Contacto

Volver a la portada
Deportes
Infobae 07/05/2026 23:02 3 min de lectura

La lupa sobre el penal para River Plate que desperdició Juanfer Quintero y por qué Carabobo debió tener otro expulsado

Lucas Bruera, arquero del equipo venezolano, tapó el disparo del colombiano con una técnica particular

La lupa sobre el penal para River Plate que desperdició Juanfer Quintero y por qué Carabobo debió tener otro expulsado
Foto: Infobae

En el comienzo del partido ante Carabobo, River Plate no pudo capitalizar un penal a favor en el duelo por la cuarta fecha del Grupo H de la Copa Sudamericana. Juan Fernando Quintero remató desde los doce pasos, pero el arquero Lucas Bruera le ahogó el grito con un particular método.

A los 25 minutos, Matías Viña llegó al fondo y Ezequiel Neira le aplicó un codazo. En primera instancia la jugada no fue clara, pero en las repeticiones se pudo constatar la falta. El árbitro Derlis Fabián López López primero no vio la infracción, pero recibió el llamado del VAR y cuando analizó la secuencia en el monitor rectificó su decisión y sancionó el penal. Neira, en tanto, fue amonestado.

PUBLICIDAD

El juez acertó al sancionar penal por la infracción del defensor local sobre el delantero, aunque falló en la valoración disciplinaria de la jugada. Desde el análisis técnico-reglamentario, la acción debió resolverse con expulsión por conducta violenta y no únicamente con tarjeta amarilla.

La secuencia mostró al defensor ingresando emparejado con el atacante dentro del área, en disputa directa por la posición. Sin embargo, en el movimiento posterior, el jugador local impactó de manera deliberada en el rostro del delantero con su brazo, una acción que excedió claramente la disputa natural del balón y configuró un uso de fuerza injustificada.

PUBLICIDAD

De acuerdo con las reglas de juego, el contacto en el área constituyó infracción sancionable con tiro penal, decisión que el juez adoptó correctamente. No obstante, el punto central de la controversia pasa por la sanción disciplinaria. La normativa establece que existe conducta violenta cuando un futbolista emplea o intenta emplear fuerza excesiva o brutalidad contra un adversario, aun cuando el balón esté en juego. En este caso, el golpe al rostro aparece como una acción deliberada y antirreglamentaria, razón por la cual correspondía tarjeta roja directa.

El árbitro interpretó la maniobra únicamente como una acción temeraria y optó por la amonestación. Esa lectura resulta insuficiente desde el criterio técnico, ya que la intensidad y la zona impactada el rostro del atacante elevan la gravedad de la infracción y encuadran la acción dentro de la conducta violenta.

PUBLICIDAD

En síntesis, hubo acierto en la sanción del penal, pero error en la evaluación disciplinaria: el defensor debió ser expulsado y no simplemente amonestado.

Quintero no aprovechó la oportunidad: pateó al medio y abajo y el arquero Bruera tapó con los pies. El arquero argentino aplicó una técnica extraña. En la carrera de su rival esperó agachado, casi inmóvil. Y terminó acertando.

PUBLICIDAD

Más tarde, el referí tomó una correcta decisión al aplicarle la tarjeta roja a Edson Castillo por una fuerte falta a Joaquín Freitas. Cuando ambos fueron a disputar la pelota y el jugador de Carabobo pisó al juvenil argentino. A instancias del VAR, el colegiado mandó al volante venezolano a los vestuarios.

En primera instancia, el juez dejó seguir con una sanción menor, aunque rápidamente desde la cabina VAR le recomendaron una revisión por la dureza de la entrada. Las imágenes mostraron con claridad dos aspectos determinantes: el punto de contacto y la impetuosidad con la que el futbolista fue a disputar el balón. Castillo impacta con fuerza excesiva sobre la pierna del adversario, ingresando con una intensidad desmedida y poniendo en riesgo la integridad física del rival. La acción supera ampliamente el límite de una entrada temeraria y encuadra reglamentariamente dentro del concepto de juego brusco grave.

PUBLICIDAD

La revisión permitió corregir la decisión inicial y valorar adecuadamente la gravedad de la infracción. El punto de contacto alto, sumado a la velocidad y violencia de la acción, hacían inevitable la tarjeta roja directa. En consecuencia, el procedimiento arbitral fue correcto: acertada intervención del VAR, adecuada revisión en campo y justa expulsión del jugador venezolano por juego brusco grave.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Infobae Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por Infobae y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026