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Deportivo
TN 01/05/2026 05:41 6 min de lectura

El Toleman de Ayrton Senna que revivió en la Argentina: la historia secreta detrás de una joya de la Fórmula 1

Gustavo Granelli, especialista en el mantenimiento de toda la línea de Mercedes-Benz desde la década del 50 hasta la actualidad, contó a TN cómo fue la restauración del icónico auto.

El Toleman de Ayrton Senna que revivió en la Argentina: la historia secreta detrás de una joya de la Fórmula 1
Foto: TN

Un coleccionista argentino, cuya identidad se mantiene en reserva, es el dueño de una verdadera pieza de museo del automovilismo mundial: el Toleman TG184 con el que Ayrton Senna debutó en la Fórmula 1 en 1984. Se trata del chasis número 5, el mismo con el que el brasileño disputó el Gran Premio de Portugal en Estoril y cerró su primera temporada en la máxima categoría.

Aunque la memoria colectiva suele llevar a aquella histórica actuación bajo la lluvia en Mónaco donde utilizó otro chasis, esta unidad tiene un valor único: fue testigo del crecimiento inicial de una leyenda. Y también guarda una historia tan inesperada como conmovedora.

Una compra marcada por la tragedia

En 1994, el auto estaba en exhibición en un concesionario de Miami. El destino quiso que, justo en ese momento, el mundo del automovilismo quedara paralizado por la muerte de Senna tras el trágico accidente en Imola durante el Gran Premio de San Marino 1994.

Al día siguiente, el coleccionista argentino -que ya tenía en la mira otro monoplaza- cambió de decisión. Tras ocho horas de negociación, adquirió el Toleman TG184 y lo llevó a Buenos Aires. Desde entonces, el auto permaneció durante décadas como una pieza estática, casi una maqueta, conservada pero sin vida.

Treinta años en silencio y una restauración total

Durante más de 30 años, el monoplaza estuvo guardado hasta que llegó a manos de Gustavo Granelli, especialista en el mantenimiento de toda la línea de Mercedes-Benz desde la década del 50 hasta la actualidad y responsable del taller Zackspeed.

Fue un desafío enorme y un orgullo que confíen en nosotros para restaurar un auto así, contó Granelli en diálogo con TN.

El estado del vehículo era particular: conservaba su estructura, pero carecía de elementos clave como la electrónica y el cableado. La restauración, que demandó dos años y medio de trabajo, implicó prácticamente reconstruir el auto desde cero.

Se fabricaron piezas de manera artesanal, incluyendo todo el sistema eléctrico, y se logró revivir el motor turbo Hart 415T, capaz de desarrollar hasta 600 caballos de fuerza en condiciones originales. Para preservar su integridad histórica, actualmente funciona con una potencia reducida.

El auto se desarmó completamente, bulón por bulón. Hubo que rehacer muchas piezas y desarrollar toda la electrónica desde cero. Fue prueba y error, pero el resultado superó las expectativas, explicó.

La historia secreta del Toleman de Senna: cómo un coleccionista argentino lo compró tras su muerte

Granelli contó la historia detrás del auto y reveló detalles poco conocidos sobre su dueño. El coleccionista argentino tuvo la oportunidad de conocer personalmente a Senna en Europa, y guarda una anécdota muy especial: en una ocasión, el brasileño lo invitó a acompañarlo en su auto mientras conversaban. Durante ese encuentro, incluso fue testigo de cómo Senna, en Ducati, elegía los colores de lo que luego sería la edición especial Ducati Senna.

Tiempo después, el argentino tenía reservado un auto de Fórmula 1 en Fort Lauderdale, en una agencia especializada en vehículos de competición. Sin embargo, el destino cambió sus planes.

Tras el trágico 1° de mayo de 1994, cuando Senna perdió la vida, decidió modificar su elección: luego de una extensa negociación de ocho horas, dejó de lado el modelo que tenía señado -un Lotus- y compró el Toleman del brasileño.

En aquel entonces, Toleman era un equipo modesto, con recursos limitados, que afrontó todo el campeonato con apenas cinco chasis, intercambiados entre Senna y su compañero Johnny Cecotto. Con ese mismo chasis, el brasileño logró el tercer puesto en Estoril, uno de los hitos de su temporada debut.

Después de 30 años, el auto volvió a la vida. Imaginate la felicidad del dueño y la nuestra también, expresó Granelli.

El momento más esperado: su regreso a la pista

Después de tres décadas inmóvil, el Toleman volvió a encenderse. Y no solo eso: también regresó a la pista. La primera prueba se realizó en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, en una jornada casi secreta.

Fue una sensación única. Es un auto liviano, muy potente, parece que va a salir volando. Aunque lo usamos al 50% de su capacidad, la aceleración es impresionante, relató Granelli, quien además tuvo el privilegio de manejarlo.

Del karting a la pantalla: las piezas argentinas que recrearon la historia de Senna

Además del histórico Toleman, Granelli conserva otra joya con un vínculo directo con la historia de Senna: un Mercedes-Benz 190E 2.3-16 Cosworth, cuya particularidad es haber sido utilizado en la filmación de la serie Senna.

A esa participación se suma también su karting de época, similar al que usaba el brasileño en sus inicios, que igualmente formó parte de la producción audiovisual.

El 190 Cosworth no es un auto más dentro de la historia del automovilismo. Fue un modelo clave para Mercedes-Benz en los años 80, creado para competir en el Deutsche Tourenwagen Masters (DTM).

En ese contexto nació la llamada Carrera de Campeones, un evento especial en el que la marca reunió a grandes figuras de la Fórmula 1. En aquella ocasión, el brasileño convocado era Emerson Fittipaldi, pero al no poder asistir, su lugar fue ocupado por un joven Senna.

La anécdota tiene un condimento especial: Senna, que ingresó casi como reemplazo de último momento, terminó ganando la competencia. Lo hizo justamente con un 190 Cosworth del mismo color que el que hoy pertenece a Granelli, lo que le agrega un valor simbólico único a la unidad.

Años más tarde, ese mismo vehículo volvió a cobrar protagonismo. En el aniversario de la muerte del tricampeón, se realizó un homenaje en el consulado brasileño, donde el auto fue exhibido con la gráfica original utilizada por Senna en aquella carrera. Granelli no dudó en cederlo para el evento, al igual que su karting, completando así una puesta en escena cargada de historia.

El vínculo con la serie de Netflix también surgió de manera natural. Cuando la producción de Senna llegó a la Argentina en busca de vehículos de época, convocó a referentes del ambiente del karting. Granelli, que mantiene contacto con ese entorno desde su infancia, colaboró reuniendo entre 15 y 20 unidades para el rodaje, entre ellas la suya.

Una vida marcada por la pasión

Granelli, cuya historia personal también está atravesada por el automovilismo, comenzó a correr en karting a los ocho años. Formado en una escuela de la que surgieron pilotos como José María López, construyó su camino desde abajo hasta convertirse en un referente en la restauración de autos clásicos.

Jamás imaginé que iba a terminar restaurando un Fórmula 1 de Senna, ni manejándolo. La vida me fue llevando, reconoció.

Hoy, mientras el Toleman TG184 vuelve a captar la atención del mundo, su historia suma un nuevo capítulo: el de una reliquia que, gracias a la pasión y al trabajo artesanal argentino, volvió a rugir como en sus mejores tiempos.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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