El derrumbe del consumo y el avance de las plataformas chinas generan un colapso para las pymes textiles
Economía | La industria textil argentina atraviesa una de sus peores crisis en años, con una combinación letal...
La industria textil argentina atraviesa una de sus peores crisis en años, con una combinación letal: derrumbe del consumo interno y auge de la ropa importada a precios imposibles de igualar a través de plataformas como Shein, Temu y el propio Mercado Libre, que se volcó al negocio asiático.
Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas del sector registraron una caída interanual de 8,4% en los primeros meses de 2026, consolidando una tendencia negativa que se arrastra desde 2024.
En diálogo con el diario Crónica, comerciantes y fabricantes describieron un escenario que califican directamente como de crisis terminal, con locales vacíos, márgenes al límite y una competencia externa que consideran desleal.
Con las plataformas chinas es imposible competir
Camilo Alan, fabricante textil y dueño de un outlet en la calle Aguirre, en el barrio porteño de Palermo, fue contundente: Con las plataformas chinas es imposible competir, sentenció.
Y explicó: Hoy está entrando mercadería a muy bajo costo porque producen en muchísima más cantidad, entonces venden regalado para destruir la industria nacional, consolidarse en el mercado y después poner los precios que quieren ellos, señaló.
En ese marco, también cuestionó las recientes declaraciones del presidente Javier Milei, quien sostuvo que cambió el consumo y que por eso ya no se comercializa como antes. Lo que dice el Presidente no es lo que opina la clase media ni las pymes. Este hombre paró el consumo tanto de la industria textil como de la gastronomía y otros sectores. A la gente directamente no le alcanza para consumir nada, destacó.
Salarios por detrás y consumo en caída libre
El deterioro del poder adquisitivo aparece como otro de los factores centrales. Desde mayo, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) para trabajadores mensualizados es de $363.000 y para jornalizados el valor por hora es de $1.789.
Sin embargo, una familia tipo (dos adultos y dos hijos) necesitó este mes ingresos superiores a $1.500.000 mensuales para no ser considerada pobre, una brecha que deja a amplios sectores sin margen para gastos en indumentaria.
La radiografía del sector muestra que ocho de cada diez empresas textiles señalan a la falta de demanda como su principal problema. En contrapartida, las importaciones de prendas terminadas a través de couriers se dispararon, con un crecimiento exponencial que modificó los hábitos de consumo de los argentinos, cada vez más volcados a opciones más baratas frente a la pérdida de ingresos reales.
Locales vacíos y ventas que no arrancan
Marcelo, comerciante de ropa femenina en el barrio porteño de Balvanera, describió una situación límite. No vendemos nada. Pasamos horas sin que entre una clienta o muchas vienen, preguntan y se van, relató.
Y agregó: Es cierto que hoy por Internet se consigue todo más barato aunque es verdad también que en la calle no hay un mango, graficó sobre la doble presión que sufren los comercios de barrio: caída del poder de compra y competencia online.
El efecto Shein y la ruptura de la cadena local
Un informe de la Fundación Pro Tejer advirtió que China ya representa el 70% del mercado textil importado en el país. Según el trabajo, estas plataformas operan con una carga tributaria sensiblemente menor a la que soporta la industria nacional, lo que genera una competencia que los industriales califican como desigual.
Una recorrida de Crónica relevó diferencias de precios significativas. En un comercio de barrio, las camperas abrigadas para el invierno rondan los $89.900, mientras que modelos similares en plataformas chinas cotizan alrededor de $50.000.
A su vez, un buzo de algodón frizado cuesta en un local de ropa unos $34.900 y en Internet se consigue por cerca de $22.000. En tanto, un pantalón térmico en un outlet argentino se ofrece a unos $49.900, mientras que en la web hay opciones alrededor de $25.000.
El fenómeno se apalancó en la flexibilización aduanera y del régimen puerta a puerta, que permitió el ingreso masivo de ropa a precios entre 3 y 5 veces menores que en el mercado local.
La imposibilidad de competir se agrava al subsidiar el trabajo chino en lugar de apostar por el trabajo argentino, advirtieron fuentes empresariales, al remarcar que el costo de producción local se ve asfixiado por la presión impositiva y los costos internos.
Cierres de fábricas y pérdida de empleo
La parálisis del sector productivo ya se traduce en un fuerte impacto laboral. De acuerdo con la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), se perdieron al menos 20.000 puestos de trabajo desde diciembre de 2023.
Con ventas en caída, importaciones en alza y un consumo interno golpeado por la inflación y la recesión, en el sector advierten que, sin cambios en las reglas de juego, la destrucción de empleo y el cierre de empresas textiles podrían profundizarse en los próximos meses.