La mayor petrolera privada del país destinará US$ 1.800 millones a su expansión en Vaca Muerta
Vista superó los 160.000 barriles diarios y anunció un nuevo plan de expansión con foco en aumentar la producción y las exportaciones.
La petrolera Vista Energy reforzó su presencia en Vaca Muerta tras concretar la adquisición de la participación de Equinor en los bloques Bandurria Sur y Bajo del Toro, una operación que le permitió elevar su producción total por encima de los 160.000 barriles diarios de petróleo equivalente.
La incorporación de esos activos sumó alrededor de 22.000 barriles diarios a la producción de la compañía y consolidó a Vista como la mayor productora independiente de petróleo del país. Además, la firma aseguró que el crecimiento alcanzado también la posiciona como el principal exportador de crudo de la Argentina.
En paralelo, la petrolera anunció un incremento en su plan de inversiones para este año, que ascenderá a US$ 1.800 millones, un 12,5% por encima de las estimaciones previas. A su vez, proyectó alcanzar un EBITDA ajustado de US$ 3.000 millones para 2026.
El esquema de crecimiento continuará entre 2026 y 2028, período en el que la empresa prevé destinar US$ 5.600 millones para expandir su actividad y alcanzar una producción de 208.000 boe/d hacia el final de esa etapa.
Desde el inicio de sus operaciones en el país, Vista acumula inversiones superiores a los US$ 6.500 millones. En ese sentido, de acuerdo a las proyecciones difundidas por la compañía, el aumento de la producción permitirá generar un flujo libre de caja acumulado de US$ 2.800 millones durante el próximo trienio, recursos que serán utilizados parcialmente para reducir compromisos financieros.
La petrolera también actualizó sus objetivos de largo plazo y fijó una meta de producción de 250.000 barriles diarios para 2030. La cifra representa un incremento del 25% respecto de los planes que manejaba la empresa el año pasado y refleja la expectativa de seguir ampliando la capacidad operativa en Vaca Muerta.
Bajo ese escenario, Vista prevé generar hacia el final de la década un flujo de caja recurrente de US$ 2.000 millones anuales, en línea con su estrategia de expansión y fortalecimiento dentro del sector energético regional.