Melo: "El monitoreo de UPM ha sido un fracaso" - Plaza Web
El ex miembro de la CARU, Horacio Melo, cuestionó la falta de controles sobre la planta de UPM (ex Botnia) y advirtió sobre la ausencia de presión política y social.
El ex integrante de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y referente histórico de la asamblea ambiental de Gualeguaychú, Horacio Melo, cuestionó el funcionamiento del sistema de monitoreo ambiental sobre la planta de UPM (ex Botnia) en Fray Bentos y consideró que los controles acordados entre Argentina y Uruguay han sido un fracaso. Sus declaraciones se dieron luego de que la empresa presentara un proyecto para aumentar aproximadamente un 15% su producción anual de pasta de celulosa.
En declaraciones al programa A quien corresponda (Radio Plaza 94.7), Melo sostuvo que la relación entre los distintos gobiernos uruguayos y la empresa se mantuvo estable más allá de los cambios políticos.
En Uruguay, en líneas generales, esté quien esté en el gobierno, sea de derecha, de izquierda o de centro, siempre UPM ha marcado su influencia. Los acuerdos de protección de inversiones que tiene Uruguay con este tipo de industrias son muy similares a los RIGI que ha adoptado el poder político que está hoy en la Argentina y en la provincia, afirmó.
El ambientalista consideró que el escenario actual resultó muy diferente al que existió durante los primeros años del conflicto por la instalación de la pastera. Entonces tienen una mirada totalmente distinta de la que pudimos haber logrado desde los años 2003 en adelante, expresó.
Melo también señaló que, desde su perspectiva, disminuyó la presión social que durante años ejerció la comunidad de Gualeguaychú contra la planta. También es cierto que desde mi punto de vista, la fuerza, la presión social de Gualeguaychú ha decaído mucho. Son noticias o hechos sobre los que ya no aparecen manifestaciones en los medios como años anteriores, como en 2013, cuando Uruguay de forma unilateral también aumentó la producción, indicó.
En ese sentido, recordó que durante los primeros años del funcionamiento de la planta realizaban seguimientos diarios para detectar variaciones en el nivel de producción: Si todos recordamos, UPM, la ex Botnia, empezó produciendo cerca de un millón de toneladas de pasta de celulosa. Luego, desde 2013, nosotros hacíamos un seguimiento: todos los días contábamos cuántas barcazas pasaban y de esa forma pudimos advertir con anterioridad que las pruebas de aumento de la producción se estaban dando, explicó.
El ex miembro de la CARU cuestionó además la escasa participación política frente al tema y vinculó esa situación con la disminución de la movilización social. Hay una ausencia muy llamativa y lamentable de los legisladores a nivel general. Ahora, también es cierto que nuestros representantes políticos se mueven por la presión social que tengan. Y tanto y en cuanto la problemática la tomen algunos pocos, todo marcha, sostuvo.
Respecto del funcionamiento del monitoreo ambiental, Melo remarcó que históricamente reclamaron que no solo se difundieran resultados técnicos, sino también conclusiones concretas sobre el impacto de la planta. Lo que ocurre con el monitoreo, más allá de que no hay nuevas publicaciones, es que históricamente nosotros reclamamos que no era solamente publicar los resultados. Se necesitan las conclusiones. Ese era el objetivo fundamental cuando se formó el Comité Científico, afirmó.
Además, advirtió que distintas modificaciones realizadas en la planta no habrían sido contempladas dentro de los controles previstos. Sigue sin cumplirse el acuerdo de monitoreo. Todas las modificaciones que han hecho dentro de la planta, los nuevos suelos, las ampliaciones de depósitos de madera, hay una modificación en lo que es el territorio de la industria y pasa como si nada. La verdad, a esta altura, ha sido lamentablemente un fracaso, expresó.
Por último, cuestionó la efectividad del sistema de control implementado entre ambos países y aseguró que el monitoreo perdió relevancia con el paso del tiempo. Cuando vos mirás los pocos resultados de análisis que se pueden ver, la planta no puede tratar con eficiencia semejante cantidad de efluentes. Empezó el monitoreo ordenado, se pusieron de acuerdo los presidentes, y resulta ser que hoy, 20 años después, el monitoreo es una figura decorativa. Esto se transformó en un fracaso, el control no existe, y lamentablemente tampoco hay una fuerza o intención política de poder reclamar sobre ese tema, concluyó.