Contacto

Volver a la portada
Provinciales
La Pirámide 10/05/2026 16:54 3 min de lectura

El futuro ya camina por la calle

Mirar la agenda joven de nuestra ciudad es reconciliarse con la idea de que no todo está perdido en este mundo de pantallas frías.

El futuro ya camina por la calle
Foto: La Pirámide

El futuro ya camina por la calle

El otro día atendí a un hombre de unos setenta años, de esos que todavía creen que "todo tiempo pasado fue mejor". Me decía, con una amargura que le pesaba en los hombros, que la juventud de hoy está "en la estratósfera", perdida en el celular y sin rumbo. Yo lo escuchaba mientras recordaba que, apenas una hora antes, me había cruzado con un malón de chicos en la puerta de la Universidad, cargando mates y unos apuntes que parecían ladrillos. Le dije, con esa confianza que te dan veinte años de escuchar vidas: "Mire, don, me parece que estamos mirando el partido desde la tribuna equivocada"...

La realidad es que Concepción del Uruguay, está vibrando con una frecuencia que muchos adultos no terminan de sintonizar. Si uno se toma el trabajo de chusmear la agenda de actividades que hay para los jóvenes, se encuentra con un mapa del deseo que es, cuanto menos, envidiable. No son solo boliches o juntadas vacías; hay un tejido de cultura, deporte y participación social que llama la atención.

Desde los torneos de skate en la costanera hasta los ciclos de cine debate, pasando por las ferias de emprendedores jóvenes que le están encontrando la vuelta a la crisis con una creatividad que ya quisiéramos nosotros. Hay una pulsión de vida ahí, una necesidad de "hacer con otros" que rompe el mito del pibe aislado frente a la computadora.

Lo que pasa hoy en las plazas de nuestra ciudad no es solo "joda". Es la construcción de una identidad colectiva que se resiste a la soledad que propone la época. Nos convoca a valorar la importancia del "vínculo social" y de cómo la subjetividad se construye en el encuentro.

A veces, los adultos pecamos de soberbios. Pensamos que, por haber caminado más, tenemos la posta de cómo se debe vivir. Pero los pibes de acá, los que llenan los centros culturales y se anotan en cada taller que aparece, nos están gritando en la cara que la autonomía no se negocia. No esperan que el Estado o los padres les digan qué hacer; ellos arman su propia agenda de sentido.

Es cierto, el contexto no ayuda. La economía nos pega fuerte y la incertidumbre es el plato del día. Pero ver a la gurisada movilizada, reclamando espacios, ocupando la calle con deporte, arte o simplemente compartiendo un termo de agua caliente en la Salamanca, debería darnos una bocanada de aire fresco.

Estos jóvenes no son el "futuro" de la ciudad; son el presente más rabioso y esperanzador que tenemos. Son sujetos que están reescribiendo el contrato social de nuestra comunidad, un contrato donde la solidaridad parece ser la cláusula principal.

Quizás el problema sea que nos cuesta aceptar que ya no somos los únicos protagonistas del show. Y está bien que así sea. Nuestra función ahora es acompañar, habilitar el paso y, sobre todo, aprender a mirar con otros ojos. No para juzgar, sino para contagiarnos de esa fuerza que no sabe de imposibles.

¿Seremos capaces los adultos de soltar el control y dejarnos sorprender por esta nueva forma de habitar la ciudad, o vamos a seguir quejándonos del ruido mientras nos perdemos la mejor parte de la fiesta?

La Pirámide Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por La Pirámide y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026