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Provinciales
Clarin 07/05/2026 06:15 3 min de lectura

Flavio Azzaro, el Sordi que nos estamos perdiendo

El periodista deportivo muestra su emocionalidad a flor de piel en las reacciones que hace en redes luego de los partidos de Racing.

Flavio Azzaro, el Sordi que nos estamos perdiendo
Foto: Clarin

Cuando a Racing le va mal, me gusta ver la reacción de Flavio Azzaro en su canal Azz. No es porque disfrute particularmente de las desgracias de la Academia (Dios me libre y guarde, bastante tengo con las de San Lorenzo) sino porque reconozco en Flavio un talento enorme, y aún ignorado, para el arte dramático.

Hay algo de Alberto Sordi en sus gimoteos, en los llantos contenidos, en el adelgazamiento de la voz. Y las pausas... ¡las pausas! Flavio es un maestro del desconsuelo cuando luego de despotricar contra, digamos, Matías Zaracho, respira profundo, niega con la cabeza y baja la vista. Esos segundos de silencio valen oro.

Como muchos periodistas deportivos que se han abierto paso en el streaming, Flavio se sacó de encima la mesura de la tele (si es que alguna vez la tuvo) y se transformó en un exitoso creador de contenido. Y en ese fuero salvaje donde las formas se exacerban y hay que gritar más que en la cancha, brilla con un estilo propio del neorrealismo italiano.

Después del cero a cero de local contra Huracán, mira a cámara y se pregunta: ¿Cómo pudimos irnos tan rápido a la mierda? El tempo (en este caso, ni muy acelerado ni muy lento) es perfecto. La gestualidad, con las cejas enarcadas de perplejidad, acompaña la frase con maestría.

Hay una teatralidad evidente en el decir de Flavio, lo que no quiere decir que esté impostando. A él le duelen los malos resultados de Racing, es verdad, pero además es muy bueno expresando el dolor. No lo oculta. Lo abre, lo expone.

Alguien podrá decirme que un buen actor es, justamente, aquel que representa lo que no siente ya que de eso se trata el oficio: de hacer como si. Pero tampoco me vengan con el manual de Lee Strasberg. Cuando lo veo lamentarse porque Gustavo Costas puso a Toto Fernández, su sufrimiento me llega. Y eso es lo importante: que el sentimiento del otro te conmueva. La verdad, no tengo ni idea quién es el tal Fernández, pero si mañana sonara para venir a San Lorenzo me opondría sólo porque Flavio ya me convenció de que no puede ser delantero de un club grande.

Hace un tiempo hacía una dupla explosiva con Andrés Ducatenzeiler, alias el Duka, ex presidente de Independiente devenido streamer. Por alguna razón se distanciaron. Duka tiene un registro de comediante pícaro, más Ugo Tognazzi que Sordi, y su marca registrada es la persistencia en pronunciar mal los nombres de los jugadores, un equívoco (supongo que a esta altura calculado) muy simpático.

Flavio, sin embargo, es otra cosa. Si yo fuera productor teatral, lo convocaría sin dudar. ¿Para hacer qué? El acompañamiento, de Carlos Gorostiza. El papel de Tuco, el obrero que deja todo porque se delira con una carrera tardía de cantante de tangos, le caería justo. Sí, el mismo personaje del gran Carlos Carella, ¿por qué no? Además, si ya corta tickets en YouTube, ¿por qué no lo haría en el teatro?

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