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Provinciales
Clarin 08/05/2026 13:40 4 min de lectura

Quién era "Yoly", asesinada al defender a su hija de un abuso en Los Polvorines: "Ser madre era su sueño"

Yolanda Raquel Cáceres (52) murió de tres puñaladas en su casa de Velázquez al 4100.Un vecino suyo, Esteban Amarilla (26), entró mientras ella y su hija de 9 años dormían y quiso atacar de la nena.Al ser descubierto, atacó a la mamá y escapó. Sigue p

Quién era "Yoly", asesinada al defender a su hija de un abuso en Los Polvorines: "Ser madre era su sueño"
Foto: Clarin

Eran la una de la madrugada cuando dos personas en bicicleta vieron a una nena correr por la calle, debajo de la lluvia. Desesperada, huyó de su casa para buscar ayuda: tiene apenas nueve años y corrió hasta lo de una amiguita del colegio que vive en el barrio para contarle lo que acaba de pasar.

"Le están pegando a mi mamá", les dijo a las dos personas que la encontraron en al calle angustiada, pidiendo ayuda, y que fueron las primeras en encontrar la escena dramática en la casa de la nena, en Velázquez al 1400, de Los Polvorines: su madre, Yolanda Raquel Cáceres (52) había sido apuñalada.

El informe preliminar de la autopsia contabilizó tres heridas, la letal en la carótida. Y el asesino habría usado un cuchillo tipo Tramontina que dejó tirado en la escena del crimen.

La nena le contó a los vecinos, que fueron los primeros en ayudarla, un relato gravísimo.

Según indicaron fuentes policiales, Cáceres dormía en su cuarto escuchó ruidos en la habitación de su hija. No llegó a entrar a su habitación que la sorprendió Amarilla y la asesinó.

Los investigadores determinaron que Amarilla había entrado por la puerta principal de la casa. "Yoly", como la llamaban sus amigos, lo conocía porque solía ser pareja de su mejor amigo, un hombre que vive a pocas cuadras y con quien tenía trato desde hacía bastante tiempo. Luego de que se separó, Amarilla dejó el barrio y fue recién ahora que volvió a aparecer.

La nena le contó, primero a los vecinos y después a la Policía, que conocía al hombre como un amigo de su mamá llamado "Esteban". Y que la sorprendió dormida en su habitación: "Me desperté y estaba desnudo acostado conmigo y me estaba tocando".

"El hombre se enfureció cuando la nena se despertó y le pidió que se vistiera y que contara hasta diez antes de salir de la habitación", indicaron fuentes del caso. Fue en ese lapso que él salió, forcejeó con Yolanda y la asesinó.

Amarilla no tiene, al menos que hayan sido confirmados al momento, antecedentes penales registrados ni condenas previas. Tampoco recuerdan haberlo visto regularmente en la casa que Yolanda compartía con su hija.

Hasta conocer a su ex pareja vivía en Pablo Nogués con sus padres y sus cinco hermanos.

La nena pasó la noche en la casa de una vecina para la que su madre solía trabajar y con quien hacía talleres de reiki y constelaciones familiares. Finalmente contactaron a la única familiar de la víctima, una tía, que quedó a cargo de la niña.

Según confiaron fuentes judiciales a Clarín, luego deberá declarar en Cámara Gesell para ratificar los hechos y avanzar con la investigación.

La causa quedó en manos de la fiscal Lorena Carpovich, que dio intervención a la DDI de San Martín y que al cierre de esta nota continuaba con la búsqueda del prófugo.

Yolanda trabajaba de lo que podía: limpiaba casas, hacía trámites para sus vecinos, cortaba el pasto y criaba sola a su hija. Los vecinos contaron a Clarín que era una mujer "muy buena y muy trabajadora", que hacía "todo para cuidar a su hija", a la que había decidido tener sola porque "ser madre era su sueño".

Era del barrio de "toda la vida" y vivía en la casa en la que se había criado junto a sus padres y su hermana. Todos la conocían y reclamaron este viernes justicia por el crimen.

"Era una mujer muy humilde, incluso la noche antes del crimen le había pedido fiado a mi mamá en el negocio un paquete de salchichas y uno de arroz porque no tenía para darle de comer a su hija", contó un vecino de los primeros en asistir a la nena tras el ataque.

"Nunca tuvo problemas con nadie, siempre cuidaba a su hija, andaba con ella para todos lados. Se ocupaba de todo y trabajaba para darle lo mejor. La buscó mucho, tanto que la tuvo con alguien que sabía que no se iba a hacer cargo pero deseaba mucho ser madre. Incluso ella decía que no quería meter a nadie a su casa, era muy cuidadosa", agregaron.

Los vecinos se acercaron a la casa de Cáceres y dejaron flores y carteles con mensajes pidiendo "Justicia por Yoly". El caso conmocionó al barrio y los mensajes de apoyo a la familia se replicaron en las redes sociales.

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