierre de las regionales y reclamar por la situación de 32 trabajadores en todo el país.
Las tesorerías regionales del BCRA no son una simple burocracia descentralizada. Son el eslabón clave que conecta la Casa Central con los bancos del interior: distribuyen los billetes, abastecen cajeros automáticos y garantizan que el efectivo llegue a tiempo para el pago de salarios, jubilaciones y programas sociales. Sin ese nodo, el dinero debe recorrer cientos -o miles- de kilómetros adicionales, con el consiguiente aumento de costos logísticos, de seguro y de seguridad.
En el caso de Tierra del Fuego, la situación es aún más sensible. Al ser una provincia insular, el traslado de numerario depende exclusivamente del transporte aéreo, con los costos y vulnerabilidades que eso implica ante cualquier contingencia climática u operativa. La eventual sustitución del tesoro regional por esquemas alternativos, señalan desde la banca local; resulta, en la práctica, inviable.
Sin la tesorería regional en Río Grande, el efectivo deberá trasladarse en avión desde Buenos Aires o desde otra ciudad patagónica, con costos de seguro y logística que se multiplicarían y que terminarían trasladándose al sistema financiero y, en última instancia, a los usuarios.
Antecedente normativo
En abril de 2026 el propio BCRA emitió la Comunicación «B» 13151 para aclarar que el cierre de las agencias regionales no afecta la vigencia de las habilitaciones de bóvedas para la Compensación Interbancaria de Billetes (CIB), realizadas hasta el 12 de marzo de 2026. En otras palabras: las bóvedas en los bancos locales conservarían su habilitación.
Sin embargo, desde la banca y desde los gremios advierten que esa norma resulta insuficiente. La vigencia formal de una habilitación de bóveda no reemplaza al personal técnico y operativo que cotidianamente gestiona, controla y agiliza el flujo del numerario. La mera existencia de la bóveda no garantiza que el efectivo llegue, sostienen en forma coincidente el sindicato y las entidades financieras.
Medidas de fuerza
Ante la falta de diálogo con las autoridades del BCRA y las presiones que, según el sindicato, habrían recibido trabajadores para aceptar indemnizaciones en cuotas o traslados de hasta 1.800 kilómetros, La Bancaria activó su plan de acción.
El lunes 27 de abril, el gremio llevó adelante un paro de 24 horas en los 21 tesoros regionales del país. Ese día no hubo operaciones en ninguna de las dependencias afectadas, lo que implicó la suspensión del traslado y el abastecimiento de dinero en efectivo para todas las entidades financieras que dependen de esa operatoria. Fue la primera medida de fuerza concreta desde que el conflicto estalló.
Pese a las medidas y a las instancias formales presentadas ante la Secretaría de Trabajo, las autoridades del BCRA mantuvieron su posición. Según La Bancaria, no hubo voluntad de revisión ni apertura al diálogo. Esa intransigencia derivó en una nueva escalada: Este miércoles 13 de mayo, la Asociación Bancaria convocó a un paro nacional durante las tres últimas horas de atención al público en el BCRA y también en el Banco Hipotecario, donde denuncian el cierre sistemático de sucursales y despidos injustificados en todo el país.
Reclamo de los Bancos
La Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPPRA), que agrupa a entidades financieras de todo el país, presentó el 28 de abril una nota formal expresando su «profunda preocupación institucional» ante el cierre de las agencias regionales.
En el documento la asociación señaló que la medida vulnera los principios de la Carta Orgánica del BCRA en materia de equidad social y cobertura geográfica del sistema de pagos, y advirtió que el cierre desarticulará el control y la agilidad del flujo del numerario, particularmente en regiones donde la banca pública y cooperativa es la única presencia financiera real.
El texto menciona de manera explícita la situación de Tierra del Fuego como ejemplo de vulnerabilidad extrema: una provincia insular con fuerte dependencia del transporte aéreo, altos costos de seguro y traslado, y un banco público provincial cuya operatoria no tiene alternativas simples de sustitución.
En su nota, ABAPPRA elevó un conjunto de propuestas técnicas concretas. Entre ellas, la suspensión inmediata del cierre operativo de las agencias y la conformación de una mesa de trabajo región por región. También solicitaron extender el criterio de la Com. «B» 13151 para garantizar no solo la vigencia de las bóvedas, sino también la asistencia técnica y operativa presencial que estas requieren para funcionar sin trasladar costos adicionales a las entidades.
Además, la asociación pidió al BCRA restablecer la tenencia de billetes deteriorados en la CIB, restituir el régimen de efectivo mínimo que permitía deducir exigencias según los retiros en cajeros automáticos, y adecuar la normativa para excluir a las cuentas sueldo del sistema de Cobro con Transferencia (CCT). Esta última medida apunta a garantizar el acceso gratuito al efectivo y proteger lo establecido en la Ley de Contrato de Trabajo.
La fragilidad fueguina
Uno de los puntos más vulnerables en la discusión tiene que ver con el Sueldo Anual Complementario (SAC). Ante el cierre de los tesoros regionales y la proximidad del pago del aguinaldo, se propuso al BCRA que la ampliación estacional de tenencia de efectivo (normalmente habilitada solo en diciembre), pueda utilizarse durante todos los meses del año. La medida busca evitar también que los bancos del interior, en especial los provinciales, enfrenten descalces de liquidez ante picos de demanda que ya no podrán resolverse con la infraestructura regional que estaba disponible hasta ahora.
Detrás de los costos logísticos y los debates normativos hay personas concretas. El cierre de las 12 tesorerías pone en riesgo 32 puestos de trabajo directos. Los trabajadores afectados se enfrentan a un menú de opciones que La Bancaria califica de inaceptable: aceptar indemnizaciones que no cumplirían con lo que establece la ley -y que además se pagarían en cuotas-, o trasladarse a dependencias ubicadas en ciudades lejanas. Ninguna de las dos alternativas contempla la realidad de quienes construyeron su vida en el sur del país.
El conflicto tiene un componente humano que no aparece en los comunicados oficiales: Trabajadores próximos a jubilarse, familias radicadas desde hace años en Tierra del Fuego, y la imposibilidad real de arrancar de cero en otra ciudad a más de mil kilómetros de distancia.
Un conflicto que no cierra
Con el paro del 13 de mayo y sin señales de revisión por parte del Directorio del BCRA, el conflicto sigue abierto. La Asociación Bancaria advirtió que profundizará su plan de acción con medidas directas si no obtiene soluciones urgentes y concretas, y responsabilizó a las autoridades de ambas entidades por el agravamiento de la situación.
Lo que está en juego no es solo un puñado de puestos de trabajo. Es la pregunta de fondo sobre qué modelo de sistema financiero quiere el país: uno que llegue a cada rincón del territorio o uno que concentre en los grandes centros urbanos todo lo que antes llegaba a las regiones. Para Río Grande y el resto de Tierra del Fuego, esa pregunta ya tiene consecuencias concretas.